—Funcionó bien y cumplía con lo que prometía hasta el día de ayer, que cerraron toda información, incluidas las páginas web, Instagram y oficinas ubicadas en Apoquindo. Se llevaron todo nuestro dinero de la aplicación.
—Fui parte de una estafa relacionada a inversiones desde la empresa Sunflower Technology. Yo, al igual que muchas otras personas, perdimos todo lo transferido a las cuentas de esta empresa. Yo invertí $24 millones.
—Durante aproximadamente un año invertí la cantidad de USD 11.000 que transferí desde mi cuenta (…) El día lunes 7 en la tarde se hizo el comunicado a través de Instagram de que los asiáticos se habían escapado con los fondos de todos y que habían bloqueado las cuentas, haciendo imposible retirar el dinero hasta la fecha.
Esos son algunos de los testimonios de los 171 querellantes que demandaron por estafa a la empresa Sunflower, una compañía que prometía multiplicar el dinero de sus inversores. Lo que durante un año atrajo a cientos de personas, desde ingenieros hasta estudiantes, hoy estaría catalogada como una estafa piramidal que generó un perjuicio de más de mil millones.
El Ministerio Público abrió una investigación en julio de 2025. Hoy, uno de sus últimos movimientos fue detener en el aeropuerto de Santiago a Sandra Muñoz Sepúlveda, la gerente de entonces. Sin embargo, su abogado defensor, Alex Carocca, interpuso un recurso de apelación en el que expone que ella también es una víctima: habría perdido US$ 90.000. Unos 86 millones de pesos a cambio de hoy.
Ricardo Bravo Cornejo, uno de los abogados de las víctimas, explicó a Bío Bío Investiga que lo que realmente buscan es reconstruir la ruta del dinero y apuntar a los estafadores de origen asiático detrás del fraude.
Desaparecidos del mapa
Sunflower inició sus actividades en Chile en enero de 2023. Según una de las primeras querellas interpuestas —a la que accedió Bío Bío Investiga— tuvieron su primera reunión estratégica en un Starbucks de Santiago. Allí llegaron representantes asiáticos, la traductora y la encargada de los movimientos bancarios.
Luego presentaron la plataforma de inversión que operaba bajo un sistema de códigos de invitación. Cada numeración era única para cada usuario. Además, ocupaban criptomonedas y transferencias bancarias.
Las ganancias, por su lado, estaban estructuradas en siete niveles con porcentajes que oscilaban entre un 4% y un 10%.
“Una vez que el capital se reflejaba en la aplicación o plataforma web oficial, los usuarios podían rentabilizar sus fondos mediante la ejecución de “misiones”, operaciones con diferentes plazos y montos mínimos”, relata la querella.
La promesa era de tal magnitud que, dependiendo del tipo de inversión, podían llegar a generar una rentabilidad de un 2% en un periodo de cinco días. A mayor inversión, mayor ganancia.
Miguel, uno de los querellantes, testificó que fue un amigo quien le recomendó la “aplicación de inversiones”. Le pareció creíble porque venían de Singapur y tenía un rápido crecimiento en Chile dada “su alta rentabilidad”.
Al principio probó con cincuenta dólares. Los sacaba, volvía a invertir y veía las ganancias casi de forma instantánea. Se atrevió con más.
—Todo demostraba ser serio y honesto ya que decían que era una Fintech y que estaba en tramitación para certificación de la Comisión para el Mercado Financiero. Además de esto, se abrió sucursal en Concón, liderada por Sandra Muñoz, donde también se hicieron inauguración en un hotel y kick off (reunión inicial) en Miramar. Invitaron a más gente a ser parte de este negocio.
Durante un año invirtió USD 11.000 y vio cómo se duplicó su dinero. El primer retiro de sus ganancias fue gratuito. Lo hizo y se transfirió todo el monto a su cuenta personal. Desde el segundo traspaso le cobraron un 8% del total de su plata. Aun así volvió a invertir más de $22 millones de pesos. Pero entonces, surgieron las dudas.
