Vida
Cuando las chilenas tenían prohibido estudiar: la lucha femenina por la educación
Publicado por: Francisca Rivas
¬ŅEncontraste alg√ļn error? Av√≠sanos visitas

Actualmente est√° en constante debate el tema de la desigualdad entre hombres y mujeres, que existe en √°mbitos como el empleo y la educaci√≥n. No obstante, √©sta no es una situaci√≥n que s√≥lo ocurra ahora, al contrario, es algo que se viene arrastrando desde hace siglos en nuestro pa√≠s. Es m√°s, hace 139 a√Īos las chilenas incluso ten√≠an prohibido por ley ir a la universidad.

Hace un par de siglos la desigualdad de género en Chile era mucho más radical de lo que es ahora. De ello da cuenta el portal Memoria Chilena del Ministerio de Educación, donde se relata detalladamente cómo la educación femenina fue avanzando -con extrema lentitud- desde la Independencia de nuestro país.

Seg√ļn cuenta, la Constituci√≥n del 1833, que lleg√≥ luego que nuestra naciente naci√≥n se estabilizara, consagr√≥ como prioridad del Estado la educaci√≥n de la poblaci√≥n. No obstante, el modelo educacional chileno en ese entonces era fuertemente centrado en los hombres y se despreocupaba a las mujeres.

Esto ten√≠a que ver, entre otras razones, con la visi√≥n que se ten√≠a en ese entonces respecto a las ‘ocupaciones propias de cada sexo’: “en el siglo XIX, se conceb√≠a propio de la naturaleza sexual de los varones que √©stos se desenvolvieran en el √°mbito p√ļblico, a trav√©s del ejercicio de una profesi√≥n o de la participaci√≥n ciudadana. Por el contrario, la identidad de las mujeres se vinculaba con los papeles que se desarrollaban en el √°mbito privado, es decir, ser madres, esposas y due√Īas de casa, o en actividades que, siendo p√ļblicas, se relacionaran con la beneficencia y la religi√≥n”, explica¬†Memoria Chilena.

De esta forma, las mujeres en parte no pod√≠an estudiar ni trabajar porque era mal visto. Es m√°s, el que una chilena trabajara s√≥lo era aceptado cuando se trataba de familias pobres, que necesitaban el dinero para subsistir. “Una numerosa poblaci√≥n femenina trabajaba en industrias, pero era juzgado nocivo para la familia, y se justificaba como la √ļnica alternativa para sobrellevar la pobreza”, a√Īade el portal.

Por otra parte, debido a esta misma noci√≥n de los g√©neros es que casi no hab√≠a colegios para mujeres en las primeras d√©cadas de 1800, lo cual dificultaba a√ļn m√°s la educaci√≥n femenina.¬†Las pocas escuelas para ni√Īas¬†que exist√≠an¬†en Chile eran de Educaci√≥n B√°sica y particulares, dirigidas¬†por congregaciones religiosas, y a ellas s√≥lo pod√≠a acceder parte de la √©lite chilena.

Y las opciones de estudio para las mujeres s√≥lo llegaban hasta ah√≠, no sobrepasaban la¬†Educaci√≥n Primaria: durante la mayor parte del siglo XIX no hubo ning√ļn¬†liceo para ni√Īas en el pa√≠s, porque se consideraba que la Educaci√≥n Secundaria¬†ten√≠a el objetivo de preparar a los alumnos para ir¬†a la universidad, y como ninguna mujer pod√≠a ingresar a la¬†Educaci√≥n Superior, se cre√≠a que no ten√≠a sentido que fueran a un recinto secundario.

Primeras escuelas para ni√Īas

Jos√©¬†Miguel Carrera, uno de los gobernantes de nuestro pa√≠s en el per√≠odo independentista, fue quien por primera vez hizo un intento por expandir la educaci√≥n para mujeres, ya que durante la Colonia √©sta s√≥lo se daba entre la aristocracia, quienes ten√≠an dinero para pagar ense√Īanza particular para sus hijas.¬†Carrera en 1812 orden√≥ que se instalaran escuelas primarias para mujeres en conventos de monjas, y luego¬†intent√≥ crear recintos para cada sexo en todas las ciudades y poblados de 50 habitantes o m√°s, pero esta √ļltima propuesta fracas√≥ porque no hab√≠a profesores suficientes para tantas instituciones.

