Sudamérica posee un legado que debemos preservar: ser una región de paz, donde las diferencias entre Estados se resuelven mediante el diálogo y la diplomacia. Chile y Brasil no comparten fronteras geográficas, pero la ausencia de límites físicos no impide una relación de cooperación y una interacción fructífera entre los dos países, incluso en materia de defensa.

Brasil, por ejemplo, cuenta con dos grandes fuerzas: la diplomacia y la defensa; instituciones con tradiciones consolidadas, verdaderos activos nacionales. Chile se muestra como un socio cooperativo y prometedor. El diálogo entre ambos Estados fortalece estas relaciones bilaterales y presenta oportunidades extraordinarias, especialmente si consideramos los intercambios en escuelas militares, la capacidad de actuar en operaciones multinacionales, la industria de defensa y otras que puedan surgir, como acciones de emergencia y protección al medio ambiente.

Durante décadas, ambos países han construido una relación de defensa basada precisamente en estos principios. Nuestros países comparten una visión común respecto a la importancia del profesionalismo de sus fuerzas armadas, la cooperación internacional y la preparación para operar en áreas tan diversas como operaciones de mantenimiento de la paz, ayuda humanitaria y respuesta a desastres naturales.

En esta oportunidad de diálogo con el Ministerio de Defensa de Chile, buscamos profundizar una agenda basada en sólidos cimientos y con visión de futuro. En 2025, se firmaron dos importantes instrumentos de cooperación entre los Ministerios de Defensa de Brasil y Chile: el primero permitirá ampliar el intercambio de oficiales instructores en los centros de operaciones de mantenimiento de la paz de ambos países. El segundo fortalecerá la colaboración académica bilateral, con la participación especial de la Escuela Superior de Defensa de Brasil y la Academia Nacional de Estudios Políticos y Estratégicos de Chile.

La formación de nuestros profesionales es uno de los pilares más antiguos y valiosos de esta cooperación. Los oficiales brasileños tradicionalmente realizan cursos de capacitación en instituciones chilenas, al igual que el personal militar chileno participa en actividades de desarrollo académico y profesional en Brasil. Cada uno de estos intercambios fortalece los lazos humanos e institucionales que sustentan nuestra relación.

De cara al futuro, también existe un amplio margen para impulsar la cooperación tecnológica e industrial en defensa. Países con el tamaño y las características geográficas de Brasil y Chile se enfrentan a desafíos comunes: grandes extensiones territoriales, seguridad fronteriza, presencia antártica, apoyo a comunidades aisladas, emergencias climáticas y la necesidad de una respuesta rápida ante desastres naturales.

En este contexto, el KC-390 Millennium, desarrollado por Embraer, representa un ejemplo concreto de la capacidad de innovación de la industria de defensa brasileña. Se trata de una aeronave moderna y versátil, capaz de realizar diversas misiones, como transporte, evacuación aeromédica, ayuda humanitaria, apoyo logístico y extinción de incendios, entre otras, esenciales para las demandas actuales de nuestras sociedades.

Brasil ve en el KC-390 una oportunidad para elevar aún más el nivel de nuestra cooperación bilateral. Más que una plataforma tecnológica, representa la posibilidad de acercar capacidades, ampliar la interoperabilidad y construir nuevas formas de colaboración entre dos países que ya cuentan con una larga historia de confianza en el ámbito de la defensa.

Además de esta aeronave, Brasil produce con competencia otros equipos relevantes: fragatas; submarinos convencionales; Misiles; aeronaves Super Tucano y Gripen; vehículos blindados, como el Guaraní; armas letales y no letales, y muchos otros productos en la cadena de producción, reconocidos por su eficacia y competitividad en los mercados globales.

La relación entre Brasil y Chile demuestra que la cooperación en defensa no se limita a equipos o instituciones. Se basa, sobre todo, en las personas, el conocimiento compartido y una visión común para el futuro de nuestra región. Seguiremos trabajando juntos para que Sudamérica siga siendo un espacio de paz, estabilidad y cooperación.