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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

La Cámara rechazó por un voto una reforma para ampliar los plazos de detención de extranjeros con orden de expulsión administrativa, debido a errores como una solicitud ingresada fuera de plazo y una alternativa no utilizada. Dos diputados republicanos fuera del país fueron clave, ya que sus permisos constitucionales no se tramitaron correctamente. Además, ausencias oficialistas y cambios de posición en la oposición influyeron en el resultado. El incidente puso en debate el uso de permisos constitucionales y generó críticas hacia la Secretaría General de la Presidencia.

Un artículo equivocado, una solicitud ingresada fuera de plazo y una alternativa que no se utilizó durante la semana distrital. Esa cadena de errores terminó siendo decisiva para que la Cámara rechazara por apenas un voto la reforma constitucional que buscaba ampliar los plazos de detención de extranjeros con orden de expulsión administrativa.

La iniciativa obtuvo 88 votos a favor, 28 en contra y 19 abstenciones, pero necesitaba 89 respaldos para alcanzar el quórum de cuatro séptimos.

En esa estrecha diferencia fueron claves las ausencias de los diputados republicanos Felipe Ross y Stephan Schubert, ambos fuera de Chile acompañando al presidente José Antonio Kast en Estados Unidos.

Sus ausencias eran conocidas. El problema fue que los permisos constitucionales que podían excluirlos del cálculo del quórum fueron tramitados incorrectamente.

El error que comenzó con un artículo

Para que un permiso constitucional produzca efectos sobre el quórum, no basta con informar que un diputado estará fuera del país. La solicitud debe ingresar formalmente, darse cuenta de ella y luego ser sometida a votación. Solo después de ser aprobada comienza a operar, hasta que el parlamentario vuelve a incorporarse a una sesión de Sala o de comisión.

En simple: ingresa, se da cuenta, se vota y recién entonces produce efectos.

Según antecedentes recabados por Radio Bío Bío, las primeras solicitudes presentadas por Ross y Schubert a través de la oficina virtual fueron rechazadas por problemas en su tramitación.

Uno de ellos estuvo en la norma invocada. Los parlamentarios recurrieron al artículo 34, utilizado para informar una salida del país, cuando el permiso que permite modificar el cálculo del quórum correspondía al procedimiento establecido en el artículo 9.

Las solicitudes fueron posteriormente reingresadas a las 09:43 horas, pero la cuenta de la sesión ya había cerrado a las 09:30. No alcanzaron, por tanto, a completar el procedimiento antes de la votación de la reforma.

Y el problema no podía solucionarse minutos antes de votar.

Si un parlamentario quiere que su ausencia modifique el quórum de una sesión del miércoles, por ejemplo, debe ingresar previamente la solicitud para que esta sea informada y votada antes de esa jornada.

Eso no ocurrió con Ross y Schubert.

La oportunidad durante la semana distrital

Había, además, otra vía que habría evitado buena parte del problema.

La semana anterior había sido distrital, coincidiendo con las celebraciones de Fiestas Patrias. Durante esos periodos, el reglamento contempla la posibilidad de que el presidente de la Cámara autorice directamente determinados permisos constitucionales, sin esperar una votación posterior de la Sala.

Ross y Schubert podían haber solicitado oportunamente esa autorización al presidente de la Corporación, Jorge Alessandri (UDI), también integrante del oficialismo.

De haberse utilizado esa vía dentro de los plazos correspondientes, el permiso podía haber quedado resuelto antes de la sesión de este martes.

Cuando llegó la votación, ambos diputados estaban fuera del país, pero sus ausencias seguían contabilizándose para determinar el quórum.

A ellos se sumaban otras bajas oficialistas. Marlene Pérez y Francesca Muñoz estaban con licencia médica, mientras que el diputado UDI Guillermo Ramírez también se encontraba en Estados Unidos. Las licencias médicas, sin embargo, no modificaban por sí mismas el quórum requerido.

También estaba ausente el diputado y presidente de la UDI, Guillermo Ramírez, quien, al igual que Ross y Schubert, se encontraba en Estados Unidos como parte de la comitiva que acompañó al presidente Kast.

Su situación, sin embargo, era distinta.

De acuerdo con antecedentes conocidos por Radio Bío Bío, no estaba contemplado que Ramírez tramitara un permiso constitucional para ser descontado del quórum. Por ello, el foco de la descoordinación quedó puesto sobre Ross y Schubert, respecto de quienes sí existió un intento por activar el mecanismo, pero este terminó frustrándose por los errores y plazos de su tramitación.

