Las críticas de Isabel Orellana, hermana de la ministra de la Mujer, Antonia Orellana, al Presidente Gabriel Boric tras la absolución de Claudio Crespo generaron incomodidad y obligaron a la secretaria de Estado a marcar distancia, evitando respaldar públicamente los cuestionamientos formulados desde su entorno familiar.
Luego de que el Cuarto Tribunal Oral en lo Penal de Santiago absolviera a Crespo del delito de apremios ilegítimos con resultado de lesiones graves gravísimas —cargo por el que arriesgaba hasta 12 años de cárcel—, Isabel Orellana utilizó sus redes sociales para apuntar directamente al Ejecutivo.
Exmilitante de Convergencia Social, la hermana de la ministra cuestionó al Presidente Gabriel Boric por no haber vetado la ley que, a su juicio, incide en el escenario de impunidad denunciado por sectores oficialistas.
“El Presidente tenía la opción de vetar la ley. No lo hizo. Guárdense el posteo y hagan mejor política”, escribió, en respuesta a una publicación del Frente Amplio que señalaba que la justicia le falló a Gustavo Gatica y que el fallo consagraba la impunidad.
Ministra Antonia Orellana se distancia de críticas de su hermana a Boric
Las palabras de Isabel Orellana no pasaron inadvertidas, especialmente porque se producen en un momento de alta sensibilidad política para el oficialismo, donde conviven las recriminaciones por la aprobación de la Ley Naín-Retamal y su impacto en el fallo judicial, con el respaldo histórico a las víctimas de violaciones a los derechos humanos ocurridas en 2019.
Consultada este martes por Radio Infinita sobre los dichos de su hermana, la ministra Antonia Orellana evitó profundizar y optó por una respuesta medida, buscando descomprimir el impacto político del episodio.
“Yo creo que en las mesas de las familias chilenas las opiniones son diversas”, afirmó, marcando distancia entre el rol institucional que le corresponde y las opiniones personales de su entorno cercano.
La secretaria de Estado agregó que su foco está en las declaraciones realizadas por el propio Presidente Boric y Gustavo Gatica tras el fallo, subrayando el componente humano del caso.
“Yo personalmente admiro mucho la entereza de Gustavo. No hay odiosidad, no hay rencor, hay una conciencia muy lúcida respecto del rol que va a jugar como parlamentario, y me alegro de que vaya a estar ahí para poner una cuota de humanidad en debates que a veces olvidan ese factor”, cerró.