Tras Carrera, fue Manuel Montt quien volvi√≥ a preocuparse por el tema cuando fue ministro de Instrucci√≥n P√ļblica y posteriormente presidente de la Rep√ļblica, y lo hizo porque¬†estimaba que las mujeres necesitaban educaci√≥n para criar bien a los ni√Īos, que eran los futuros ciudadanos del pa√≠s.¬†Bajo el mandato de Montt lleg√≥ la Ley de Instrucci√≥n Primaria en 1960, que se preocup√≥ por crear y fiscalizar escuelas.

¬ŅY cu√°ntas escuelas primarias¬†hab√≠a en Chile en ese entonces?

-En 1864 hab√≠a¬†599 escuelas p√ļblicas y 437 privadas: 30,4% eran para mujeres (315) y 69,6% para hombres. En total hab√≠a 17.879¬†ni√Īas estudiando en ellas y 33.415 ni√Īos.

-En 1874 hab√≠a 806 escuelas p√ļblicas y 478 privadas: 31,1% eran para mujeres (400) y 68,9% para hombres. Adem√°s hab√≠a otras 220 mixtas. En total hab√≠a¬†34.723 ni√Īas estudiando en ellas y 50.720 ni√Īos.

Esto significa que en 10 a√Īos se duplic√≥ la cantidad de ni√Īas estudiando en Educaci√≥n Primaria, pese a que a√ļn era mucho mayor el porcentaje masculino.

Liceos para “due√Īas de casa”

En 1877, décadas después de la Independencia, se autorizó que las mujeres accedieran a las universidades en nuestro país. Esto se permitió tras dictarse el Decreto Amunátegui, llamado así por Miguel Luis Amunátegui, que fue el ministro de Educación que lo impulsó.

Gracias a esta normativa, por primera vez las chilenas¬†ten√≠an permitido ingresar a la Educaci√≥n Superior… Pero segu√≠a present√°ndose un¬†problema grave: casi no hab√≠a recintos¬†secundarios femeninos, as√≠ que, ¬Ņc√≥mo iban a lograr llegar a la universidad?

Los √ļnicos liceos que hab√≠a en ese momento eran particulares,¬†los cuales¬†fueron¬†gestados¬†por padres de esp√≠ritu m√°s liberal que quer√≠an una mejor educaci√≥n para sus hijas. Adem√°s,¬†sus planes de estudio en general no se enfocaban en preparar a las ni√Īas para la universidad, sino que les ense√Īaban¬†c√≥mo ser due√Īas de casa y c√≥mo criar a sus hijos, labores que, como ya mencionamos, eran consideras¬†como “propias del g√©nero femenino” en el siglo XIX.

Tras el decreto de 1877, dichos liceos particulares variaron sus planes e incluyeron materias que prepararan a las alumnas¬†para el examen de Bachillerato… pero estos estudios segu√≠an siendo¬†mezclados con ramos para aprender labores dom√©sticas y de maternidad.

Algunos de los establecimientos secundarios privados m√°s prestigiosos, de acuerdo a Memoria Chilena, eran: “el Liceo Santa Teresa fundado por Antonia Tarrag√≥ (1864); el Colegio de la Recoleta de Isabel Le Brun de Pinochet, despu√©s conocido por el nombre de su directora (1875); el Liceo La Ilustraci√≥n (1891); el Colegio Europeo; y el Liceo Santiago (1845). En provincia se destac√≥ la Escuela Particular de Ni√Īas Rafael Vald√©s, situada en IIllapel y abierta en 1874”.

En 1891, es decir,¬†14 a√Īos despu√©s de que se permitiera el acceso de las chilenas a las universidades, se fund√≥ el primer liceo p√ļblico para mujeres en el pa√≠s: en Instituto Carlos Waddington, ubicado en Valpara√≠so. M√°s tarde,¬†en 1894 surgi√≥ en Santiago el Liceo de Ni√Īas N¬ļ1 Javiera Carrera.

El gran conflicto que segu√≠a present√°ndose era que, al igual que en los colegios privados, los recintos¬†fiscales femeninos ten√≠an como prioridad¬†“formar buenas madres de familia, no a preparar para seguir una carrera o profesi√≥n”,¬†o as√≠ al menos lo indicaba el programa del Liceo Javiera Carrera cuando se cre√≥, documento citado por M.E. Ojeda en su libro¬†La fundaci√≥n de los primeros liceos femeninos en Chile (1891-1912) [Aqu√≠ puedes leer y descargar la obra¬†en PDF].

Gracias a la lucha de algunas educadoras¬†chilenas destacadas, reci√©n¬†en 1912 -35 a√Īos despu√©s de que se autorizara el ingreso de mujeres a universidades- se logr√≥ que el Estado decretara que los establecimientos femeninos y masculinos deb√≠an tener los mismos planes de estudio, enfocados en la preparaci√≥n para la Educaci√≥n Superior.

