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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Playmobil desmonta su planta en Alemania para trasladar producción a países más baratos. La empresa detuvo producción en Dietenhofen, enviando a casa a trabajadores. La actividad será concentrada en República Checa y Malta.

En las instalaciones que tiene la empresa fabricante de juguetes Playmobil en el municipio de Dietenhofen, en el sur alemán, se están realizando las tareas de desmontaje, una semana después de que la firma decidiera parar allí la producción para priorizar la actividad en países más baratos que Alemania.

Según contó Michael Ulbrich, trabajador de Playmobil, él asiste a ver cómo se vacían las instalaciones de Dietenhofen, las cuales en febrero pasado la empresa anunció que dejaría de usar a partir de este mes.

“En Dietenhofen, donde se llevaba a cabo la producción, ya no queda ningún empleado. Sólo estoy yo aquí. Me niego a abandonar la empresa”, afirmó Ulbrich.

“Sólo empresas externas que se encargan de limpiar y desmontar todo” trabajan en las instalaciones de Dietenhofen, agregó.

Ulbrich aclaró que la empresa actuó más rápido de lo previsto: los responsables de Playmobil mandaron a casa a la mayoría de los trabajadores.

De 1.500 a 364 empleados antes del cierre

“Al principio, en la planta de Dietenhofen de Playmobil éramos 1.500 empleados, se redujo esa cifra a estos 364 empleados”, recordó este trabajador de 51 años, que ha desempeñado labores en el área de imprenta, producción y novedades.

Hace dos años, según contó Ulbrich, la empresa realizó esos recortes de plantilla, pero, según la empresa, no fueron suficientes para mantener la actividad en el que fue el último centro de producción de Playmobil en Alemania.

La empresa sólo cuenta con empleados actualmente en su sede central, ubicada en Zirndorf, también en el sur germano, a las afueras de Núremberg, y donde la compañía cuenta con los trabajadores que se ocupan de la administración y el desarrollo.

“Desventajas estructurales” en Alemania

Desde Zirndorf, el Grupo Horst Brandstätter, propietario de Playmobil, defendió la decisión del cierre de Dietenhofen como una decisión provocada por los elevados costes de la actividad.

“Dados los elevados costes actuales de la energía y los salarios, así como la excesiva burocracia que existe en nuestro país, ya no es viable mantener la producción en la planta de Dietenhofen”, dijo un portavoz.

La actividad de Dietenhofen será sustituida, según las explicaciones de la empresa, con la “concentración de la producción” en la República Checa y Malta, países en los que Playmobil lleva ya décadas produciendo.

Presión por la inestabilidad internacional

“Las desventajas estructurales de nuestra ubicación no nos han dejado otra opción”, abundó con respecto a una situación que afecta a diario a numerosas empresas, especialmente las del sector industrial.

El canciller alemán, Friedrich Merz, reconoció en junio que, cada mes, Alemania pierde entre 10.000 y 15.000 puestos de trabajo industriales, un fenómeno provocado especialmente, según el jefe del Gobierno, por los altos precios de la energía que acusa el país.

Michael Grömling, economista e investigador del Instituto para la Economía Alemana (IW), con sede en Colonia, explicó que la industria alemana, en general, sufre dificultades “difíciles de cuantificar” aún “por los continuos conflictos en Oriente Próximo” y la “incertidumbre” que generan las políticas de la administración del presidente estadounidense, Donald Trump.

“Para la industria alemana, con su elevada apertura al exterior a través de las exportaciones y las interdependencias en el suministro, estas perturbaciones tienen un impacto especialmente grave”, abundó Grömling.

Mientras se vacían las instalaciones de Playmobil en Dietenhofen, Ulbrich entiende el contexto económico adverso al que se enfrenta Alemania, en general, y el Grupo Horst Brandstätter, en particular.

“Los precios en Alemania son extremadamente caros, pero diré también que la empresa podría haber gestionado esto de otra manera”, indicó, pues a su entender el coste social pagado en Dietenhofen debía haberse compartido con la empresa Lechuza, también del Grupo Horst Brandstätter e igualmente ubicada en ese municipio.

“Su planta de producción se mantiene, y los gastos son los mismos que los de Playmobil. Pero en ese caso no se ha externalizado al extranjero. Hay una contradicción”, concluyó.