El lipedema es una enfermedad crónica que, si bien se estima que afecta a un 11% de mujeres en el mundo, está subdiagnosticada y muchas veces se le ha rodeado de prejuicios respecto a sus causas. En nuestro país, por el momento solo se interviene de forma privada, pese a que, según cifras del Instituto Lipedema Chile, afectaría a 1 millón de personas.
Esta condición se manifiesta principalmente como una acumulación anormal y desproporcionada de grasa en piernas y brazos, acompañada de hipersensibilidad, hematomas frecuentes, fatiga y dificultades de movilidad. Suele ser confundida con otras afecciones de salud, como obesidad, problemas vasculares o linfedema, lo que lleva a años de tratamientos ineficaces y desgaste emocional de quienes la padecen.
Pese a que se cree que afecta a unos 370 millones de personas en el mundo, las investigaciones en el área son escasas. La Organización Mundial de la Salud recién la reconoció como una enfermedad en 2018 y en nuestro país aún no se aborda en el sistema público, por lo que carece de una cobertura GES o de un bono PAD para intervenirla.
Uno de los pocos centros privados que atienden la enfermedad a nivel local es el Instituto Lipedema Chile. Su directora, Jubiza Pusic, comenta a BioBioChile que desde que comenzaron a tratar la afección hace unos 10 años, se han dedicado a su estudio y concientización. Incluso, asegura que están trabajando en un consenso que pronto publicarán y que busca ser una guía para su abordaje clínico en el país.
“Nosotros impulsamos a que en algún momento, a través de las investigaciones que estamos haciendo, la visibilidad que estamos dando, la ventana del consenso y todo, (el lipedema) pueda ser reconocido y tenga un código para que los pacientes puedan acceder de mejor manera al tratamiento conservador y, las que requieren cirugía, también puedan tener ese apoyo. Eso es lo que nosotros esperamos a nivel país”, explica.
¿Cuáles son los síntomas del lipedema?
La doctora María Elsa Calderón, cirujana plástica y directora médica de la Clínica Lipedema WAL Chile señala en un comunicado que “el lipedema tiene señales muy específicas: acumulación grasa simétrica en piernas o brazos, sensibilidad extrema al tacto, aparición espontánea de hematomas y una marcada desproporción corporal”.
Algunos de los síntomas a los cuales llaman a prestar atención son:
● Dolor o molestia constante en piernas o brazos, especialmente al tacto.
● Grasa localizada que no disminuye con dieta ni ejercicio.
● Hematomas que aparecen fácilmente sin golpes evidentes.
● Desproporción evidente entre la parte superior e inferior del cuerpo.
● Antecedentes familiares con síntomas similares.
¿Cómo se aborda el lipedema en Chile?
Quienes reciben un diagnóstico de lipedema tienen opciones de tratamiento que buscan aliviar la sintomatología o llevar a cabo un procedimiento quirúrgico. Sin embargo, la enfermedad no tiene una cura definitiva por el momento.
Por un lado está el manejo conservador, que consiste en la atención interdisciplinaria. Según cuenta la directora del Instituto Lipedema Chile, allí trabajan con equipos conformados por nutriólogos, kinesiólogos, psicólogos e incluso ginecólogos. Asimismo, hay distintas técnicas que se aplican, como el ejercicio guiado, la utilización de medias compresivas, drenaje linfático manual, fotobiomodulación y más.
“Los tratamientos van enfocados a disminuir la sintomatología y mejorar la calidad de vida de los pacientes. No son tratamientos curativos porque hay un factor genético y hormonal importante, y en ciertos periodos de la vida del ciclo de la mujer se manifiesta principalmente en la pubertad, en el embarazo, en la menopausia. Pero sin embargo, los estudios que hemos hecho de investigación, justamente validamos que con el tratamiento hay una mejora importante en la funcionalidad de los pacientes, y sobre todo la sintomatología dolor“, sostiene Jubiza Pusic.
Sobre esa línea, también agrega que el trabajo con el equipo interdisciplinario “reduce bastante los volúmenes de tejido graso, pero tiene que ir acompañado de cambios de hábitos para que en el fondo perduren los resultados, porque es una enfermedad crónica”.
Junto con ello está la alternativa quirúrgica, que consiste principalmente en una liposucción especializada que puede ser de tipo PAL (mediante vibraciones), WAL (con agua) o ultrasonido. El Instituto Lipedema Chile es una de las pocas en el país que realizan la primera alternativa.
Respecto a los valores, Pusic asegura que un tratamiento conservador oscila entre 450 y 700 mil pesos, mientras que en la cirugía el presupuesto se eleva a unos 6 u 8 millones de pesos. No obstante, la experta indica que lo anterior es solo una estimación general, ya que los precios pueden variar mucho según cada caso.