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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El diputado de RN, Diego Schalper, respaldó al ministro José García tras caída de reforma migratoria por un voto. Schalper criticó a su sector por ausencias en votación y rechazó responsabilizar al ministro por coordinar a diputados.

El diputado y jefe de bancada de Renovación Nacional, Diego Schalper, respaldó el trabajo del ministro de la Segpres, José García, y apuntó directamente a su propio sector tras la caída, por apenas un voto, de la reforma que ampliaba los plazos de detención para expulsar migrantes.

Sin rodeos, el parlamentario sostuvo que no era tarea del ministro tramitar los permisos de los diputados ausentes ni asegurarse de llevarlos hasta la Sala.

“El ministro García no es el inspector del curso, no es la mamá a cargo de alguna persona. Cada diputado tiene que tramitar su permiso constitucional”, afirmó tras la sesión.

Schalper apunta a socios de Gobierno tras caída de reforma de expulsiones

La reforma obtuvo 88 votos a favor, 28 en contra y 19 abstenciones. Necesitaba 89 respaldos para alcanzar el quórum de cuatro séptimos, por lo que terminó cayéndose por un solo voto.

En ese escenario, las miradas apuntaron rápidamente hacia la Segpres y su capacidad para ordenar los apoyos. Sin embargo, Schalper rechazó cargarle la derrota a García Ruminot y pidió que cada partido asuma su parte. “Lo que acaba de pasar es gravísimo”, señaló.

“No se le puede pedir a un ministro que se haga cargo de que el comité tramite sus permisos constitucionales. ¿Hasta dónde se extiende la responsabilidad? ¿Tiene que llevarlos también de la mano a la Sala?”, cuestionó.

El resultado estuvo marcado por las ausencias de los diputados republicanos Felipe Ross y Stephan Schubert, quienes se encuentran en Estados Unidos junto al presidente José Antonio Kast.

Si sus permisos constitucionales se hubieran tramitado oportunamente, podía reducirse el número de votos exigidos para aprobar la reforma. Pero eso no ocurrió. Para Schalper, esa gestión correspondía a cada parlamentario y a su respectivo comité, no al ministro.

Luego lanzó un mensaje directo a los demás partidos oficialistas: “Espero que nuestros socios hagan una autocrítica y sean capaces de tener más compromiso en este tipo de proyectos”.

Críticas al PDG y a la izquierda

Schalper también cuestionó a sectores de oposición que, según afirmó, apoyaron la iniciativa durante su discusión en comisión, pero cambiaron de postura al momento de votar en la Sala.

Además, puso el foco en el Partido de la Gente, cuyos diputados se abstuvieron pese a las conversaciones previas con el Ejecutivo.

“Declaran para afuera estar a favor de la seguridad de Chile y finalmente algunos de sus parlamentarios terminan votando en contra de este proyecto”, cuestionó.

El proyecto buscaba ampliar el plazo durante el cual una persona puede permanecer detenida mientras se concreta su expulsión administrativa. La propuesta establecía un periodo de entre cinco y 60 días, renovable hasta en dos oportunidades.

Tras la derrota, García Ruminot reconoció que algunos votos que estaban comprometidos finalmente no estuvieron disponibles o cambiaron en el momento decisivo.

Aunque normalmente una iniciativa rechazada no puede volver a discutirse durante un año, el Gobierno todavía puede intentar una insistencia ante el Senado. Para ello necesitará el respaldo de dos tercios de la Cámara Alta, incluyendo necesariamente votos de la oposición.