El actual mandatario brasileño Lula da Silva obtuvo la reelección tras dar vuelta la elección e imponerse en el balotaje de este domingo ante Flávio Bolsonaro.
De esta manera, el candidato del Partido de los Trabajadores (PT) asumirá el 5 de enero un cuarto mandato no consecutivo.
El presidente de Brasil ganó la segunda vuelta con un 51,78% de los votos, frente al 48,22% de Bolsonaro, en una remontada inédita en la historia democrática del país, según los resultados oficiales con el 99,96% de las urnas escrutadas.
Su triunfo es histórico, entre otras cosas, porque es la primera vez desde el fin de la dictadura militar (1964-1985) que un candidato que quedó en segundo lugar en la primera ronda electoral se impone en la segunda a su adversario.
En la primera vuelta, Bolsonaro fue el más votado con el 47% de los apoyos, dos puntos más que el dirigente progresista, lo que se tradujo en una diferencia de 2,2 millones de votos.
En tanto, la victoria de Lula también pone freno al giro a la derecha que experimenta América Latina en los últimos años alentado por el presidente estadounidense, Donald Trump.
Un exitoso reordenamiento de su campaña
Luego de una primera parte de la campaña “desorganizada”, como definió el propio Lula, el líder progresista dio un giro radical a su estrategia y llamó a ocupar las calles y las redes sociales.
Tal como detalla agencia EFE, su militancia respondió con marchas multitudinarias en varias de las principales ciudades del país en una efervescencia del progresismo no vista en décadas.
A su vez, el aspirante del PT además multiplicó sus anuncios desde la Presidencia: logró la aprobación en el Congreso de la jornada laboral, perdonó las deudas a millones de trabajadores autónomos y lanzó medidas de incentivo para el sector de los videojuegos, entre otras medidas.
Pero no sólo eso, ya que también emprendió una dura campaña de desgaste contra su adversario con una estrategia basada en el miedo y en el recuerdo de los recortes durante la gestión de Jair Bolsonaro (2019-2022).