Para marzo de 2026, Miguel Ángel Calisto y su amigo personal, Roland Cárcamo Catalán, vivían dos caras completamente opuestas de una misma moneda: el primero era electo como senador por Aysén con 19.113 votos y gozaba de su nuevo fuero parlamentario, mientras que el segundo, su jefe de campaña, pasaba sus días en prisión preventiva en una causa por fraude al fisco en el que su pareja, Carla Graf Toledo, y el congresista son pieza angular.
Fue precisamente a la sombra de la cárcel que Cárcamo dio un giro: despidió a sus abogados, fichó a unos nuevos y decidió declarar ante el Ministerio Público que su cónyuge recibió millonarios dineros provenientes del Congreso, por orden de Calisto, sin que hubiese prestado los servicios por los que había sido contratada. En parte, aseguró, fue para devolver un préstamo al propio Calisto. Y redobló la apuesta: también declararía que el exdemocratacristiano había también pagado al exfiscal regional Carlos Palma a cambio de congelar la causa en su contra.
El escándalo fue inmediato: el Ministerio Público no sólo abrió una nueva arista para indagar los supuestos pagos al otrora persecutor, sino también volvió a la ofensiva para conseguir nuevamente el desafuero de Calisto.
El denunciante desconocido
Según información recabada por la Unidad de Investigación de Bío Bío, la causa contra Calisto se originó el 17 de agosto de 2021. A través de una denuncia anónima —que se sospecha fue realizada por personas del entorno cercano del entonces diputado— se acusó de irregularidades en la compra de un terreno por parte del congresista. En simple, los hechos apuntaban a que un tercero, identificado como Claudio Campusano, le había prestado $35 millones a Calisto para hacerse de una parcela que quedaba justo en medio de los domicilios de Carla Graf y del propio exdecé.
La misma denuncia sostenía que las cuotas de dicho crédito estarían siendo pagadas por Graf, quien había sido contratada por el Congreso Nacional como asesora del mismo Calisto. Dicho de otro modo, se evidenció una triangulación de dineros que habían salido de supuestas asesorías por las que la educadora diferencial percibía remuneraciones que llegaron a empinarse por sobre los $3,1 millones mensuales.
El correo enviado a la fiscalía exponía que Graf, además, era esposa de Roland Cárcamo, el jefe de la campaña de Calisto y su mano derecha.
“Me lo presentó Walker”
Así, la investigación comenzó. Lo primero que se comprobó fue que Calisto efectivamente había comprado una parcela a través de Campusano, puesto que el congresista, periodista de profesión, tenía problemas para conseguir un crédito. Y también, más tarde, se estableció que Calisto contrató a través del Congreso a Graf como su asesora. Ocurrió entre 2018 y 2022.
De ahí en más, existen versiones encontradas: la fiscalía asegura que Graf era una especie de “funcionaria fantasma”, puesto que no cumplió con las labores para las que fue contratada, mientras que la defensa de Calisto sostiene que sí lo asesoró, aunque de manera verbal. Graf y Cárcamo sostenían esa misma versión, hasta que a comienzos de este año decidieron firmar un convenio con el Ministerio Público: ambos declararon que, en realidad, nunca prestaron asesoría alguna.
—Conocí a Miguel Ángel Calisto cuando él era consejero regional [en 2014], me lo presentó el senador Walker. A través de Patricio Walker se gestó una colaboración, pues yo tenía una vinculación con el Partido Demócrata Cristiano desde la época de la Universidad. En esa época se necesitaba alguien que se encargara de potenciar la juventud del Partido Demócrata Cristiano en la región de Aysén y yo me hice cargo de eso —lanzó Roland Cárcamo en su última declaración.
Y luego agregó:
—En el 2018, una vez que Miguel Ángel Calisto Águila fue elegido Diputado, él no tenía mano derecha por así decirlo, así que una forma de mantenerme vinculado en lo que respecta a su gestión como diputado, como una especie de jefe de gabinete, era contratar a mi señora Carla Graf, pero Carla Graf solo fue un palo blanco. (…) Ella no hacía nada, no cumplía ninguna labor efectiva para Miguel Ángel Calisto.
