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Según Roberto Izikson de Cadem, Gabriel Boric tuvo el peor gobierno desde 1990, con una constante baja evaluación de la ciudadanía, marcado por el rechazo en el plebiscito de salida en septiembre de 2022 y falencias en seguridad, economía y promesas incumplidas. Por otro lado, se espera que José Antonio Kast enfrente desafíos en seguridad, inmigración y economía, con la necesidad de mostrar resultados rápidos.
En entrevista con Tomás Mosciatti, Roberto Izikson -gerente general de Cadem-, hizo una evaluación del gobierno de Gabriel Boric, según las encuestas, y sus principales errores. Además, de un análisis de qué es lo que se espera del futuro gobierno de José Antonio Kast y sus mayores debilidades.
“Fue un gobierno bastante alejado, de manera consistente, de la opinión pública”
¿Qué indican las evaluaciones sobre Gabriel Boric en tu encuesta?
– Bueno, yo le diría dos grandes cosas. La primera es que, si hacemos una evaluación presente, es decir, cuál es la mirada de los chilenos respecto a este gobierno y a los del pasado, este es el peor gobierno desde 1990. A ojos de hoy.
Gabriel Boric tuvo una particularidad: el promedio que los chilenos le pusimos todos los años fue una nota roja. 3,6; 3,7. La nota promedio de los cuatro años fue 3,7.
Fue un gobierno bastante alejado, de manera consistente, de la opinión pública.
Él obtuvo en primera vuelta el 25,83% de los votos. En segunda vuelta, muchísimos más con el 55,87%.
– Pero con voto voluntario.
Entonces, ¿nunca hubo un gran apoyo por Boric como primera opción de las personas?
– No, pero sí asumía en un contexto muy particular: estallido social, pandemia, con una expectativa de cambio gigantesca. Esa expectativa se frustró a las tres semanas.
Las prioridades cambiaron. Los temas eran derechos sociales garantizados, medio ambiente, temas de mujeres. Todo eso quedó en segundo plano con el proceso constitucional.
Lo que marca a este gobierno es la derrota en el plebiscito de salida de septiembre de 2022.
Me senté a escribir preguntas sobre las falencias del gobierno de Boric: el rechazo constitucional, la promesa de que Chile sería la tumba del neoliberalismo, débil política de seguridad, los indultos, el caso Monsalve, el caso Fundaciones, la fallida reconstrucción tras el incendio de Viña del Mar, la compra de la casa de Allende, el bajo crecimiento, el déficit fiscal, la alta cesantía, la falta de resultados en las investigaciones por uso de licencias falsas, la conmemoración por los 50 años del Golpe de Estado, el cable chino… De todo esto, ¿Qué es lo principal?
– El triunfo del Rechazo, sin duda. Después los indultos, que golpearon muy fuerte al presidente. Y el caso Monsalve.
En otros casos, como Fundaciones, el gobierno logró depositar responsabilidades en otras figuras y proteger la imagen presidencial.
¿Hay decepción con Boric? ¿Se mide eso?
– Sí, se mide. Hay decepción respecto de la promesa original de cambio social, sobre todo en los primeros meses. Probablemente una de las cosas que más impactó fue el rechazo a nuevos retiros de fondos de pensiones. Eso fue visto por sectores de centroizquierda como una traición a las promesas de campaña.
Después hubo un cambio de agenda enorme. La delincuencia y la economía pasaron a ser las principales prioridades de los chilenos. Y el gobierno decepcionó en esos ámbitos.
Tiene más de 70% de evaluaciones negativas en delincuencia, inmigración, crecimiento económico y empleo.
“José Antonio Kast penetró con igual fuerza en sectores populares y sectores altos”
¿En tu encuesta se explica por qué los sectores más modestos no están con la izquierda?
– Efectivamente. Una de las cosas interesantes es que José Antonio Kast penetró con igual fuerza en sectores populares y en sectores altos, algo que antes veíamos con Sebastián Piñera.
