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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El uso de chatbots para resolver dudas de salud está en aumento, con algunos jóvenes incluso evitando consultar a un profesional después de recibir respuestas. Esto preocupa a especialistas, ya que la IA no puede reemplazar la evaluación médica completa. El Dr. Raúl Verdugo destaca que la IA puede ser útil para educación sanitaria, pero no debe usarse en casos urgentes como dolor intenso, desmayos o dificultad para respirar. La IA puede servir para comprender conceptos, preparar preguntas para consultas y entender exámenes, pero no debe reemplazar la consulta médica.

Cada vez más personas recurren a chatbots de inteligencia artificial (IA) para resolver dudas sobre su salud y, entre los jóvenes, algunos incluso deciden no consultar posteriormente a un profesional. El fenómeno ha comenzado a preocupar a especialistas, particularmente cuando la respuesta de un chatbot por determinados síntomas termina reemplazando o retrasando la atención de un profesional.

El Dr. Raúl Verdugo, académico de Medicina de la Universidad Andrés Bello, explicó a través de un comunicado cuándo la IA puede ser una buena aliada y cuáles son las señales ante las que nunca debería retrasarse una atención médica.

De acuerdo con el especialista, la inteligencia artificial puede transformarse en una herramienta útil para educación sanitaria, resolver dudas iniciales o comprender mejor determinada información médica, pero existe una frontera que los usuarios no deberían traspasar.

“La inteligencia artificial puede ser una buena herramienta, como un copiloto, pero jamás puede reemplazar a un médico”, explica.

La razón es que un diagnóstico no se construye únicamente a partir de una descripción de síntomas o de conocimientos teóricos. Una evaluación médica puede requerir un examen físico, antecedentes clínicos y, dependiendo del caso, pruebas de laboratorio o imágenes, elementos que un chatbot por sí solo no puede realizar.

Dolor de pecho, desmayos o dificultad para respirar: síntomas por los que no hay que esperar

El principal riesgo aparece cuando una persona presenta síntomas potencialmente urgentes y utiliza la respuesta de una IA para decidir si necesita o no atención médica.

Verdugo advierte que hay señales ante las cuales no corresponde perder tiempo intentando obtener un diagnóstico mediante un chatbot.

Entre ellas menciona un dolor intenso, dolor en el pecho, desvanecimiento, dificultad para respirar, aparición de un déficit neurológico o pérdida súbita de alguna función del organismo.

“En esos casos, lo importante es asistir a urgencias y no descansar en una respuesta de la inteligencia artificial que podría falsamente dejarnos más tranquilos frente a una situación que requiere atención inmediata”, enfatiza.

El problema, explica, no es únicamente que la herramienta pueda equivocarse. Una respuesta que parezca convincente o tranquilizadora podría provocar que la persona postergue una consulta precisamente cuando el tiempo puede resultar relevante para determinar la causa y recibir atención.

Por eso, frente a síntomas repentinos, intensos o que comprometan funciones importantes, la recomendación es buscar evaluación profesional lo antes posible.

Entonces, ¿para qué sí puede servir la IA?

Utilizar inteligencia artificial para hablar de salud no necesariamente es negativo. Para Verdugo, puede ser especialmente útil cuando existe tiempo para buscar información y no se está frente a una posible urgencia.

Una persona con una enfermedad crónica, por ejemplo, podría recurrir a estas herramientas para comprender conceptos, preparar preguntas para su próxima consulta o buscar información general sobre alimentación y actividad física relacionada con su condición.

También puede utilizarse para entender mejor determinados términos presentes en un examen o para llegar más preparado a una conversación con el médico.

“Puede ser una gran ayuda que un paciente, antes de visitar a su médico, estudie con inteligencia artificial sus síntomas y después contraste esa información durante la consulta”, señala el académico.

La misma precaución debe existir al momento de interpretar exámenes médicos. Un chatbot puede ayudar a explicar qué significa determinado concepto o parámetro, pero un resultado aislado no necesariamente permite establecer un diagnóstico y debe ser interpretado considerando el contexto clínico de cada paciente.

Para Verdugo, la clave está entonces en cambiar la manera en que se entiende esta tecnología: no como un médico disponible las 24 horas, sino como una herramienta complementaria. “Puede ayudar a resolver dudas, aclarar indicaciones y entregar educación sanitaria. Pero no debe reemplazar la consulta médica”, concluye.