La propia Graf así lo confirmó:
—Yo no cumplía ninguna labor efectiva para Miguel Ángel Calisto. (…) En concreto las obligaciones que estaban escritas en los contratos como realizar estudios referidos a materias demográficas o socio económicas; planes o asesorías para optimizar procesos administrativos; trabajos en terreno con la comunidad, minutas o reportes con problemas que afecten a la comunidad, asesorías comunicacionales, todo eso es falso. Las asesorías descritas en las obligaciones contractuales no las cumplí yo, ni mi marido, ni nadie.
César Ramos, abogado del senador, descarta ambas versiones. En conversación con esta Unidad de Investigación sostiene que “la señora Graf prestó servicios como personal de apoyo a la función parlamentaria cuando Miguel Ángel Calisto fue diputado”.
—Uno podrá tener válidas opiniones respecto de si la señora Graf tenía o no idoneidad para ese cargo o si lo que hacía era bueno o malo. Pero eso es una cuestión muy distinta a lo que ha sostenido la fiscalía, que es que ella no trabajó. Y resulta que se encuentra acreditado en los antecedentes de la investigación, con declaraciones de testigos, chats de WhatsApp y documentos, e incluso con las declaraciones de los propios señores Cárcamo y Graf, antes que cambiaran su versión únicamente para mejorar su posición procesal ante el Ministerio Público, que sí trabajó y prestó el servicio de personal de apoyo a la función parlamentaria —sostiene el letrado.
Asesoría “estratégica” y “directa”
En el expediente del Ministerio Público figuran declaraciones de miembros del equipo de Calisto que dijeron desconocer a Carla Graf. Que nunca la habían visto trabajando. Para la defensa del parlamentario, eso tiene una explicación lógica: las asesorías eran verbales y, en general, se hacían fuera de horario laboral, por lo que era probable que varios de los funcionarios de apoyo de Calisto jamás hubiesen visto a Graf.
R., por ejemplo, fue asesor de Walker y luego de Calisto. Hizo trabajo territorial para ambos.
—Respecto a si conozco a una mujer de nombre Carla Graf o si trabajamos con esta persona, no es así, ya que nunca escuché ese nombre mientras trabajé en el equipo del diputado Calisto—atestiguó.
M. fue secretaria del congresista. Declaró prácticamente en los mismos términos:
—A su consulta si trabajamos con esta persona, no es así, ya que nunca escuché ese nombre mientras trabajé en el equipo del diputado Calisto, podría ser que es militante y por lo que recuerdo, podría ser la pareja de Roland Cárcamo—lanzó.
E., en tanto, recordó que “ella realizaba coordinaciones” pero dijo no saber de qué tipo. M., por su parte, aseguró que “en todo el tiempo” que trabajó con Calisto “nunca” vio ni conoció “a la mujer de nombre Carla Graf”.
Según consta en el expediente, el propio Calisto abordó estos cuestionamientos en su declaración como imputado ante la fiscalía. Dijo que Graf cumplía “asesorías directas” con él, vía telefónica.
—Yo tengo periodista, abogado, jefe de gabinete, encargados territoriales, pero en el caso de ella era un rol de asesoría no con tanta relación con mi equipo, sino que conmigo. Eso es porque ella es muy inteligente, me reforzaba mucho con ideas, me pedía que reforzara áreas, con quién debía juntarme… Es decir, del punto de vista más estratégico.
Calisto insistió:
—Yo hablaba con ella por teléfono, ya que mi relación con ella era más estratégica. Por ejemplo, su asesoría para dirigirme al publico votante masculino. Es muy injusto simplificar el trabajo de ella.
Calisto durante su declaración dijo que existían informes con las actividades realizadas por Graf, sin embargo, los documentos resultaron ser falsos.