Eso tiene que ver con dos razones: miedo y la idea de un “gobierno de emergencia”. Para la clase media baja y baja, Chile vive una emergencia de seguridad y económica.
¿Cuáles son los atributos que explican la elección de José Antonio Kast?
– Carácter, autoridad y liderazgo. Consecuencia y coherencia. Y capacidad para resolver las urgencias que tiene el país en materia de seguridad, inmigración y economía.
¿Y cuáles de esas fortalezas pueden debilitarse primero?
– La más riesgosa es la capacidad. El gobierno de emergencia requiere resultados rápidos. Hay un plan que se llama Desafío 90, ellos mismos se ponen la meta. Si en los primeros tres meses no hay señales claras en seguridad, inmigración y economía, lo va a empezar a pasar mal.
“Las derechas se evalúan de manera mucho más crítica y menos leal que las izquierdas”
¿Cuáles son las debilidades que se ven a primera vista del gabinete?
– Me preocupa la falta de filtros. Los ministros deben tener la capacidad para contener crisis. Hoy veo al presidente Kast un poco expuesto. Los ministros deben aumentar su nivel de conocimiento público rápidamente.
Evidentemente esto demuestra que Kast no va a tener luna de miel.
Va a tenerla.
¿Pero cuánto?
– Es que depende, no sabemos. Pero va a tener luna de miel. Lo que pasa es que va a ser una luna de miel que se va a mover en una delgada línea, que van a tener que saber administrar.
¿Quién pagó más el costo político del caso del cable chino? El presidente Kast. Tenía 57% de evaluación positiva y cayó a 52%.
Las derechas se evalúan de manera mucho más crítica y menos leal que las izquierdas.
¿Es creíble para la opinión pública que no hablaron con Kast?
– Al menos para el 45% lo es. Y creo que la pérdida entre el 57% que ha hablado positivamente y el 45% que le cree, tiene que ver más bien con que después efectivamente se supo que el presidente Boric sí llamó a José Antonio Kast y le dijo que tenía que hablar del cable, cuando el ministro del Interior, Claudio Alvarado, había dicho que no tenían idea.
Yo creo que ahí efectivamente hubo una descoordinación en la OPE, donde el ministro del Interior y el presidente electo, en ese minuto, no tenían la misma versión.
Y eso evidentemente genera problemas de credibilidad en aquellos que votaron por Kast y se identifican con la derecha.
“El país está dividido en tres bloques”
¿El país está dividido?
– Está dividido en tres. Una derecha que ha venido creciendo, en línea con lo que pasa en el mundo. Una izquierda. Y un tercer grupo muy importante: personas sin conexión política, el votante obligado.
Por ejemplo, en el caso del “cable chino”, el 45% decía que la verdad la tenía Kast, el 30% Boric y el 20% ninguno.
Ahí están los tres Chile.
Te pregunto por las oposiciones. Digo oposiciones porque habrá una oposición de Johannes Kaiser, otra de Franco Parisi y otra de la izquierda. Entre Parisi y Kaiser, ¿quién gana?
– Parisi. Porque logró representar mejor al mundo indignado y tiene una estrategia comunicacional más desplegada.
El hecho de que Kaiser haya decidido quedarse afuera lo deja muy debilitado y arrinconado.
¿Y la izquierda?
– Es interesante. El hecho de que Jeannette Jara siga en el Partido Comunista es casi una renuncia anticipada a liderar la oposición.
A mí me parece que el líder de la oposición se llama Gabriel Boric.
¿Pasa de presidente a líder de oposición?
– Creo que sí. Va a haber una transición, pero por lo que mostró durante su gobierno, probablemente en pocos meses retomará un rol político activo.
¿Y es capaz de recuperarse?
– Chile ha demostrado que muchas veces no solo le gusta la primera vuelta, sino también la segunda. Eso dependerá mucho de cómo le vaya a este gobierno.
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