La senadora Vanessa Kaiser dijo en sus redes sociales que el proyecto de Sala Cuna obligará a las familias a enviar a sus hijos menores de dos años a estos establecimientos e incluso permitiría al Estado separarlos de sus padres. Sin embargo, el texto despachado por el Senado no establece asistencia obligatoria, contempla expresamente la posibilidad de no utilizar el beneficio y tampoco crea una facultad para retirar a los niños de sus hogares.

Una encendida pero errónea advertencia realizó la senadora Vanessa Kaiser (PNL) luego de que el Senado aprobara una modificación al proyecto de Sala Cuna, que reconoce a los niños y niñas menores de dos años como titulares del derecho a acceder a este beneficio.

A través de un video publicado en sus redes sociales, la parlamentaria libertaria aseguró que la norma permitirá al Estado “quitarle a los niños a los padres desde los cero a los dos años”.

Para sostener su interpretación, Kaiser leyó parte del nuevo artículo 203 del Código del Trabajo:

“Los niños y niñas menores de dos años, hijos o hijas de personas trabajadoras o respecto de quienes estas ejerzan el cuidado personal, tendrán derecho a acceder a las salas de cuna”.

Según la senadora, reconocer este derecho directamente en los niños obligaría a sus padres a ejercerlo. “Si tú mañana eres mamá, o si tú hoy día eres mamá y tienes a tu guagua en brazos y quieres quedarte con ella, no vas a poder hacerlo, porque es derecho de tu guagua irse a una sala de cuna”, afirmó.

Durante la sesión, Kaiser anunció además reserva de constitucionalidad porque a su juicio la norma vulnera “el derecho preferente de los padres y el derecho de los niños a ser cuidados por sus padres”.

Pero ¿dice realmente eso el proyecto?

El proyecto permite no utilizar la sala cuna

El texto despachado por el Senado no establece que los menores de dos años deban asistir obligatoriamente a una sala cuna. Tampoco contempla sanciones contra las familias que decidan cuidarlos en sus hogares ni entrega al Estado facultades para separarlos de sus padres.

Por el contrario, la iniciativa contiene una disposición que reconoce expresamente que el beneficio puede no ser utilizado. Al modificar el artículo 206 del Código del Trabajo, el proyecto señala que determinados derechos laborales se mantendrán “aun cuando no haga uso de sala cuna”.

Es decir, una persona puede cumplir los requisitos, tener acceso al beneficio y decidir no ejercerlo.

La propuesta también establece que la sala cuna busca entregar alimentación, cuidado, protección y atención al niño “durante la jornada laboral de la persona trabajadora”. No se trata, por lo tanto, de una obligación general para todas las familias ni de reemplazar el cuidado de los padres.

Otro punto relevante es que el beneficio no se activa automáticamente. El artículo 203 señala que será la propia persona trabajadora quien deberá informar a su empleador el establecimiento al que accederá.

Posteriormente, el empleador deberá registrar esa decisión para solicitar el aporte correspondiente al Instituto de Previsión Social. En el caso de los trabajadores independientes, también debe existir una solicitud y la matrícula previa del niño.

Beatriz Sánchez acusa una distorsión

La senadora Beatriz Sánchez, una de las impulsoras de la modificación junto a Yasna Provoste y Karol Cariola, salió a responder a la interpretación difundida por Kaiser.

“Quiero aclarar que es una buena noticia que en el proyecto de sala cuna el beneficiario sea el niño o la niña. Es poner efectivamente la centralidad en la infancia”, señaló.

Luego descartó que el cambio establezca una obligación para las familias, y explicó que “Para quienes pretenden distorsionar este derecho, no, no es una obligación para los padres o madres enviar a sus hijos o hijas a una sala cuna. Es un derecho”, afirmó Sánchez.

La indicación fue aprobada por 25 votos contra 22 y quedó incorporada en el texto que el Senado despachó en su primer trámite constitucional.

El proyecto ahora deberá continuar su discusión en la Cámara de Diputadas y Diputados. Allí el Gobierno también tendrá que intentar reponer su mecanismo de financiamiento, que fue rechazado en el Senado al no alcanzar el quórum requerido.

Por ahora, lo concreto es que la iniciativa reconoce el acceso a sala cuna como un derecho de los menores de dos años, pero no los obliga a asistir. Tampoco contiene la facultad de “quitarle los niños” a sus padres que Kaiser le atribuyó en su video.