VER RESUMEN
Organizaciones ciudadanas de Lota y el arquitecto Patricio Mora solicitaron declarar Monumento Histórico los túneles y galerías submarinas del complejo minero, donde desde 1852 se extrajeron hasta 65 millones de toneladas de carbón. La iniciativa busca proteger su valor tecnológico e histórico y reconocer también el costo humano y ambiental de la explotación. Sus impulsores esperan que la memoria de Lota aporte a la futura candidatura del complejo a Patrimonio Mundial y abra un debate internacional sobre patrimonio industrial y cambio climático.
Durante casi siglo y medio, miles de trabajadores extrajeron millones de toneladas de carbón desde las profundidades de Lota, contribuyendo a la industrialización de Chile.
Por Patricio Mora
Hoy, una solicitud busca declarar Monumento Histórico sus túneles y galerías submarinas. Pero también propone reconocer las consecuencias sociales y ambientales de aquella historia y abrir, desde Chile, una discusión internacional sobre patrimonio industrial y cambio climático.
Bajo el Golfo de Arauco
Bajo las aguas del Golfo de Arauco permanece una extensa red de túneles y galerías submarinas. Ella, durante generaciones, permitió extraer el carbón que contribuyó a industrializar Chile. Aunque actualmente son inaccesibles, estos espacios conservan una historia capaz de interpelar uno de los mayores desafíos contemporáneos: el calentamiento global.
Desde 1852, miles de trabajadores descendieron a las profundidades para extraer entre 60 y 65 millones de toneladas de carbón. Algo equivalente a 43 cerros Santa Lucía de Santiago. La explotación minera se extendió mediante una compleja red de galerías que se adentraron hasta cinco kilómetros, desde la costa, bajo el océano Pacífico y alcanzando profundidades de 500 metros bajo el nivel del mar.

Plano de ubicación de las galerías submarinas. Planimetría de ENACAR e intervenida.
Industrialización y calentamiento global
Este combustible impulsó industrias, ferrocarriles y embarcaciones, convirtiéndose en símbolo de progreso y modernización. Pero también formó parte de un sistema energético cuya expansión contribuyó al calentamiento global.
La ciencia es categórica. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) ha establecido con absoluta claridad que las actividades humanas, principalmente mediante las emisiones provenientes de la quema de combustibles fósiles desde la Revolución Industrial, han provocado el calentamiento global. Pese a esta evidencia, todavía existen sectores que niegan o relativizan esta realidad.
Solicitud para declarar Monumento Histórico
En este contexto, en julio de 2026, la Mesa Ciudadana de Patrimonio, Cultura y Turismo de Lota, la Asociación Ciudadana de Patrimonio Cultural y Turístico de Lota y el arquitecto Patricio Mora presentaron ante el Consejo de Monumentos Nacionales una solicitud para declarar Monumento Histórico el conjunto de túneles y galerías submarinas del Complejo Minero de Lota.
La iniciativa propone reconocer no solamente sus valores históricos y tecnológicos. También considera su relación con las consecuencias sociales y ambientales de la industrialización.

Mineros trabajando al interior de la mina durante labores de explotación carbonífera. Se observan herramientas y elementos de trabajo, entre ellos un serrucho, una lámpara minera y una circadora. Ca. 1930–1940. Archivo Histórico de Concepción.
El carbón que encendió Chile y contribuyó a calentar el planeta
La industria carbonífera de Lota desempeñó un papel fundamental en la modernización de Chile. Sin embargo, aquella historia también estuvo marcada por accidentes, enfermedades laborales, trabajo infantil, profundas desigualdades y la exclusión de las mujeres de las faenas subterráneas. Sin embargo, ellas sostenían buena parte de la vida familiar y comunitaria.
Tras el cierre de las minas en 1997, Lota inició un complejo proceso de transformación económica y social. Hoy, su patrimonio permite preguntarnos qué consecuencias de la industrialización debemos reconocer y qué aprendizajes podemos proyectar hacia el futuro.
Según un informe publicado en septiembre de 2026 por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el planeta se encamina a superar los 1,5 °C de calentamiento global. Sin embargo, aún no dimensionamos lo que esto significa: cada fracción adicional de grado aumenta el riesgo de fenómenos climáticos extremos, pérdida de ecosistemas y daños irreversibles. Comprender esta realidad es urgente, porque no hablamos solamente de temperaturas, sino de las condiciones que hacen posible la vida en nuestro planeta.
Actualmente, países como China, Estados Unidos, India, Rusia, Japón y Alemania figuran entre los principales emisores de gases de efecto invernadero. Aunque la producción histórica de Lota no es comparable con estas magnitudes, forma parte de una historia global de industrialización basada en combustibles fósiles.

Axonométrica de las galerías. Archivo Pabellón 83; elaboración gráfica de Eduardo Urbina y pasada a negativo.
Desigualdad, responsables y consecuencias
El IPCC ha advertido que las comunidades históricamente menos responsables del calentamiento global suelen sufrir desproporcionadamente sus consecuencias. Olas de calor, sequías, aluviones y otros fenómenos extremos afectan especialmente a poblaciones con menores recursos y capacidades de adaptación.
Esta desigualdad invita a reconocer que la explotación de los trabajadores y la transformación intensiva de la naturaleza fueron dimensiones de un mismo proceso histórico. Desde la Mesa Ciudadana de Patrimonio, Cultura y Turismo de Lota, la declaratoria se concibe como una oportunidad para transformar esa memoria en aprendizaje y proyectar un futuro más sustentable:
«Las familias de Lota conocemos el sacrificio de generaciones de trabajadores, incluidos niños que debieron ingresar a las minas, y la muerte de más de 2.000 mineros durante la explotación del carbón. También conocemos las enfermedades, las profundas desigualdades y el papel fundamental de las mujeres, que sostuvieron la vida familiar y comunitaria. Queremos que estos túneles sean reconocidos no solo por el carbón que produjeron, sino también por las vidas que costó extraerlo. Que su memoria nos ayude a construir un futuro con mayor justicia social, respeto por la naturaleza y cuidado de la vida», comenta Elizabeth Aguilera, presidenta de la Mesa Ciudadana de Patrimonio, Cultura y Turismo de Lota e impulsora de la solicitud.

