Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.
Generación del Ayer, grupo de danza contemporánea compuesto por adultos mayores, celebra sus 30 años con un espectáculo que destaca la creatividad y la experiencia de sus integrantes. Fundado en 1996, el grupo ha ganado reconocimientos como el Premio Altazor y distinciones por su trayectoria. El programa aniversario incluye tres coreografías que reflejan la madurez artística y la libertad de expresión de sus bailarines. A pesar de críticas y burlas, el grupo se reinventa constantemente, demostrando que la edad no es un impedimento para seguir disfrutando de la danza.
Generación del Ayer debutó en el Teatro Comunitario Novedades el 1 de octubre de 1996: ahora vuelve al mismo lugar el próximo jueves en función única, a las 19.00 horas.
Por Leopoldo Pulgar Ibarra
Continuado, sin intermedio. Con la potencia del cuerpo y del alma que no quiere dejar de latir. Con la música como protagonista y un video que cuenta la historia grupal y liga las tres coreografías del programa aniversario.
Así es y será el espectáculo de danza de Generación del Ayer que el 1 de octubre celebrará 30 años de vida. “Somos cuatro y hacemos todo”, subraya Carmen Aros, una de las bailarinas de danza contemporánea, a pocas horas de llenar el escenario con la calidad interpretativa que conservan.
Tienen una convicción que no ocultan: la de ser un grupo capaz de vivir la adultez mayor con la creatividad a flor de piel en coreografías que, lejos del vértigo de la juventud, destellan solemnidad e intimidad.
El grupo partió en 1996 en el Teatro Novedades, para el Día del Anciano, con la creación colectiva El ayer es mañana. Dirigió Verónica Oddó y bailaron Sonia Uribe, Carmen Aros, Gastón Baltra y Rayén Méndez: de esta exbailarina del Ballet Nacional fue la iniciativa de fundar Generación del Ayer. Seguir bailando luego de cruzar la barrera de los cincuenta era la idea.
No pararon más. Hoy son profesionales de la danza y adultos mayores de 80 años, creadores e intérpretes de 41 obras de pequeño, mediano y gran formato, exhibidos en México, Perú, Dinamarca y en el teatro Sadler’s Wells de Londres.
En 2010, Carmen Aros obtuvo el Premio Altazor como Mejor Intérprete; y en 2011, junto a Sonia Uribe, a la Mejor Coreografía en Danza por “Mujeres de ayer y mañana”. Generación del Ayer fue distinguida con el Premio a la Trayectoria 2025 por el Círculo de Críticos de Arte.
El programa aniversario consta de tres coreografías. Lo que me dio el Agua, de Sonia Uribe, basada en el cuadro Las dos Fridas, de la mexicana Frida Kahlo: alude a la Frida indígena y europea, y también a la fortaleza y debilidad de la artista.
Umbrales, de Carmen Aros, propone seres en busca de la danza que habían perdido o creyeron perder, porque parte del cuerpo dijo “no”: seguirían bailando por todo lo que fueron. Finalmente, Historias mínimas, de Carmen Aros, alude a diferentes situaciones cotidianas que viven las mujeres.
“Esta vez programamos sola una función para celebrar los 30 año. Pero si hiciéramos una retrospectiva sería un mes de funciones… y no estamos para eso”, dice sin complejos Carmen Aros, productora y bailarina de Generación del Ayer.
Lo que me dio el agua, Generación del Ayer
Más de un comienzo
¿Se imaginaban tanto tiempo en circulación luego de la etapa profesional?
“Jamás, jamás. Aunque había una continuidad en ese momento. Todos veníamos del mundo profesional. Sonia había estado en el Ballet Nacional y Mabel, que se agregó después, también. Gastón venía de Checoslovaquia. Yo había estado en el Ballet Nacional y venía llegando del Perú. Habíamos formado un grupo de danza contemporánea”.