Graf lo describió así:
—Los informes de actividades que se acompañaban a las boletas de honorarios que yo enviaba mensualmente al Congreso no fueron firmados ni escritos por mí. (…) El llenado de las actividades en los informes, así como las propias boletas, las hacía mi marido, a veces la Secretaria de Miguel Ángel o incluso a veces el propio Miguel Ángel.
Los traspasos
La indagatoria del Ministerio Público descubrió que existieron traspasos de dinero de Graf a Calisto. Para muestra, un botón: en abril de 2021, la asesora o palo blanco, según desde donde se mire a Graf, recibió $2,8 millones de parte del Congreso Nacional en su rol como colaboradora del entonces diputado. Ese mismo día, sólo horas después, ella le transfirió los mismos $2,8 millones a Calisto. En total, la fiscalía calcula que el fraude al fisco se empina por sobre los 105 millones de pesos.
También se comprobó que a Graf, el Congreso le pagó sus remuneraciones por sus supuestas asesorías pese a que se encontraba con licencia médica y en el extranjero, más precisamente en Estados Unidos. Graf, para ese entonces, también tenía contrato por 40 horas semanales en un colegio de Coyhaique.
—¿Cómo se justifican los traspasos de dinero de Graf a Calisto?
—Los traspasos de Graf no tienen ningún carácter irregular o delictivo. Se explican por las relaciones de amistad que habían, en ese entonces, y de vecindad —dice el abogado Ramos.
Según el jurista, “es necesario que se entienda que el senador y la familia Cárcamo Graf vivían en terrenos que se encontraban separados únicamente por una parcela, que fue la que adquirieron en común. Por ende, se hicieron trabajos comunes de habilitación, construcción de cercos y caminos, todos propios de una parcela ubicada en un sector rural”.
—Por eso es falso lo que sostiene la fiscalía —acota el abogado—, al aseverar que los dineros recibidos por la señora Graf fueron utilizados para que ella pagase un terreno para el senador Calisto. El terreno lo adquirieron en común para realizar juntos un proyecto de cabañas. (…) Ambos son copropietarios del terreno. Pretender que un supuesto desvío de fondos haya tenido lugar bajo las condiciones planteadas por la fiscalía no tiene sentido. Sostener que del año 2018 al año 2022 se habría obtenido por la señora Graf una suma aproximada de 103 millones para desviar al señor Calisto una suma de 10 millones de pesos, y 9 millones de pesos y fracción para pagar el terreno, no resiste ningún análisis.
“Inocente”
En su última declaración, Roland aseguró que junto a Calisto le pagaron al exfiscal Palma para que cerrara la causa por fraude al fisco y otra que él mismo protagonizó tras ser sorprendido conduciendo en estado de ebriedad.
—Palma pedía 14 millones de pesos para cerrar la causa del manejo y también para cerrar esta causa, la causa por la que ahora estoy declarando. (…) [Pero] Palma no hizo nada. Los $14 millones se los pagamos a Palma en dinero efectivo —atestiguó.
El abogado de Calisto descarta cualquier pago.
—Niego rotundamente esa imputación —asevera—. No existieron pagos, ni directos ni indirectos, entre el senador Calisto o su círculo cercano hacia el señor Palma o su entorno, ni ningún ofrecimiento del entonces fiscal regional para poner término a la investigación seguida en contra de mi representado, y así quedará demostrado una vez que esos hechos sean investigados.
A juicio del representante de Calisto, lo declarado por Roland “se trata de una acusación falsa”, “con el claro propósito de lograr mejorar su situación procesal, en especial, por la comisión de hechos que se investigaban en una causa distinta, y que tuvieron al señor Cárcamo en prisión preventiva por un buen tiempo”.
—A cambio de imputaciones falsas realizadas en contra del senador Calisto y de muchas otras personas, ahora el señor Cárcamo se encuentra en casa y con la fiscalía allanándose a sus peticiones. El senador Miguel Ángel Calisto es totalmente inocente de los cargos que el Ministerio Público ha formulado en su contra, y así quedará también demostrado en todos los procedimientos que investigue la fiscalía a raíz de las falsas aseveraciones del señor Cárcamo.