La millonaria recaudación de “Spider-Man: Brand New Day” no solo beneficia a Hollywood. Detrás del superhéroe existe una red de empresas vinculadas a videojuegos, cine, juguetes y salas premium que cotizan en bolsa.
El éxito de la cinta, que ya superó los US$2.000 millones en recaudación mundial, no solo es una buena noticia para los fanáticos del superhéroe. También es un ejemplo de cómo una franquicia de entretenimiento puede generar negocios que van mucho más allá de la venta de entradas.
Desde Sony y Disney hasta IMAX y fabricantes de juguetes, distintas compañías participan de un ecosistema que transforma la popularidad de una marca en múltiples fuentes de ingresos.
“Con una gran película de Hollywood, no es solo el estudio cinematográfico el que gana dinero. Alrededor de una marca exitosa surge todo un ecosistema económico: desde películas hasta videojuegos, pasando por salas de cine, licencias, juguetes y otros productos derivados”, explica Ignacio Mieres, head of research de XTB.
Sony cambia de rostro
Sony es uno de los vínculos más evidentes entre Spider-Man y los mercados financieros. Aunque históricamente la compañía japonesa ha sido asociada a la electrónica, hoy una parte importante de su negocio está relacionada con contenidos.
Según el análisis de XTB, cerca del 36% de sus ingresos proviene de videojuegos, 17% de música y 12% del segmento cinematográfico.
“Sony es un ejemplo interesante de una empresa que ha logrado adaptarse al declive de parte de su negocio tradicional. Antes era sinónimo de productos electrónicos de consumo; hoy en día, sus resultados dependen en gran medida de los videojuegos, la música, las películas y la propiedad intelectual”, señala Mieres.
De acuerdo con XTB, las acciones de Sony han subido aproximadamente 12% desde el estreno de la película. La firma también destaca que la compañía ha incrementado gradualmente sus utilidades durante los últimos años, mientras sus ingresos han mostrado un comportamiento más estancado en el largo plazo.
El fenómeno también tiene un componente simbólico: tras superar los US$2.000 millones, “Brand New Day” se convirtió en la película de Sony con mayor recaudación mundial.
Pero Sony no es la única compañía que se beneficia. The Walt Disney Company financió aproximadamente una cuarta parte de los costos de producción y recibiría una proporción similar de las utilidades, según el análisis citado.
Menos visitas al cine, pero entradas más caras
El fenómeno Spider-Man también ocurre en medio de una transformación de la industria cinematográfica.
La asistencia a las salas cayó con fuerza frente a los niveles de décadas anteriores. Según los datos analizados por XTB, el estadounidense promedio pasó de acudir unas cinco veces al cine en 2000 a menos de tres veces en 2023.
La respuesta de la industria ha sido apostar por experiencias premium.
Un caso destacado es IMAX: pese a representar menos del 1% de las salas de cine del mundo, genera aproximadamente 3,6% de los ingresos globales de taquilla, según XTB.
“La gente va al cine con menos frecuencia, pero cuando decide ir, algunos están dispuestos a pagar más por una experiencia de mayor calidad”, sostiene Mieres.
La estrategia incluye mejores sistemas de imagen y sonido, asientos más cómodos y una experiencia que busca diferenciarse del entretenimiento disponible en casa.
El negocio continúa cuando termina la película
La taquilla es solo una parte del negocio. Spider-Man también genera ingresos mediante videojuegos, juguetes, productos promocionales y licencias.
Y aquí aparece otro elemento relevante para los inversionistas: los derechos de una misma franquicia pueden estar distribuidos entre distintas compañías.
Sony posee los derechos cinematográficos del personaje, mientras que los derechos asociados a bienes de consumo y merchandising están vinculados a Marvel, propiedad de Disney. A esto se suman empresas como Hasbro, que fabrica productos bajo licencia.
“Spider-Man es un excelente ejemplo de lo complicado que puede ser el panorama económico de una sola marca global. Es posible que las películas, los videojuegos, los juguetes y otros productos no generen ingresos para la misma empresa”, advierte el experto de XTB.
Por eso, detrás de una franquicia exitosa no basta con identificar quién produce la película: también hay que determinar quién controla cada derecho y cuánto representa ese negocio para los resultados de la compañía.
¿Entonces conviene comprar acciones por Spider-Man? No necesariamente.
El hecho de que una película recaude US$2.000 millones no convierte automáticamente a su productora en una buena inversión. Sony, por ejemplo, genera ingresos anuales de decenas de miles de millones de dólares, por lo que incluso un éxito cinematográfico extraordinario representa solo una parte de su negocio.
Además, los mercados suelen anticipar los acontecimientos. Cuando el éxito de una película ya es evidente, parte de las buenas noticias podría estar incorporada en el precio de la acción.
“El éxito de una película no es, por sí solo, una tesis de inversión”, recalca Mieres. A su juicio, los inversionistas deberían mirar factores como el crecimiento de ingresos y utilidades, los márgenes, las perspectivas futuras y, especialmente, el precio al que cotizan las acciones.
Así, Spider-Man deja una lección que va mucho más allá del cine: una franquicia puede convertirse en una verdadera máquina económica, pero una marca exitosa y una buena inversión no son necesariamente lo mismo.