El presidente de Israel, Isaac Herzog, encargó este sábado a Gadi Eisenkot, el principal rival del primer ministro Benjamin Netanyahu, que intente formar un nuevo gobierno. La misión llega después de las elecciones del 27 de octubre, que no dejaron una mayoría clara en el Parlamento, informa The New York Times.
Herzog dijo que sostuvo “conversaciones en profundidad” con Netanyahu y con Eisenkot antes de decidir. Eligió al exjefe del Ejército, de centroderecha, porque más parlamentarios lo respaldaron a él antes que a Netanyahu en las consultas de la última semana.
El nombramiento era esperado desde hace varios días. Con él, Eisenkot recibe la oportunidad, largamente buscada, de cumplir su promesa de desplazar a Netanyahu y llevar al país en otra dirección. Pero el camino está lleno de obstáculos, según el diario estadounidense.
Los números del Parlamento
Para gobernar se necesitan 61 escaños en el Parlamento, y nadie los alcanzó. La coalición de Netanyahu obtuvo 53, Eisenkot y sus aliados sionistas lograron 48, y dos partidos árabes sumaron un récord de 19. Ningún bloque llega solo a la mayoría, por lo que cualquiera que quiera gobernar debe negociar con quienes están fuera de su círculo natural.
Herzog consultó a los 11 partidos con representación. Eisenkot recibió el apoyo de 67 diputados, frente a 46 de Netanyahu. Aun así, el diario advierte que el primer ministro no está derrotado. Es el gobernante más longevo de Israel, con casi 19 años en el cargo en distintos períodos desde 1996, y superó a muchas encuestas.
Su partido, el Likud, fue el más votado, con 27 escaños, tres menos que en 2022. Sigue así por encima de cualquier otra colectividad.
Eisenkot tiene hasta seis semanas para armar una coalición. Si fracasa, Herzog puede elegir a otro candidato, probablemente Netanyahu, que tendría cuatro semanas. Si tampoco resulta, el Parlamento puede pedir que un tercer legislador lo intente durante 14 días. Si todos fallan, se disuelve el Parlamento y se convoca a nuevas elecciones, un escenario que Herzog y Eisenkot dicen querer evitar.
Mientras no haya nuevo gobierno, Netanyahu seguirá como primer ministro interino. Según analistas citados por el diario, forzar otra elección sería una victoria para él, incluso sin lograr formar gobierno, porque se mantendría en el poder.
Alianzas difíciles
Eisenkot dijo el viernes que buscará un “gobierno nacional de emergencia” para sacar a Netanyahu cuanto antes. Eso probablemente implicaría un gobierno de minoría, es decir, uno sin mayoría propia en el Parlamento, que depende del apoyo de partidos que no entran formalmente a la coalición. Según el candidato, otros podrían sumarse “en una etapa posterior”.
“Debemos establecer con urgencia un liderazgo estable y responsable, evitar otra ronda de elecciones y poner fin a la determinación del primer ministro saliente, Benjamin Netanyahu, de aferrarse al cargo”, afirmó.
Eisenkot fijó cuatro principios para los partidos que quieran integrar su gobierno. Deben reconocer a Israel como Estado judío y democrático, apoyar la Declaración de Independencia, respaldar el servicio nacional universal y calificar a Hamás de organización terrorista que debe ser desmantelada.
Para sostener un gobierno de minoría podría necesitar a Raam y a la Lista Conjunta, dos partidos liderados por árabes. Raam aceptó la mayoría de las condiciones y condenó todos los actos terroristas, pero no ha llamado terrorista a Hamás. La Lista Conjunta reúne a izquierdistas y nacionalistas palestinos que rechazan la idea de una “democracia judía”, base del ideal fundacional de Israel.
Además, algunos partidos judíos de derecha de su propio bloque dijeron que no entrarían a un gobierno que dependa de ese apoyo. Eisenkot enfrenta así presiones desde dos flancos.
La alternativa sería tentar a aliados ultraortodoxos de Netanyahu. Pero muchos de sus seguidores lo verían como una traición si cediera en su plan de terminar con la exención del servicio militar para los estudiantes religiosos ultraortodoxos, una promesa de campaña.
Netanyahu y el perfil de Eisenkot
Este sábado, Netanyahu criticó la posibilidad de un gobierno apoyado en los partidos árabes. Dijo que desataría “fuegos y llamas que veremos en las calles” y lo comparó con un “suicidio nacional”. “Es un asunto de nuestra propia existencia. Israel simplemente no sobrevivirá bajo un gobierno así”, sostuvo.
Desde la votación, Netanyahu y sus aliados de línea dura han atacado el resultado y dicen que la elección fue “robada por los partidos árabes”. Las autoridades electorales israelíes aseguran que no hay pruebas de fraude generalizado.
Eisenkot, un general retirado de trato sereno, hizo campaña con la promesa de mantener la seguridad del país y alejarlo de políticas que, según el diario, lo han acercado a convertirse en un Estado paria, es decir, uno rechazado por buena parte de la comunidad internacional.
También carga con un costo personal que muchos israelíes comparten. Su hijo y dos sobrinos murieron en la guerra de Gaza, desatada tras los ataques liderados por Hamás del 7 de octubre de 2023.
Muchos en su campo vieron la elección como un referéndum sobre el fracaso de Netanyahu para prevenir esos ataques y sobre el creciente aislamiento internacional de Israel por la guerra.
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