—Durante este tiempo y el rápido crecimiento que estaba teniendo Sunflower se habló sobre la expansión hacia Perú, Colombia, Brasil, etc. Comencé a preguntar cómo se llamaba esta empresa en Singapur o a quiénes estaban representando y nunca obtuve respuesta. Era información confidencial. Lo que me llamó bastante la atención es que se acercaba el 2º aniversario el jueves 10 julio en el Hotel Mandarín de Las Condes, y no podía encontrar mayor información sobre esta empresa.
Tres días antes de ese supuesto evento, Sunflower cerró todas sus redes sociales y también la aplicación donde Miguel tenía hasta la fecha $32 millones invertidos.
Estructura planificada
Jaime, otra víctima de la estafa, declaró lo siguiente:
—El día lunes 7 de julio del presente año se dio a conocer a través de redes sociales (Instagram, WhatsApp) que la empresa Sunflower, representada por Jaime Adolfo Mena, había retirado todos los fondos de sus clientes, desaparecieron de redes sociales y de sus oficinas ubicadas en Las Condes y Concón. Al percatarme de tal situación ingresé a la aplicación para hacer retiro de los US$ 748,97 invertidos. Al día de hoy no se ha realizado por parte de Sunflower ningún tipo de depósito.
Marta, otra estafada, contó lo siguiente:
—Decían ser una empresa de inversiones que generaba buenas rentabilidades. Ingresé el 15 de octubre de 2024 e invertí 100 dólares. Luego, el 20 de octubre invertí 400 dólares. El 30 de octubre 500 dólares más, con un total de mil dólares invertidos. A esa fecha mantenía una ganancia de 1.557 dólares. No pude hacer retiro de mi dinero. El 7 de julio la empresa eliminó toda su información, páginas web y oficinas. El representante legal, don Jaime, asegura que él no sabía nada. No tenía nada que ver. Culpó a los inversionistas de Singapur.
La cifra oficial de estafados es de 171 querellantes, aunque la indagatoria del Ministerio Público evidencia que fueron muchos más. No obstante, no tienen una cifra oficial.
La gente que invirtió tiene distintas edades y profesiones. Hay educadoras diferenciales, chef, ingenieros, técnicos en finanzas, profesores y barberos. También jubilados, dueñas de casa y estudiantes.
La estructura estaba tan planificada que incluso generaron un sistema de canje. La denuncia lo explica así:
“La plataforma incorporaba una funcionalidad de “riego de árbol virtual”, que supuestamente la empresa materializaría en proyectos de reforestación para la protección del medio ambiente. Esta actividad generaba puntos canjeables por diversos productos en el mercado, como secadores de pelo, alisadoras y freidoras de aire”.
La empresa sí realizó una jornada de plantación de árboles en 2024. Eso, por supuesto, fortaleció su credibilidad.
Representantes chilenos
En Chile, la empresa funcionó con normalidad durante dos años. De hecho, Sunflower se constituyó legalmente y contrataron a varias personas que tenían sus cotizaciones y seguros de cesantía al día. Los empresarios asiáticos, plantea la denuncia, solo eran los intermediarios con bancos extranjeros.
“Los profesionales chilenos eran los encargados de generar confianza en los clientes, crear empresas, encargados de la logística y lo más importante, captar gente para reunir dineros, los cuales después iban a ser defraudados”.
Raúl Medel fue el primer representante legal de la empresa en Chile. Duró unos meses y se fue. Entonces vino Jaime Mena Miralles, quien asumió la dirección de la sucursal de Santiago y el responsable de la apertura en Concón. Pero a este último evento también apareció Sandra Muñoz Sepúlveda, quien según afectados, figuraba como la gerenta de negocios.
Las primeras sospechas comenzaron cuando la cuenta bancaria Santander de la empresa dejó de recibir transferencias de otros bancos. Nadie podía explicar el origen del problema. Pero entre eventos y comunicación constante con los clientes lograron calmar los ánimos.
