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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Arabia Saudita está cerca de confirmar su primer programa nuclear con Estados Unidos, permitiendo enriquecer uranio por 30 años, y posiblemente aclamar a Israel. El acuerdo podría reportar miles de millones de dólares a EE.UU. y empresas podrían construir instalaciones nucleares en territorio saudita. Aunque Washington niega riesgos de proliferación nuclear, legisladores y funcionarios israelíes se oponen por temor a un programa de armas nucleares. El secretario de Estado, Marco Rubio, no confirmó el acuerdo en Manila y se espera su presentación al Congreso. Además, Arabia Saudita enfrenta tensiones con rebeldes hutíes de Yemen y recibe apoyo militar de EE.UU.

Arabia Saudita está muy cerca de acordar, con Estados Unidos, la conformación de su primer programa nuclear, situación que llevaría al país a unirse a otras naciones que cuentan con industrias de este tipo.

Según expone BBC, este plan ha sido parte central de las conversaciones entre el príncipe heredero Mohammed bin Salman y Donald Trump, durante el último año.

Trump y acuerdo por programa nuclear de Arabia Saudita

El medio británico sostiene que, de esta forma, Estados Unidos daría permisos a la nación árabe para que inicie los procesos de enriquecer uranio, por un plazo que se extendería a 30 años.

Por ahora, dentro de las tratativas está que Arabia reconozca diplomáticamente al estado de Israel, por medio de los Acuerdos de Abraham, aunque, según detalla Wall Street Journal, no sería una condición total.

Junto con eso, Washington también persigue un objetivo económico, debido a que el trato involucraría decenas de miles de millones de millones.

“El acuerdo podría reportar miles de millones de dólares a Estados Unidos, cuyas empresas podrían participar en la construcción de una instalación para producir uranio enriquecido, que puede utilizarse como combustible para centrales eléctricas, pero también para fabricar bombas nucleares”, detallaron.

“Según se informó, citando a un funcionario regional familiarizado con el acuerdo, este permitiría a empresas estadounidenses operar centrales nucleares para Arabia Saudí en territorio saudí”, añadieron.

Hasta ahora, Arabia Saudita no ha hablado derechamente en relación a la posible creación de un arma nuclear, cuestión que podría generar aún más tensiones en Medio Oriente. Sin embargo, en 2018 Bin Salman había asegurado que su país seguía con preocupación lo que se realizaba en Irán sobre la materia.

“Sin duda, si Irán desarrollara una bomba nuclear, haríamos lo mismo lo antes posible”, detalló en ese entonces.

En un plano más político, algunos legisladores estadounidenses de ambos partidos, y funcionarios israelíes, han expresado su oposición a este proyecto atómico civil, por temor a que pueda convertirse eventualmente en un programa para desarrollar armas nucleares.

Por lo pronto, el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, se negó a confirmar el acuerdo con Arabia Saudita en Manila el miércoles, y remitió la cuestión a la Casa Blanca, pero descartó los temores de que pudiera conducir a la proliferación nuclear.

“Basta decir que Estados Unidos no va a llegar a ningún acuerdo con ningún país del mundo que implique un riesgo de proliferación”, señaló a periodistas al margen de una cumbre de cancilleres del sudeste asiático.

Se espera que el acuerdo sea presentado al Congreso en los próximos días, pero su aprobación no es necesaria para que entre en vigor.

Vale señalar que la administración pasada de Joe Biden había intentado alcanzar este trato hacia 2022, pero siempre con la condición de que Riad normalizara las relaciones con Israel.

Actualmente, Arabia Saudita ha sido blanco de ataques debido a otro conflicto en Oriente Medio, el que enfrenta a los rebeldes hutíes del Yemen contra el Gobierno internacionalmente reconocido del país, puesto que el reino saudita está desde 2015 al frente de una coalición militar en favor del Ejecutivo avalado a nivel internacional.

Los rebeldes lanzaron la semana pasada proyectiles contra la monarquía árabe al atribuirle un ataque previo al aeropuerto internacional de Saná, para impedir el aterrizaje de un avión iraní que transportaba a una delegación que regresaba a Yemen desde Teherán, tras asistir al funeral del ayatolá Alí Jameneí.

En medio de esa escalada de tensión, los rebeldes también han impuesto en los últimos días un embargo marítimo contra Araba Saudita, que se une al bloqueo del estrecho de Ormuz por la guerra de Irán.

Además, Estados Unidos ha aprobado recientemente la venta a Arabia Saudita de cohetes de alta precisión por unos 2.000 millones de dólares.