Durante años, las empresas tecnológicas compitieron por incorporar pantallas cada vez más grandes y sofisticadas a teléfonos, relojes, electrodomésticos y prácticamente cualquier objeto cotidiano. Sin embargo, una tendencia comienza a desafiar esa lógica: los dispositivos inteligentes sin pantalla, que prometen mantenernos conectados sin obligarnos a mirar constantemente el celular.
Detrás de este fenómeno aparece una preocupación creciente por la saturación digital, las notificaciones y la necesidad de revisar continuamente nuestros dispositivos. En respuesta, distintas compañías están desarrollando pulseras, anillos y asistentes que funcionan silenciosamente, recopilan información y permiten realizar tareas sin exigir la atención permanente de sus usuarios.
La tendencia también tiene un componente económico. Según cifras de la consultora Circana, recogidas por TechCrunch, el gasto de los consumidores estadounidenses en dispositivos de seguimiento físico aumentó un 88% interanual, impulsado principalmente por productos sin pantalla, como los anillos inteligentes Oura y las pulseras Whoop.
¿Por qué los dispositivos sin pantalla se están volviendo populares?
Una de las principales razones tiene relación con el agotamiento que provoca la conexión permanente. Revisar mensajes, responder notificaciones y consultar aplicaciones se ha convertido en parte de la rutina, incluso durante actividades que no requieren utilizar un teléfono, recoge un artículo de El País.
Frente a este escenario, surge el concepto de tecnología invisible o ambiental, que busca integrar los dispositivos a la vida cotidiana sin convertirlos en el centro de atención. En lugar de consultar una pantalla para cada interacción, las personas pueden utilizar comandos de voz, gestos o sistemas automatizados.
La inteligencia artificial también está acelerando este cambio. Los asistentes capaces de interpretar preguntas y ejecutar instrucciones mediante conversaciones permiten realizar acciones que antes exigían abrir aplicaciones, recorrer menús o escribir comandos.
Un análisis de The Verge publicado en agosto de 2026 destaca que los dispositivos minimalistas ofrecen una alternativa a los relojes inteligentes tradicionales, que terminaron convirtiéndose en extensiones del teléfono, con múltiples aplicaciones y alertas. La propuesta de los nuevos accesorios consiste en recopilar información sin interrumpir constantemente al usuario.
Pulseras y anillos inteligentes: los dispositivos que lideran la tendencia
Uno de los ejemplos más representativos es Whoop, una pulsera que registra indicadores relacionados con el sueño, la actividad física y la recuperación del organismo, pero prescinde completamente de una pantalla. Sus usuarios pueden consultar posteriormente los resultados desde una aplicación.
Su fundador, Will Ahmed, explicó a TechCrunch una de las razones detrás de esta decisión de diseño: “Si tienes una pantalla, entonces eres un reloj”. La compañía busca diferenciarse de los relojes inteligentes y ofrecer un accesorio que las personas puedan utilizar sin consultar notificaciones.
Otro ejemplo es Fitbit Air, la pulsera que Google presentó en mayo de 2026. El dispositivo monitorea parámetros como frecuencia cardíaca, sueño y oxígeno en la sangre, sin incorporar una pantalla. Su diseño apunta a quienes buscan registrar su actividad sin llevar otro aparato que demande atención.
La tendencia también está llegando a nuevos segmentos. En agosto, los fundadores de Fitbit presentaron Luffu Link, una pulsera enfocada en la salud y seguridad familiar que incorpora localización, seguimiento de actividad y comunicación de emergencia sin depender permanentemente de un teléfono.
James Park, cofundador de Fitbit, explicó que la intención consiste en desarrollar tecnología que acompañe silenciosamente a las personas. “Queremos estar en segundo plano”, afirmó al describir la filosofía del producto.
¿Realmente ayudan a desconectarse?
Aunque estos dispositivos eliminan las pantallas, eso no significa necesariamente que permitan abandonar el teléfono. Muchos necesitan aplicaciones móviles para configurar sus funciones, consultar estadísticas o interpretar la información recopilada.
Además, existen interrogantes relacionadas con la privacidad. Los dispositivos que utilizan micrófonos, sensores y sistemas de inteligencia artificial pueden recopilar información personal, lo que plantea desafíos sobre el almacenamiento, tratamiento y protección de esos datos.
La industria también ha enfrentado dificultades. El Humane AI Pin, un pequeño dispositivo que prometía reemplazar algunas funciones del teléfono mediante comandos de voz y proyecciones sobre la mano, terminó fuera del mercado tras no conseguir la aceptación esperada. Su fracaso demostró que eliminar una pantalla no garantiza una mejor experiencia tecnológica.
Por ahora, la tendencia no apunta necesariamente a eliminar los celulares, sino a cambiar la forma en que interactuamos con ellos. Las pantallas seguirán siendo útiles para leer, trabajar o visualizar información compleja, mientras que los dispositivos invisibles podrían asumir tareas sencillas y cotidianas.
En definitiva, la industria comienza a explorar una paradoja: después de décadas intentando que las personas pasen más tiempo frente a sus dispositivos, ahora desarrolla productos cuyo principal atractivo consiste precisamente en que sus usuarios puedan mirarlos menos.