También prometían que serían aprobados por la Comisión para el Mercado Financiero, lo que nunca ocurrió.
El 3 de julio de 2025, a siete días del segundo aniversario de Sunflower, los clientes solicitaron sus retiros de fondos. Por correo les avisaron que se harían efectivos al día hábil siguiente, un lunes. Pero otra vez, nunca ocurrió.
Tres días después de ese momento, los supuestos cuatro integrantes asiáticos dejaron el grupo de WhatsApp donde estaban los otros trabajadores. Desaparecieron.
“Posteriormente, se confirmó que el Sr. Jaime Mena y la Sra. Sandra Muñoz ya estaban al tanto de que los propietarios de la empresa habían abandonado el país ese mismo fin de semana en un vuelo con destino desconocido”, asegura la querella.
Ruta del dinero
Con esto apuntan a que ellos también fueron parte de la estafa.
“Al tener conocimiento de la partida de los representantes asiáticos, el personal de la empresa, liderado por el Sr. Jaime Mena y la Sra. Sandra Muñoz, ordenó la eliminación de todo el contenido de las redes sociales y el cierre completo del sitio web el mismo sábado por la tarde. Los encargados, el personal de marketing, recursos humanos, la gerencia y los abogados que ofrecían charlas no brindaron explicación alguna y procedieron a presentar una denuncia el mismo día, como supuestas víctimas. Esta acción se interpretó como una estrategia de blindaje judicial”.
Ricardo Bravo Cornejo, abogado representante de gran parte de los querellantes, explicó a Bío Bío Investiga que Sandra Muñoz es un “eslabón relevante —y particularmente débil— dentro de la estructura”.
Los antecedentes la sitúan como una captadora, pero no fue ella quien creó la plataforma ni quien figuraba como representante legal. Mucho menos quien ingenió el mecanismo para defraudar.
—Nuestra línea investigativa apunta a esclarecer una estructura más amplia, con un eventual origen o articulación internacional, que se indaga como vinculada a personas de origen asiático.
Solicitaron al Ministerio Público que se reconstruya la ruta del dinero para identificar a los beneficiarios finales.
—Lo que buscamos no es adelantar condenas, sino que la investigación permita establecer quiénes diseñaron la defraudación, quiénes captaron a las víctimas, quiénes administraron los fondos y dónde terminó el dinero —expuso.
“Una víctima más”
Sandra Muñoz fue detenida por asociación ilícita y estafa este 16 de septiembre en el aeropuerto de Santiago. Iba viajando a Perú por cinco días. Tenía el pasaje de vuelta comprado. No había ninguna orden en su contra de que no pudiera viajar.
La dejaron en prisión preventiva tras la audiencia de formalización. Su abogado, Alex Carocca, interpuso un recurso de apelación para revocar la medida. Según se lee, ella fue una víctima más del fraude.
“Sandra Muñoz no dirigía la plataforma, no sabe cómo funcionaba, y no conoce el destino de los dineros invertidos, entre los cuales están sus ahorros de toda la vida, de casi US$ 90.000, y los de sus familiares más cercanos, a pesar de lo cual resulta burdamente imputada y en prisión preventiva”, expuso en el recurso.
Apunta, según el escrito, a que el Ministerio Público no ha investigado nada: no sabe quiénes son los extranjeros que la crearon ni el monto exacto que se defraudó.
—El Ministerio Público no informó que tales extranjeros desaparecieron del país, el 5 de julio de 2025, por razones que no se conocen ni se han investigado, cerrando la plataforma de inversiones sin que se conozca ni el monto ni el paradero de tales inversiones. Una cosa es segura: Sandra Muñoz no dirigía la plataforma, no sabe cómo funcionaba y no conoce el destino de los dineros invertidos —estipuló.
Hasta ahora se desconocen las identidades de quienes se quedaron con los dineros.
Alex Carocca no quiso entregar una declaración para este artículo.