Velorio de los mineros fallecidos tras derrumbe al interior de la mina Pique Grande Arturo dependiente de la Compañía Carbonífera e industrial de Lota. El derrumbe provocó la emanación de gas grisú y una posterior explosión. El hecho ocurrió el jueves 5 de octubre de 1950. Autor: Editorial Zig-Zag Quimantú. Fuente: Museo Histórico Nacional

De Japón a Lota: una oportunidad para el Patrimonio Mundial
La Unesco ya reconoce diversos sitios industriales vinculados con la minería del carbón en países como Japón, Alemania, Bélgica y Reino Unido.
Uno de los referentes más importantes corresponde a los Sitios de la Revolución Industrial Meiji, de Japón, inscritos en 2015. Ellos incluyen la antigua mina de Hashima, frente a Nagasaki, donde la explotación carbonífera se extendió bajo el océano.
Sin embargo, sus declaraciones de Valor Universal Excepcional destacan principalmente los avances tecnológicos y productivos. No abordan, de manera explícita, la contribución histórica de los combustibles fósiles al cambio climático.
Este contraste representa una oportunidad para Chile. El Complejo Minero de Lota forma parte de la Lista Tentativa de Patrimonio Mundial desde 2021 y, actualmente, avanza en la preparación de antecedentes para una futura nominación.
La solicitud de declaratoria busca proteger sus túneles y galerías submarinas como Monumento Histórico. Busca reconocer su singularidad tecnológica, histórica y espacial, y fortaleciendo su incorporación al expediente de Patrimonio Mundial. La propuesta plantea ampliar la interpretación del patrimonio industrial: reconocer los logros de la modernización, pero también sus consecuencias sobre las personas, los territorios y la naturaleza.
«La Unesco ya reconoce importantes sitios industriales carboníferos en Japón, Alemania, Bélgica y Reino Unido. Pero sus declaraciones patrimoniales no abordan explícitamente la contribución histórica del carbón al cambio climático. Mientras el mundo avanza lentamente hacia el abandono de los combustibles fósiles, desde la cultura también debemos impulsar transformaciones. Queremos que Lota abra esta discusión internacional y fortalezca su futura nominación a Patrimonio Mundial. El patrimonio cultural no puede limitarse a celebrar el progreso: también debe ayudarnos a comprender sus consecuencias, enfrentar el negacionismo climático y entender que el patrimonio cultural puede salvar vidas», menciona Patricio Mora, arquitecto e impulsor de la solicitud.

Un monumento para decir nunca más
Chile tiene la oportunidad de conectar su pasado industrial con los desafíos de la transición energética. La Ley Marco de Cambio Climático (2022) establece la meta de alcanzar la neutralidad de emisiones de gases de efecto invernadero a más tardar en 2050. Y reconoce el papel de la educación y la cultura en la sensibilización climática.
Desde esta perspectiva, el patrimonio industrial no solo debe conservar las huellas del pasado. También convertirse en un espacio de aprendizaje sobre sus consecuencias sociales y ambientales.
Los túneles submarinos de Lota, aunque actualmente inaccesibles, conservan un importante valor patrimonial. Además, ofrecen oportunidades para la investigación, la educación y el fortalecimiento de la memoria comunitaria.
Aquello que durante décadas simbolizó el progreso puede hoy ayudarnos a cuestionar un modelo de desarrollo que explotó tanto a las personas como a la naturaleza. Decir «nunca más» significa aprender de esa historia para avanzar hacia una transición energética justa, que proteja la vida, los ecosistemas y a las comunidades trabajadoras.
En el Día Internacional contra el Cambio Climático, Lota nos invita a mirar bajo el océano para comprender una historia que trasciende sus fronteras. Durante generaciones, sus trabajadores extrajeron carbón que contribuyó a construir el Chile moderno. Hoy, su memoria puede ayudarnos a imaginar un futuro diferente.

Fotografía de túneles submarino en Lota, Reportaje del Carbón
Aprender del pasado con un patrimonio incómodo
Quizás uno de los mayores valores de los túneles submarinos de Lota no sea solamente el carbón que permitieron extraer, sino lo que hoy pueden enseñarnos. Muchos desconocen esta historia de Chile y las millones de toneladas de carbón que alimentaron un modelo industrial cuyas consecuencias sobre la naturaleza seguimos enfrentando.
Frente al negacionismo climático, recuperar esta memoria también significa reconocer la evidencia científica e impulsar que los países abandonen progresivamente los combustibles fósiles. Porque, si no actuamos, los fenómenos climáticos extremos serán cada vez más frecuentes e intensos. Reconocer este patrimonio incómodo es también aprender del pasado para evitar nuevas tragedias y cuidar la vida de las generaciones futuras.
Enviando corrección, espere un momento...