Más de $8,7 millones recibió como remuneración bruta durante el mes de junio recién pasado la subdirectora nacional (subrogante) del Instituto de Desarrollo Agropecuario (Indap), Antonella Pecchenino Lobos. Se trata de una militante republicana que —un día después que el presidente José Antonio Kast asumiera la máxima magistratura— renunció a su cargo como concejala de la ciudad de Viña de Mar para pasar a formar parte del gobierno.
En su momento los titulares de prensa anunciaron que se convertiría en la nueva directora nacional del organismo dependiente del Ministerio de Agricultura (Minagri), no obstante su nombramiento en ese puesto se vio truncado al poco andar. Y es que la llamada “bala de plata” que permitiría designarla directamente en la jefatura nacional de la repartición —sin la necesidad de un concurso de Alta Dirección Pública (ADP)— terminó siendo utilizada por el Presidente en la cartera de Agricultura para proveer el cargo de director nacional del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) al considerarlo de mayor relevancia.
En desmedro, y casi como premio de consuelo, la profesional aterrizó en Indap como personal a contrata y en grado 5 del escalafón de remuneraciones. Eso, para cumplir —en teoría— específicamente con la función de subdirectora nacional. Sin embargo, de acuerdo con distintas fuentes conocedoras de la interna, es en realidad ella quien, desde las sombras, ejerce la jefatura nacional de la repartición.
Mientras eso ocurre, la ingeniera agrónoma de profesión figura entre los 11 candidatos que avanzaron a la etapa final del concurso de Alta Dirección Pública mediante el que se escogerá al nuevo director(a) nacional titular del Instituto. Se trata, según ella misma se ha encargado de divulgar en la interna, de una carrera que ya tiene ganada.
“Ella ha dicho abiertamente que sabe que la escogerán a ella”, comenta una fuente en diálogo con la Unidad de Investigación de Bío Bío. “El perfil para el cargo se elaboró en base a al currículum de Antonella, es un traje a la medida”, comenta otro consultado.
Sacrificios en vano
Fue el 24 de marzo cuando el ministro de Agricultura, Jaime Campos Quiroga, informó a los integrantes de la Comisión de Agricultura de la Cámara de Diputadas y Diputados que había acordado con el presidente Kast utilizar la “bala de plata” de su cartera para designar al nuevo director nacional del SAG.
Una semana después, el Gobierno nombró en el cargo al ingeniero agrónomo Domingo Rojas Philippi, con la misión de fortalecer el modelo de desarrollo agroexportador. La decisión representó un evidente revés para las aspiraciones de Antonella Pecchenino Lobos, quien había renunciado a un puesto de elección popular para asumir la conducción del Indap.
No era, además, la primera vez que la militante republicana sacrificaba sus propias aspiraciones políticas. En julio de 2024, su partido acordó con el resto de la entonces oposición que depusiera su candidatura a la alcaldía de Viña del Mar para respaldar a Iván Poduje.
La apuesta tampoco rindió frutos. El actual ministro de Vivienda y Urbanismo —independiente apoyado por los partidos de Chile Vamos— terminó sucumbiendo ante la frenteamplista Macarena Ripamonti, quien consiguió ser reelegida al mando de la ciudad jardín.
Desde las sombras
El cambio de planes obligó, además, a introducir ajustes en la estructura de mando del Indap. La normativa que regula la Administración del Estado establece un orden específico para determinar quién debe asumir la subrogancia cuando un cargo de Alta Dirección Pública queda vacante, como ocurrió en este caso.
Bajo ese marco, el 8 de abril de 2026 se publicó el Decreto Exento N°30 del Ministerio de Agricultura, que fijó el orden de subrogación de la Dirección Nacional del organismo. El primer lugar de la línea sucesoria quedó en manos de Arnaldo Labarra Palma, entonces jefe de la División de Asistencia Financiera.
Sin embargo, pese a lo establecido formalmente, el nombre de Antonella Pecchenino continuó resonando con fuerza en los pasillos de la repartición. Fuentes que han seguido de cerca la instalación de la nueva administración aseguran que, en los hechos, es ella quien interviene en las principales decisiones internas del instituto.
Los mismos consultados sostienen que Pecchenino estuvo detrás de la desvinculación de Labarra Palma, ocurrida en julio pasado. Su salida hizo correr la lista de subrogancia y dejó al frente del organismo a Alejandro Zambrano Riquelme, funcionario de carrera que hasta entonces se desempeñaba como ejecutivo de Servicios Integrales.
