El ministro de Seguridad Pública, Martín Arrau, remarcó que es el responsable de la reforma constitucional de seguridad, tras las críticas que han apuntado a la redacción de la iniciativa. Además, se distanció de la idea de retirarla e insistió en que existen otros proyectos de ley en la agenda del Gobierno.
“Esa reforma tiene la firma del ministro quien le habla, quien es responsable de las políticas de seguridad de este gobierno y, por tanto, yo soy el responsable de ese proyecto de ley“, replicó el secretario de Estado al ser consultado por las dudas en torno a la redacción de la norma, que ha sido cuestionada tanto desde la oposición como desde el oficialismo.
Agregó que “yo firmé y me hago responsable de todas las críticas, y por eso hemos estado conversando con los parlamentarios, viendo efectivamente las críticas, las sugerencias de mejora, para ver cómo podemos avanzar en este proyecto”. No obstante, advirtió que la reforma “es parte de una cartera muy potente, donde hay otros que tienen mayor nivel de urgencia”.
Recordemos que el Gobierno decidió retirar la urgencia legislativa de la reforma constitucional, medida que, según el ministro del Interior, Claudio Alvarado, refleja “la voluntad del Gobierno para escuchar”. En esa línea, Arrau también relevó las conversaciones que lleva adelante el Ejecutivo para sacar adelante el proyecto.
Arrau se distancia de la idea de retirar la reforma constitucional
El ministro de Seguridad respondió a la idea de retirar la reforma, señalando que se han ido “aunando voluntades” y reiterando la idea de dar más tiempo a la tramitación para realizar ajustes, en vez de desistir del proyecto.
En ese sentido, puso el foco en la urgencia de tramitar otras iniciativas, como las reglas del uso de la fuerza, infraestructura crítica, el proyecto de mejora de Carabineros, de la PDI, la Ley Naín-Retamal 2.0 y la Ley Antibarricadas.
Arrau dijo confiar en que estarán las voluntades para sacar adelante la reforma y, sobre las críticas, replicó: “No me voy a hacer cargo de las polémicas, de lo que cubren los medios, lo que hablen los opinólogos o escriban las editoriales, pero son cerca de 30 proyectos de ley que estamos tramitando”.
Y, sobre las críticas en particular que comparan el Estado de Excepción propuesto con los usados por regímenes extranjeros, apuntó: “Sobre esos epítetos que nos comparan con ciertos regímenes, por favor… Lo que estamos proponiendo aquí son Estados de Excepción Constitucional muy parecidos a los que existen hoy en día, con lógicas diferentes; este es un estado policial para la población, para hacernos cargo del crimen organizado; es la única diferencia. Pero todas las facultades que están ahí están contenidas hoy en nuestro ordenamiento constitucional en diferentes Estados de Excepción Constitucional. Y yo llamaría a las personas que opinan que lean el proyecto y se informen un poco”.
Recordemos que el objetivo del Estado de Excepción Constitucional que propone el Ejecutivo es crear una nueva figura que se activaría ante amenazas graves a la seguridad pública, con duración máxima de 120 días, prorrogables por otros 120 más sin necesidad de autorización del Congreso. Permitiría suspender libertades individuales, el derecho de locomoción y el derecho de reunión, además de interceptar toda clase de comunicaciones, disponer la requisición de bienes y la colaboración de fuerzas armadas con fuerzas de seguridad.
Arrau defiende facultades contempladas en la reforma
Arrau destacó, además, que la reforma constitucional propone tener “un listado de organizaciones criminales y terroristas” y un “régimen penitenciario especial para las personas condenadas por crimen organizado y terrorismo”.
Finalmente, volvió a refutar la comparación con regímenes extranjeros, descartando amenazas a la democracia al recalcar que “lo que hemos propuesto tiene control del Congreso”.
“Entonces yo creo que acá hay mucha retórica, mucha agresividad política en algunos comentarios; otros son bastante técnicos y lo hemos tomado bien y hemos conversado con esos parlamentarios, pero yo creo que hay que bajar un poco las revoluciones y recordar que este es uno de 30 proyectos de ley que tiene nuestra agenda“, concluyó.