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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

José Bello, profesor de música del Colegio Alicante de Puente Alto, logró que más de 700 alumnos tocaran con Saiko, gracias a sus novedosos métodos de enseñanza. A través de videos en redes sociales, los niños interpretaron canciones chilenas y extranjeras, captando la atención de artistas como Saiko, Los Ángeles Negros y La Ley.

Aunque las salas de clases suelen ser bastante herméticas, José Bello, uno de los profesores de música del Colegio Alicante de Puente Alto, provocó un giro en su método de enseñanza que llevó a más de 700 alumnos a tocar con Saiko.

En 2022, tímidamente, el educador de 37 años comenzó a subir videos de sus clases en redes sociales. Lo primero que llamó la atención de los internautas fue la elección de canciones que debían aprender los pequeños de hasta cuarto básico.

“A Sky Full of Stars” de Coldplay fue la primera. Ahí, dispuestos con sus metalófonos, sus alumnos interpretaron la canción de los británicos.

Sin embargo, todo tomó más fuerza el año pasado, cuando comenzó a compartir el talento de los niños al ritmo de canciones chilenas de Los Bunkers, Los Prisioneros, La Ley, Los Ángeles Negros, 31 Minutos y Saiko.

Pronto los alumnos también se lucieron en inglés, con su propia versión de “Enjoy the Silence” de Depeche Mode, una canción publicada 20 años antes de que ellos nacieran, que probablemente de otra forma no hubiesen conocido. Inmediatamente conquistó a las redes: “Qué hermoso” y “se me puso la piel de gallina” fueron algunos de los comentarios que le dejaron.

Y es similar la sensación para el profesor: “Quedo como tiritón, muy emocionado; veo que también a los niños les pasa eso mismo. Entonces, a raíz de esa experiencia tan bonita, sentí la necesidad de poder compartirla con los demás”, dijo a BioBioChile.

Para los niños, también ha sido toda una experiencia: “Ellos felices. Todo lo que signifique para ellos sentirse más importantes, famosos o vistos por la gente, lo disfrutan mucho. Es un factor motivante también para los resultados musicales. Es un ingrediente que inyecta energía”.

“Ellos lo esperan (el momento de grabar), se arreglan y se ponen nerviosos, sobre todo en las últimas grabaciones porque saben las repercusiones de las redes sociales. También comentan sus papás. Cuando llega el día de la clase de música, ellos se preparan y están un poco nerviosos también”, cuenta el profesor.

Fue tal el impacto de sus videos que la banda chilena integrada por Luciano Rojas, Denisse Malebrán y Mario Barrueto visitó el colegio y tocó con los alumnos, todo esto después de llegar a ellos a través de redes sociales.

“Publiqué un video cantando “Lo que mereces” y se viralizó. Denisse Malebrán comentó el video y me atreví a hacerle la invitación de venir al colegio. Aceptó la invitación y fue una experiencia de esas que no se olvidan”, relató. “Porque para los niños conocer a Saiko, desde ver los videoclips, conocer su biografía y analizar sus letras, de estudiar sobre Denisse Malebrán y Saiko y después verla en vivo, fue una experiencia muy emotiva”.

Tal como contó a nuestro medio, fueron cerca de 700 niños los que durante semanas se aprendieron cuatro canciones de la banda chilena, las que interpretaron en conjunto en el patio del colegio.

Pero Saiko no es la única banda que los ha contactado. Germaín de la Fuente, voz insigne de Los Ángeles Negros, hace poco les dejó un mensaje tras hacer un cover de ‘Y volveré’: “Muchísimas gracias. Qué orgullo me han hecho sentir. Un abrazo cariñoso para todos”, escribió.

Algo similar ocurrió con Joe Vasconsellos y con el líder de La Ley, quien incluso los ayudó a mejorar la interpretación de “Doble opuesto”: “Hubo una intervención en el aprendizaje de la canción; le cuento a los niños y ellos emocionados de que Beto Cuevas los haya escuchado y nos haya corregido eso”.

Es precisamente esto lo que ha abierto una ventana en el aprendizaje de los niños y también en la relación con sus familias, cuenta el músico. Es que, al interpretar canciones que sonaban en la adolescencia de sus padres, José Bello los ha acercado, lo cual no es usual en medio de la adolescencia y con la vorágine actual de las redes sociales.

“Ellos están inmersos en un mundo musical guiado por el algoritmo de las redes; son niños de la era digital, entonces la clase es un espacio para que surja un nuevo algoritmo y canciones que ellos no hubiesen aprendido en sus casas. Yo aprovecho ese espacio para enseñarles música que también les pertenece, porque es de nuestra raíz musical chilena con el acervo de los papás también”, dice.

“La comunicación en casa es súper importante, para que los niños hablen con sus papás y se conecten; la música es un puente maravilloso para generar conversaciones. Por eso de repente les pido que hagan entrevistas a sus papás como tarea sobre las canciones que aprendemos en clases”, detalla.

En el lado educacional, durante el último tiempo, los niños sorprendieron en las redes con una espectacular interpretación del clásico de Depeche Mode publicado en 1990, “Enjoy the silence” lo que abrió una oportunidad para el educador, ya que para mejorar la presentación se alió con su colega de inglés, por lo que los pequeños no solo se lucieron con su metalófono, sino que también con su dominio del lenguaje.

“Yo creo que esa es una forma de trabajo que la educación chilena debería adoptar mucho más seguido”, admitió. Para el profesor, el impacto que ha tenido su contenido en las redes lo lleva a reflexionar no solo en el trabajo en la sala de clases, sino que además en cómo se convierte en una oportunidad para mejorar la educación actual.

“Es una forma de visibilizar el trabajo y de apoyarlo; ojalá la autoridad pudiese apoyar más estas instancias. Y sobre todo, darnos cuenta que mientras más integral sea la educación, es aún mejor su desarrollo. El Simce, que mide matemáticas, lenguaje, que están bien, deja de lado otras asignaturas súper importantes”, asevera.

“Si queremos mejorar los resultados, darles más horas aún para sobrecargar la malla no sé si sea el camino. Creo que el camino es la integralidad, el contacto con las artes, otras asignaturas como inglés, etc. Que no sea solamente una hora o dos de clases a la semana, o para el acto, que sea fundamental”, aconseja.

En este sentido, es difícil no pensar en los recortes que el Gobierno de José Antonio Kast ha hecho de manera transversal en los ministerios. Sin embargo, para el profesor, las deficiencias del sistema educacional vienen de mucho antes: “Estos recortes todavía no se han visibilizado en nuestra realidad, porque siempre ha habido un déficit en cuanto al personal de trabajo en los colegios”.

“Por ejemplo, la ley de inclusión escolar, en la cual los colegios tienen que recibir a muchos niños y no tienen la posibilidad de decir ‘no puedes entrar porque no tenemos equipo PIE’. Yo creo que todos los colegios deben contar con un equipo especializado y disponible para atender a niños con necesidades especiales. Entonces, se necesita mayor financiamiento”, afirmó.

“Históricamente ha habido un déficit en cuanto a personal. Los profesores estamos sobrecargados de horas dentro de la sala de clases y con muy poco tiempo para preparar el trabajo; en ese sentido, hay históricamente falencias. Si hoy se recorta aún más el financiamiento, vamos a estar aún peor; entonces hay un clima de preocupación general”, concluyó.