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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Marine Le Pen encabezó en Orleans su primer gran mitin de campaña, ante más de 8.000 asistentes, y prometió recuperar la soberanía, reforzar las fronteras y endurecer las políticas migratorias y de seguridad. La líder ultraderechista también propuso usar referéndums para impulsar reformas y criticó a Emmanuel Macron por compartir capacidades militares. Sus promesas llegan tras recientes disturbios y mientras los sondeos la sitúan como favorita para las presidenciales.

Asentada en la dinámica positiva de los sondeos, que le otorgan una clara victoria en las presidenciales de dentro de seis meses, la líder ultraderechista Marine Le Pen se apoyó en su primer gran mitin de campaña este domingo en Orleans en los temas centrales de su ideario, soberanía y seguridad, frente a los disturbios que han empañado la imagen del país en los últimos días.

Convencida de que el vandalismo y los saqueos del pasado 17 de octubre refuerzan aún más sus opciones de conquistar el Elíseo en su cuarta intentona, Le Pen vendió la suya como una propuesta de orden, que promete perseguir la inmigración ilegal y recuperar el control de las fronteras y la soberanía militar.

“Propongo el renacimiento del país, la elevación progresiva hacia lo auténtico, lo justo, la seguridad, la prosperidad y la creatividad”, clamó ante más de 8.000 militantes reunidos en una ciudad simbólica del país por representar la resistencia francesa en tiempos de Juana de Arco.

Una figura de la que ya se apropiaba la derecha francesa desde hace años como símbolo de orgullo nacional y que Le Pen no dejó de ensalzar para entusiasmar a sus seguidores.

“Antes de la victoria, hay que estar convencidos de que se puede ganar”, dijo la líder ultraderechista entre cánticos de “Marine presidenta”, en un espectáculo más propio de Estados Unidos que de Francia, que solo lo ha usado en contadas ocasiones, como la campaña del conservador Nicolas Sarkozy en 2012.

“Devolver el poder al pueblo”

Le Pen prometió “devolver el poder al pueblo” y, para ello, utilizar el referéndum para impulsar las grandes reformas que promete, empezando por la inscripción en la Carta Magna del endurecimiento de la política migratoria, aunque los constitucionalistas le hayan advertido de que para eso tendrá que contar con una mayoría reforzada en las cámaras.

“¡Macron dimisión!”, gritaba el público y Le Pen enviaba sus dardos al actual presidente, al que no dudó en considerar un traidor por querer compartir con otros el arma nuclear.

“Queremos que Francia recupere su potencia, pero no una potencia de dominación, una potencia de protección”, comentó, y además dijo que convertirá al país en “una nación de paz”.

Frente a la Europa de la defensa que persigue Macron, Le Pen antepuso “una defensa nacional” y rechazó “delegarla”, aunque se comprometió a mantener el gasto militar ya comprometido por el actual presidente.

Le Pen se comprometió a reforzar las fronteras de Francia, a expulsar a todos los inmigrantes que delincan, imponer penas más duras para los que agredan a agentes policiales y a combatir con dureza el crimen.

“No dejaremos que Francia caiga en la mexicanización con los cárteles. Erradicaremos sin descanso esas organizaciones criminales considerándolas terroristas”, afirmó.

Aseguró que “la nacionalidad francesa volverá a ser un privilegio que se hereda o se merece” y prometió un nuevo derecho: la prioridad nacional.