Justo estos días en los que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ordenó el arresto del líder venezolano, Nicolás Maduro, la corporación estadounidense Chevron da cuenta de 102 años de presencia en el país.
El gigante petrolero estadounidense es actualmente la única gran compañía petrolera de Estados Unidos en Venezuela. Chevron desempeñará un papel crucial en el futuro desarrollo económico del país caribeño.
“Chevron puede beneficiarse inmediatamente de una posible apertura del mercado petrolero en Venezuela”, dijo a la agencia Reuters el doctor Francisco J. Monaldi, experto en política energética latinoamericana del Instituto Baker de la Universidad Rice en Houston, Texas.
Grandes reservas, pequeños volúmenes de producción
Venezuela posee las mayores reservas de petróleo del mundo, estimadas en unos 300.000 millones de barriles. Esto representa cerca del 17% de las reservas mundiales conocidas de petróleo.
Según la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), ese país produce actualmente alrededor de un millón de barriles de crudo al día. Chevron concentra una cuarta parte de esta producción.
Datos de la OPEP indican que las exportaciones de crudo se desplomaron de casi dos millones de barriles diarios en 2015, a poco menos de 500.000 barriles diarios en 2021, una caída drástica. Se ha observado un ligero aumento desde 2023. En 2024, las exportaciones de petróleo llegaron a los 655.000 barriles diarios, y ascendieron a 921.000 barriles diarios en noviembre de 2025.

“El aumento de la producción petrolera venezolana se debe a Chevron”, explicó Francisco J. Monaldi a DW en diciembre de 2025. Estados Unidos impulsó esta tendencia positiva tras flexibilizar varias veces sus estrictas sanciones contra Venezuela tras la invasión rusa de Ucrania, según Monaldi.
No hay sanciones contra Chevron
En noviembre de 2022, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro de EEUU otorgó a la petrolera estadounidense Chevron exenciones temporales para reanudar las exportaciones de crudo desde Venezuela. En octubre de 2025, Chevron recibió nuevamente permiso para extraer petróleo de Venezuela.
El presidente Nicolás Maduro se mostró tan satisfecho que declaró en el canal de televisión estatal Telesur: “Chevron tiene 102 años en Venezuela y yo quiero que tenga 100 años más, y trabajar sin problemas”.
Antes de las sanciones estadounidenses contra la petrolera estatal venezolana PDVSA, en 2019, así como del bloqueo de su acceso al mercado financiero estadounidense (2017) por parte de la administración Trump, Estados Unidos era el mayor comprador de petróleo venezolano. Posteriormente, tanto la producción como las exportaciones de crudo se desplomaron.
Actualmente, China es el mayor comprador de las exportaciones petroleras venezolanas. Según la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA), en 2023 alrededor de dos tercios de las exportaciones petroleras venezolanas se destinaron a China, y el 23%, a Estados Unidos.
¿Un golpe de Trump contra China?
Trump dijo el 3 de enero que el embargo estadounidense de la totalidad del petróleo venezolano sigue en vigor, y eso podría afectar especialmente a China, que perdería una fuente clave de importación con importantes descuentos.
Pero China se retiró como inversionista de Venezuela hace más de diez años. El Centro de Políticas de Desarrollo Global destaca que bancos estatales chinos como el Banco de Desarrollo de China y el Eximbank dejaron de otorgar préstamos a Caracas en el 2016.
“Las autoridades chinas estaban muy decepcionadas por el alcance de la corrupción y el despilfarro. Por eso se paralizaron las inversiones y los préstamos”, explica Parsifal D’Sola Alvarado, experto en relaciones chino-latinoamericanas.
Nacionalización bajo Hugo Chávez
También las corporaciones estadounidenses han sufrido pérdidas significativas en Venezuela. ExxonMobil abandonó el país en 2017, luego de que el entonces presidente Hugo Chávez (1954-2013) decretara que la estatal PDVSA poseyera al menos el 60% de todos los proyectos de petróleo pesado.
La compañía ConocoPhillips se retiró del país en 2007 y aún está envuelta en largos procedimientos de arbitraje contra Venezuela.
“Drill, baby, drill” ¿en Venezuela?
Donald Trump apuesta por un nuevo auge petrolero en Venezuela tras el derrocamiento de Maduro. “Enviaremos a nuestras grandes compañías petroleras a Venezuela para que inviertan miles de miles de dólares, para que reparen la infraestructura fuertemente dañada y puedan empezar a ganar dinero”, dijo el presidente estadounidense a la prensa el sábado.
El Instituto Americano del Petróleo (API), la mayor asociación industrial del sector de petróleo y gas de Estados Unidos, fue más reservado al declarar el 4 de enero: “Estamos monitoreando de cerca los acontecimientos en Venezuela, incluido el impacto potencial en los mercados energéticos globales”, dijo a Reuters un portavoz del API.
El director ejecutivo de Chevron, Mike Wirth, no ha hecho comentarios públicos desde la salida de Maduro. Sin embargo, Wirth, quien mantiene excelentes conexiones tanto con la administración Trump como con el gobierno de Caracas, ya comentó sobre las crecientes tensiones entre Washington y Caracas en el Foro de Inversión Estados Unidos-Arabia Saudita celebrado en Washington D.C. a finales de noviembre.
Hoy, esas palabras parecen casi proféticas: “Pensamos a largo plazo. Queremos estar presentes cuando las circunstancias cambien, para contribuir a la reconstrucción de la economía venezolana”.