La trayectoria de ustedes tuvo un inicio en la juventud y un fin en la adultez: Generación del Ayer equivale a otro comienzo y otros riesgos…
“Tú dices ´nuevo comienzo´, pero nosotros hablamos de reinventarnos como bailarinas. Claro, porque había que reinventarse en ese minuto: técnicamente no éramos los mismos que cuando jóvenes o durante nuestra trayectoria.
“Sin embargo, la idea del grupo era que la experiencia artística que teníamos ¿por qué dejarla? ¡Y por qué mejor no disfrutar de la libertad que ahora teníamos! Somos independientes, ponemos los tiempos de trabajo y creatividad, cuándo hacer funciones”.
¿La disciplina, que era parte de sus vidas como profesionales, fue importante en ese nueva etapa?
“Claro. No se nace con disciplina. La danza nos entregó la disciplina rigurosa. Nunca hemos dejado de hacer nuestra actividad. También sabemos que, por la edad, el cuerpo te dice, ´oye, no puedes dejar de cuidarte de la noche a la mañana´. Y mantuvimos ese régimen de actividad. Claro, no las ocho horas diarias de trabajo como si estuviéramos en la compañía de antes. Pero sí tres veces a la semana”.
¿En estos 30 años se han acordado de sus comienzos juveniles? ¿Cómo enfrentan esa inevitable comparación?
“Uno se acuerda de otras épocas cuando iniciamos el calentamiento. Entonces tú dices, ´oh, antes yo hacía esto, ahora no es lo mismo´. Pero por otro lado decimos, ´oye, pero qué felicidad estar aquí y todavía poder hacer lo que hacemos´.
“Perdemos capacidades con la edad. Algunas hemos tenido operaciones. Sin perseverancia y disciplina la musculatura se resiente… Nosotras trabajamos lunes, miércoles y viernes. Los sábado y domingo sin hacer nada se resienten los lunes”.
¿Se han burlado de ustedes por querer seguir bailando?
“Sí, hemos recibido críticas burlescas: ´váyanse a descansar, ya jubilaron´. Cosas de ese tipo, comunes a cierta edad. Incluso la gente joven decía, ´bueno, estas señoras, ¿qué vienen a hacer aquí?´. Pero, de repente, empezaron a sentir que ellos también estaban entrando a ser mayores”.
¿La sensación de libertad en la madurez es algo muy fuerte en ustedes?
“Claro. Tenemos la libertad de decir, ´bueno, si yo quiero expresar esto, mi motivación en esta obra es tal o cual… pues me lanzo´. El público lo percibe. Además, el riesgo y la emoción en la interpretación tiene que ver con que hay una seguridad en lo que se hace. Uno no sale a escena pensando que me voy a olvidar de la secuencia. No hay una preocupación técnica”.
¿Hay menos vértigo y predomina más lo íntimo y personal en las coreografías de ahora?
“Sí, hay más intimidad porque nos estamos exponiendo 100% como personas ¿no? Hay cosas que uno técnicamente podía hacerlas cuando joven. Había una energía diferente, por supuesto. Hoy uno ve obras donde los jóvenes suben, bajan, vuelan… Uno dice a veces ´guau, qué cansancio, ya me cansé´.
“Sí, hoy todo es más reposado. A veces hemos tenido momentos muy rápidos y la coreógrafa nos dice, ´oye, este no es un momento rápido, olvidémonos de eso, hay que ser más tranquilos”.
Lo que me dio el agua, Generación del Ayer
Programa Aniversario Generación del Ayer
Lo que me dio el agua
Coreografía: Sonia Uribe (basada en el “Las dos Fridas”, de Frida Kahlo)
Bailan: Carmen Aros, Sonia Uribe
Música: Arturo Márquez (México)
Umbrales
Coreografía: Carmen Aros
Bailan: Carmen Aros, Sonia Uribe, María Eugenia Rivas.
Música: Luis Paniagua.
Historias mínimas
Coreografía: Carmen Aros
Bailan: Sonia Uribe, Mabel Diana, Carmen Aros
Música: Varios compositores, principalmente chilenos contemporáneos
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Suicidio
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