Otra señal del protagonismo que ha adquirido Pecchenino al interior del Indap es su alta exposición pública. Su nombre e imagen aparecen de manera recurrente en las noticias difundidas por el sitio institucional, especialmente en actividades en terreno junto a beneficiarios de distintos programas.
Para muestra un botón. En la última cuenta pública —pese a que en la ceremonia estaba presente el director nacional (s)— fue ella quien tomó la palabra.
“Quiero invitar a la subdirectora Antonella Pecchenino, quien nos presentará los principales resultados de la gestión institucional durante el periodo 2025-226 y también nos compartirá los grandes desafíos que tenemos por delante para seguir fortaleciendo INDAP y nuestro compromiso con la agricultura familiar campesina”, dijo el moderador cuando la presentó. La participación de Alejandro Zambrano en la instancia se limitó a regalar aplausos.
Una vez terminó su exposición, continuó la presentación de un video institucional en el que ella figura como protagonista absoluta. Con todo, el documento oficial de la referida cuenta pública fue firmado por ella.
Concurso millonario, carrera ganada
Quienes conocen la interna del organismo sostienen que el camino para que Antonella Pecchenino asuma oficialmente como directora nacional del Indap estaría despejado. La ingeniera agrónoma participa actualmente en el concurso abierto por el Servicio Civil, a través del Sistema de Alta Dirección Pública (ADP), para proveer el cargo.
Por tratarse de una plaza de primer nivel jerárquico, el proceso supone un desembolso relevante para el Estado. Sólo por los servicios de la consultora externa que participa en la selección de los candidatos, el costo supera los $10 millones.
Según información oficial del organismo encargado de fortalecer la gestión del Estado, la convocatoria cerró el pasado 6 de julio con 117 postulaciones. De ellas, 114 cumplieron los requisitos legales y superaron el análisis de admisibilidad.
A partir del 8 de julio, una empresa externa especializada en reclutamiento y selección examinó los antecedentes curriculares de los postulantes y entregó los resultados de esa evaluación al Servicio Civil.
Con esos antecedentes sobre la mesa, el Consejo de Alta Dirección Pública resolvió el 23 de julio que 11 candidatos avanzaran a la etapa de evaluación directiva y de competencias. El proceso comenzó al día siguiente y quedó nuevamente en manos de la consultora contratada para llevar adelante el concurso.
Sin embargo, distintas fuentes consultadas ponen en duda que la competencia se encuentre realmente abierta. Aseguran que el nombre de quien encabezará el Indap ya estaría definido y que el proceso sería apenas una formalidad para validar una decisión adoptada con anterioridad.
—Antonella se jactó frente a mí de que el ministro de Agricultura se había encargado personalmente de que el perfil del cargo fuera diseñado a su medida, para que ella se adjudicara el concurso —afirma una fuente que conoce de cerca la interna del Indap y que solicitó mantener su identidad bajo reserva por temor a eventuales represalias.
El fin de un convenio de 34 años
Otro de los cuestionamientos que pesa sobre Antonella Pecchenino apunta al término del convenio que, durante más de tres décadas, permitió ejecutar el programa Mujeres Rurales entre el Indap y la Fundación Prodemu.
Fuentes conocedoras del funcionamiento interno del instituto sostienen que fue Pecchenino quien impulsó el cierre del acuerdo, pese a no ejercer formalmente como directora nacional. Según los antecedentes recabados, funcionarios del organismo habrían sido presionados para suscribir el término del convenio, aun cuando existían reparos sobre las atribuciones legales de quien promovía la decisión.
La determinación tampoco habría estado acompañada de una alternativa para mantener la cobertura del programa. De acuerdo con los consultados, el Indap avanzó en el cierre sin contar con un plan de reemplazo para las asesorías, capacitaciones y apoyos productivos entregados a las beneficiarias.
El convenio llevaba más de 34 años en funcionamiento, contaba con una evaluación favorable y formaba parte del Programa de Mejoramiento de la Gestión (PMG) del Indap. Sin embargo, antes de ponerle término fue retirado de ese instrumento, una maniobra que, según las fuentes, habría despejado el camino para eliminarlo de manera definitiva.