Chilenas que lucharon por la educación femenina

Una de estas grandes chilenas mencionadas fue¬†Teresa Prats de Sarratea, educadora que trabaj√≥ para el Ministerio de Educaci√≥n¬†como visitadora de liceos de ni√Īas fiscales y subvencionados,¬†y que en 1905 present√≥ al Gobierno un plan¬†in√©dito llamado “Proyecto de reorganizaci√≥n de los Liceos de Ni√Īas de la Rep√ļblica presentado al Supremo Gobierno”. √Čste estimaba que las alumnas necesitaban mejor preparaci√≥n para rendir los ex√°menes para ingresar a la universidad, y fue la base que impuls√≥ el debate a nivel pol√≠tico que termin√≥ por equiparar los planes de estudio en los liceos en 1912.

Otra educadora destacada fue¬†Amanda Labarca, que estudi√≥¬†en las¬†universidades¬†de Columbia y La Sorbona, y desde temprano se preocup√≥ por la educaci√≥n secundaria femenina en Chile, hasta que¬†en¬†1927 y 1931 fue jefa de la Direcci√≥n General de Educaci√≥n Secundaria del Ministerio de Educaci√≥n. M√°s tarde cre√≥¬†las Escuelas de Temporada de la Universidad de Chile (existente hasta la actualidad) y fue representante de Chile ante las Naciones Unidas en los ’40.

Antes que ella, tambi√©n estuvieron¬†Martina Barros de Orrego y las educadoras Isabel Lebr√ļn de Pinochet y Antonia Tarrag√≥ en el siglo XIX. “Las dos √ļltimas fueron directoras de escuelas secundarias femeninas particulares de Santiago, y se recuerdan por sus reiteradas solicitudes al Gobierno para que las alumnas pudieran dar ex√°menes v√°lidos y as√≠ ingresar a la universidad, lo que finalmente fue realidad en 1877”, relata Memoria Chilena.

Primeras chilenas universitarias

Universidad de Chile

El ya mencionado Decreto Amun√°tegui, dictado en 1877, se bas√≥ en 3 argumentos para permitir el ingreso de las chilenas¬†a la universidad. √Čstos eran “la conveniencia de estimular en las mujeres la dedicaci√≥n al estudio continuado (por ejemplo, para que formaran mejor a los hijos); la arraigada creencia de que las mujeres pose√≠an ventajas naturales para ejercer algunos oficios relacionados con la asistencia a otras personas; y la importancia de proporcionar los instrumentos para que algunas mujeres, que no contaban con el auxilio de su familia, tuvieran la posibilidad de generar su propio sustento”, sostiene el portal del Mineduc.

Pese a la desigualdad que exist√≠a en la Educaci√≥n Secundaria para ni√Īas y ni√Īos,¬†a fines del siglo XIX¬†lograron titularse las primeras mujeres universitarias en Chile.

La primera mujer que se graduó como médico en nuestro país fue Eloísa Díaz, que en 1880 postuló a la Escuela de Medicina de la Universidad de Chile. Luego de ella se titularon Ernestina Pérez y Eva Quezada Acharán de la misma carrera en 1887.

Las primeras abogadas tituladas en Chile fueron Matilde Brandau y Matilde Throup en 1892, y en 1899 se graduó Griselda Hinojosa, la primera químico-farmacéutica.

Hacia 1927, esto es 50 a√Īos despu√©s del Decreto Amun√°tegui, ya hab√≠a chilenas tituladas desde carreras m√°s variadas, entre ellas Odontolog√≠a, Pedagog√≠a, Obstetricia, Enfermer√≠a y Servicio Social.

¬ŅY exactamente cu√°ntas mujeres profesionales hab√≠a en Chile?

En 1907, seg√ļn el Censo, 361.012 chilenas¬†trabajaban remuneradamente. De ellas,¬†s√≥lo 30 eran universitarias: hab√≠a¬†3 abogadas, 7 m√©dicos, 10 dentistas y 10 farmac√©uticas.

En 1952, el escenario había cambiado totalmente: de 539.141 mujeres que trabajaban con remuneración, 40.176 ejercían profesiones y trabajos técnicos. De éstas, al menos 6 mil había estudiado en universidades.

Es decir,¬†en 45 a√Īos se multiplic√≥ en¬†m√°s de 200 veces la cantidad de chilenas graduadas de universidades.

URL CORTA: http://rbb.cl/ekcu
Tendencias Ahora