Las miradas sobre la Segpres

La derrota abrió inmediatamente otra discusión: cuánto le correspondía a la Secretaría General de la Presidencia anticipar el problema.

El propio ministro José García Ruminot reconoció después de la votación que existían respaldos que el Ejecutivo esperaba tener y que finalmente no estuvieron disponibles.

“La información que yo tengo es que algunos votos que estaban comprometidos finalmente no estuvieron”, explicó.

García sostuvo que el conteo se realiza de manera “rigurosa” y “minuciosa”, aunque admitió que al momento de votar existen parlamentarios que pueden ausentarse o modificar su posición. Consultado sobre una eventual autocrítica, señaló que en la Segpres están permanentemente revisando su trabajo.

Dentro del oficialismo, sin embargo, no todos apuntaron al ministro.

El jefe de bancada de RN, Diego Schalper, salió públicamente a respaldarlo y trasladó la responsabilidad hacia los propios partidos y parlamentarios.

“El ministro García no es el inspector del curso, no es la mamá a cargo de alguna persona. Cada comité tiene que tramitar su permiso constitucional”, sostuvo Schalper, agregando que no corresponde exigir al secretario de Estado que lleve “de la mano” a los diputados hasta la Sala.

En privado, de todos modos, existen cuestionamientos oficialistas al trabajo de coordinación previo. El argumento es que, tratándose de una reforma constitucional que dependía de un número exacto de respaldos, el conteo debía considerar no solo las intenciones de voto, sino también las ausencias y su efecto sobre el quórum.

Republicanos apuntan a la oposición

En el Partido Republicano reconocen que existieron problemas en la tramitación de los permisos, aunque públicamente han puesto mayor énfasis en los parlamentarios opositores que finalmente no respaldaron la reforma.

Ahí aparece la segunda explicación de la derrota.

Desde la oposición reconocen, fuera de micrófono, que durante las horas previas algunos parlamentarios advirtieron que existía una posibilidad real de que la iniciativa no alcanzara el quórum y modificaron su posición.

El Ejecutivo esperaba inicialmente un respaldo más transversal, pero ese escenario comenzó a desmoronarse.

Desde sectores de izquierda hubo parlamentarios que finalmente rechazaron la iniciativa, mientras que el Partido de la Gente optó por abstenerse, pese a las conversaciones que había sostenido previamente con el Gobierno.

Desde el oficialismo cuestionaron que algunos diputados que habían respaldado la iniciativa durante su tramitación terminaran modificando su posición en la Sala. Schalper también dirigió sus críticas hacia el PDG.

La derrota terminó así cruzada por dos factores: votos opositores que La Moneda esperaba conseguir y no llegaron, y ausencias oficialistas cuyos permisos no fueron tramitados correctamente para modificar el quórum.

Una herramienta prácticamente en desuso

El episodio abrió además una discusión menos visible sobre los propios permisos constitucionales.

Fuentes conocedoras del funcionamiento del Congreso explican que esta herramienta tiene un uso mucho más habitual en el Senado que en la Cámara de Diputadas y Diputados, donde con el paso de los años ha quedado prácticamente en desuso.

Una de las razones es precisamente su efecto sobre los quórums.

También existen reparos respecto de la utilización de permisos por periodos inferiores a los contemplados originalmente por la normativa, particularmente cuando el parlamentario regresa al país antes del periodo declarado.

Entre asesores legislativos existen, por ello, distintas interpretaciones sobre hasta dónde resulta apropiado utilizar esta herramienta exclusivamente para modificar el universo sobre el cual se calcula un quórum.

El velorio en la Segpres

Tras la votación, mientras oficialismo y oposición comenzaron a distribuir responsabilidades, en la Segpres el resultado golpeó especialmente fuerte. Según quienes estuvieron durante esas horas en el Congreso, el ambiente posterior fue de conversaciones reservadas, rostros largos y análisis sobre qué había fallado.

La diferencia había sido mínima, pero la cadena de errores venía de antes: se invocó el artículo equivocado, el permiso corregido llegó después del cierre de la cuenta y no se utilizó a tiempo una alternativa que podía haber resuelto el problema durante la semana distrital.

Al final, esos errores terminaron pesando en una reforma que cayó por un solo voto.