Los consultados descartan que la decisión responda a restricciones presupuestarias. El convenio implicaba un desembolso anual cercano a los $3 mil millones, una fracción menor del presupuesto institucional, por lo que atribuyen su cierre a un capricho personal de Pecchenino más que a una necesidad financiera.
Las consecuencias recaerían directamente sobre 755 mujeres rurales que esperaban recibir apoyo para desarrollar actividades como la producción de hortalizas, la instalación de invernaderos o la crianza de aves. A ello se suma la pérdida de más de 60 puestos de trabajo correspondientes a coordinadoras campesinas contratadas por Prodemu para ejecutar el programa.
Cabe señalar que en julio de este año, cuando se conoció la noticia, Indap sostuvo que el término del convenio con Prodemu no implicará dejar sin apoyo a las mujeres rurales beneficiarias. El organismo explicó que el acuerdo era sólo una modalidad específica para canalizar una parte acotada de su cobertura, subrayando que mientras el instituto atiende a cerca de 77 mil mujeres en todo el país, los recursos transferidos a la fundación alcanzaban a unas 3.016 usuarias.
El organismo aseguró que esas beneficiarias seguirán recibiendo acompañamiento mediante la planificación vigente y los programas permanentes de asesoría técnica, inversión, riego, comercialización, financiamiento y fortalecimiento productivo. Además, justificó la decisión como parte de una revisión de sus mecanismos de ejecución para garantizar un uso más eficiente, pertinente y productivo de los recursos públicos.
La respuesta del Ministerio
Consultado en primer lugar por las razones que llevaron al Gobierno a descartar la designación directa de Antonella Pecchenino como directora nacional del Indap, el Ministerio de Agricultura evitó explicar el cambio de planes y se limitó a señalar que “la decisión de utilizar la denominada ‘bala de plata’ para los cargos de Alta Dirección Pública del Estado es una atribución legal exclusiva del Presidente de la República”.
La cartera confirmó, además, que Pecchenino se desempeña actualmente como subdirectora nacional subrogante del instituto. Respecto de las facultades que ejerce y de las acusaciones que apuntan a que interviene en decisiones que corresponderían al director nacional subrogante, Alejandro Zambrano, respondió que “su cargo actual es subdirectora nacional (s) y sus atribuciones son las contenidas en la Ley orgánica vigente de Indap y resoluciones sucesivas”.
Sobre el concurso abierto para proveer la dirección nacional, el Ministerio explicó que “el perfil del cargo es elaborado junto al Consejo de Alta Dirección Pública, quien aprueba el perfil y, por intermedio de la Dirección Nacional del Servicio Civil, convoca a un concurso público, abierto y de amplia difusión”.
La repartición también fue requerida por las acusaciones de que los requisitos habrían sido diseñados para favorecer la postulación de Pecchenino. Frente a ello, aseguró que “no tenemos antecedentes de lo señalado, por lo que no podemos referirnos a supuestos”.
Por último, el Ministerio descartó que la participación de la ingeniera agrónoma en el concurso, mientras ejerce un cargo directivo e interviene en la conducción del Indap, pueda configurar un conflicto de interés. Ante esa consulta, su respuesta fue escueta: “No”.
Sueldo VIP
Desde su incorporación al Indap, Antonella Pecchenino ha percibido remuneraciones líquidas por un total de $28.380.769. La cifra considera $8.449.261 correspondientes al periodo comprendido entre el 17 de marzo y el término de abril, otros $5.483.692 en mayo, un total de $6.951.431 en junio y $5.529.965 en julio.
A lo anterior se suma un bono de $1.966.420 pagado en junio. De esta forma, durante ese mes recibió un total líquido de $8.917.851. Como sea, pese a haber llegado hace menos de 6 meses, la militante republicana es uno de los sueldos más altos del organismo.
Así las cosas, en caso de adjudicarse el concurso y asumir como directora nacional del Indap, las bases contemplan una renta líquida promedio mensual referencial de $6.653.000 durante enero, febrero, abril, mayo, julio, agosto, octubre y noviembre. Mientras que para los meses que sí incluyen la asignación de modernización —marzo, junio, septiembre y diciembre—, el monto líquido promedio referencial asciende a $9.801.000.
Al ser contactada directamente por esta Unidad de Investigación, Antonella Pecchenino manifestó su disposición a participar de esta publicación. Sin embargo, luego de recibir el listado de preguntas, no volvió a responder los mensajes ni llamados de este medio hasta el cierre de esta edición.