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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El biministro Claudio Alvarado reunió al comité político ampliado para contener las disputas entre Republicanos, RN y la UDI por la continuidad del ministro Fernando Rabat. En el encuentro, los partidos sinceraron sus diferencias y coincidieron en que los reproches públicos deben terminar. Mientras RN pidió priorizar cambios legales para evitar nuevas rebajas de condena a agresores sexuales, La Moneda llamó a resolver las discrepancias en instancias formales. Ahora, el desafío es que la tregua llegue también a las bancadas.

El biministro Claudio Alvarado tenía una misión este lunes: bajar la tensión entre los partidos que respaldan al Gobierno tras varios días de acusaciones cruzadas por la continuidad del ministro de Seguridad, Fernando Rabat.

Para ello, reunió nuevamente al comité político ampliado, después de varios días en que Republicanos, Renovación Nacional (RN) y la UDI han discutido públicamente qué significa ser leal al Gobierno y hasta se han emplazado a gobernar solos.

Fuentes de Bío Bío, que presenciaron la reunión, aseguran que fue una conversación de mucha honestidad. Hubo espacio para plantear las molestias acumuladas durante los últimos días, pero también un acuerdo bastante transversal en algo: la pelea no puede seguir escalando.

La señal fue intentar procesar las diferencias puertas adentro y volver a concentrar la discusión en cómo corregir lo ocurrido con las rebajas de condena a pederastas.

El significado de lealtad al Gobierno tras días políticos tensos

Sin la presencia de Evópoli, Chile Vamos hizo lo propio para dejar “puertas afuera” la molestia y escuchar lo que tenía que decir Alvarado.

En la UDI, el senador Iván Moreira planteó que el oficialismo debe asumir que forma parte de un mismo Gobierno y que es precisamente en los momentos difíciles cuando se demuestra la lealtad.

“Un llamado al oficialismo y entender que somos parte de un Gobierno. En los momentos difíciles es cuando se muestra la lealtad”, enfatizó.

Pero en Renovación Nacional buscaron correr el eje de esa discusión. La secretaria general del partido, Katherine Martorell, sostuvo que no están disponibles para seguir desviando la atención en lo que calificó como “guerrillas políticas”.

Junto con ello, la colectividad asegura que su prioridad ahora será impedir que una situación de estas características vuelva a repetirse, avanzar en los cambios legales y reforzar la protección a las víctimas.

“Nuestra primera prioridad es que esto no vuelva a pasar. No estamos disponibles para desviar la atención en guerrillas políticas”, dijo.

Arturo Squella llegó hacia el final del comité. El presidente de Republicanos, que durante los últimos días también protagonizó uno de los cruces más duros del sector con el exministro Hernán Larraín, esta vez optó por bajar el tono.

Squella reconoció que las declaraciones pueden tener consecuencias sobre quienes mantienen posiciones distintas y aludió incluso a su propia experiencia después de tener que disculparse por aquella polémica.

“Hay que procurar y no hacer declaraciones que puedan tener consecuencias en personas que tienen una posición distinta. Lo he vivido personalmente y lo hemos conversado”, aseguró.

Y no quedó solamente en palabras. Al ser consultado por las últimas declaraciones de sus militantes, como las del diputado Agustín Romero, quien aseguró que en Chile Vamos solo hay lealtad cuando buscan algo a cambio, Squella también pidió a los republicanos bajar un cambio y evitar nuevos enfrentamientos públicos con sus socios.

El vocero de Gobierno por emplazamientos en el oficialismo

Por su parte, el vocero Gonzalo Arenas reconoció directamente que al Gobierno no le gusta ver a sus partidos aliados peleándose y que esos enfrentamientos “se ven mal”.

Eso sí, defendió que existan diferencias políticas. La petición de La Moneda es otra: que se tramiten en las instancias formales y no mediante una seguidilla de reproches públicos.

Por eso el comité de este lunes tuvo menos coordinación legislativa y bastante más de control de daños. Mientras Alvarado buscó bajar la temperatura, los partidos sinceraron sus diferencias y hubo llamados cruzados a terminar con las guerrillas públicas.

Ahora viene la parte más difícil para La Moneda: comprobar si las directivas logran trasladar esa tregua a sus parlamentarios. Si bien la reunión permitió ordenar el tono entre quienes estaban sentados en la mesa, será en las bancadas donde se juegue si la crisis por Rabat deja de seguir abriendo nuevas grietas dentro del oficialismo.