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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Estados Unidos se mantiene como el principal inversor extranjero en América Latina y el Caribe, destacando por su compromiso a largo plazo en la zona. Según un informe del Atlantic Council, la inversión directa estadounidense en proyectos 'greenfield' como energía e infraestructura supera los 28.700 millones de dólares anuales, generando más empleo que otros competidores. Países como México, Brasil y Guyana concentran el 70% de esta inversión, mientras que China ha triplicado su inversión en la región desde 2020. Se destaca la importancia estratégica de la seguridad nacional en esta asociación económica, señalando la necesidad de ampliar la inversión en minerales críticos como litio, cobre y níquel.

Estados Unidos (EEUU) sigue siendo el mayor inversor extranjero en América Latina y el Caribe en “todos los indicadores relevantes” y pese al creciente interés de China en la región, afirma un estudio publicado este miércoles que señala, sin embargo, brechas por salvar en áreas clave como los minerales críticos.

“En las últimas dos décadas, ningún otro país se ha acercado a igualar la escala, la amplitud o la constancia del compromiso del sector privado estadounidense en la zona”, indica el informe del Atlantic Council, preparado por expertos como el economista y exministro mexicano de Hacienda José Antonio González Anaya.

En el caso de la inversión extranjera directa (IED) en los llamados proyectos ‘greenfield’ (nueva creación de capital desde cero) los estadounidenses promedian unos 28.700 millones de dólares anuales en sectores como energía, infraestructura digital, manufactura y servicios.

En comparación, la inversión extranjera directa de China en la región ha pasado de no superar los 1.500 millones de dólares anuales en la primera década del nuevo siglo a los 13.100 millones en 2024.

“La calidad de la inversión estadounidense la distingue de todos sus competidores. La IED ‘greenfield’ de EEUU genera un 65% más de empleos por cada US$1.000 millones que la inversión china y un 22% más que la europea, lo que la convierte en el capital más productivo en términos de empleo disponible para la región”, agrega el estudio.

Los países con mayor presencia de EEUU

De acuerdo con los expertos del centro de pensamiento, desde 2020 aproximadamente el 70% de la inversión del país norteamericano ha estado concentrada en México, Brasil y Guyana, mientras que otros socios estratégicos como las naciones centroamericanas, Argentina, Chile y Perú siguen estando poco atendidos.

El informe pone a Costa Rica como ejemplo de lo que puede lograr una política pensada de manera deliberada para atraer capital extranjero, con lo que ha alcanzado “una intensidad de inversión estadounidense que rivaliza con la de economías mucho mayores” y ofrece “un modelo replicable para la región”.

Los analistas insisten en llamar la atención sobre la velocidad y alcance de los esfuerzos de Pekín por ampliar su presencia en Latinoamérica y el Caribe, donde China “ha triplicado su IED ‘greenfield’ desde 2020” y “están ganando terreno en manufactura automotriz, infraestructura logística y minería”.

Cuestión de seguridad nacional

“La urgencia es real”, afirman los expertos en el estudio, que menciona cómo la estrategia de seguridad nacional de la Administración del presidente, Donald Trump, identifica la asociación económica regional entre sus prioridades estratégicas.

El reporte del Atlantic Council concluye que el capital privado estadounidense ya está avanzando de manera significativa hacia esos objetivos aunque reconoce que algunas acciones gubernamentales específicas podrían ampliar considerablemente el alcance.

También identifica la “brecha en minerales críticos” como la “oportunidad más clara” para ganar terreno en este sentido.

La inversión estadounidense en nuevos proyectos de minería apenas promedia US$200 millones anuales, mientras que China invierte veinte veces más en ese sector en Latinoamérica y el Caribe, cuyas reservas de litio, cobre y níquel están entre las mayores del mundo, advierte el documento.

“Redirigir el capital estadounidense e instrumentos de financiación pública hacia esas reservas reforzaría simultáneamente la seguridad de las cadenas de suministro internas y profundizaría los lazos comerciales con socios estratégicos en la región”, insiste.