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José Alfredo Fuentes, a punto de cumplir 79 años, realizará un concierto en el Teatro Caupolicán el 25 de octubre para celebrar sus 60 años de carrera. El artista promete un show de casi tres horas. En conversación con BioBioChile, habla sobre su trayectoria, la reconciliación con su esposa y su visión de la tercera edad. Fuentes también comenta sobre la televisión actual, su experiencia en la pantalla chica y su posible regreso al Festival de Viña. Además, reflexiona sobre la Nueva Ola y la importancia de la cultura chilena.
Próximo a cumplir 79 años, José Alfredo “Pollo” Fuentes sigue con la misma alegría y jovialidad de siempre, quizás una vitamina que le dejó dedicarse por seis décadas a lo que más ama: la música.
En octubre realizará un concierto de celebración a esa longeva carrera en el Teatro Caupolicán el mismo día de su cumpleaños, el 25 de octubre, acompañado de varios artistas y compañeros de la pantalla chica.
De hecho, el artista prometió que serían casi tres horas de show, por lo que recomendó a los asistentes ir preparados para disfrutar de lo que será toda una fiesta.
Sobre esto conversó el artista con BioBioChile, además de sus casi 30 años de carrera en la televisión, su reconciliación con su esposa después de 20 años separados y de si quiere volver a presentarse en el Festival de Viña antes de cerrar el telón de su carrera.
José Alfredo “Pollo” Fuentes: “Estoy ya en los últimos metros de mi carrera”
– Este año está celebrando 60 años de carrera musical, ¿pensó en sus inicios que su trayectoria sería tan longeva y popular?
R: Para nada. A mí una ola me llevó a la música. Yo cantaba en el colegio, en la casa para mi abuela. Todos decían que tenía buen oído y que lo hacía bien.
Después del colegio, al año siguiente, cantaba en un conjunto folclórico y me ofrecieron grabar un disco como solista y de repente me vi metido en esta carrera artística.
Siempre me gustó, soñaba cantando en un escenario. Iba a ver películas musicales y cuando volvía a la casa me miraba en el espejo y hacía las mismas cosas que hacía Presley, Lucho Gatica, cualquiera de los artistas de esa época.
Imaginarme a los 78 años todavía cantando, recibiendo el cariño y aprobación de la gente, jamás lo imaginé. Ese es un regalo extra de Dios, de la naturaleza, de mi padre, que murió muy joven, de quien sea.
– Pese a que su carrera comenzó hace seis décadas, sigue siendo muy popular e incluso ha traspasado generaciones. ¿Cómo se siente con ello?
R:Ha sido una cosa increíble porque es un fenómeno no muchas veces visto. Primero pasó cuando partí en mayo del 66; en septiembre de ese año ya era muy popular. Había grabado mi tercer disco, que fue “Te perdí”, un himno popular.
Ahí empecé a vivir una vida distinta a la de otros jóvenes. Tenía que andar medio escondido, salir de los shows por la puerta trasera, ayudado por carabineros o guardaespaldas. Fue una sorpresa total que pasara todo tan rápido.
Pensé: “Bueno, esto va a durar menos”, pero fue todo lo contrario. Me ayudó mucho la televisión.
– Está próximo a cumplir 79 años y es imposible no hablar de cómo se vive la tercera edad en Chile. Jamie Vadell hace un tiempo fue muy descarnado al describirla como “penca”, ¿para usted cómo ha sido?
R:Lo comparto en parte. Con mi amigo Alfredo Lamadrid, siempre que nos vemos, me dice: ‘Dime una cosa, ¿le encuentras algo bueno a la vejez, huevón?’, ‘Bien pocas cosas, le digo’, “nada, nada”, me dice.
Nos dejan sentados en un sillón, nos miran como personajes extraños que ya pasaron, que ya no nos queda nada. No nos consideran dentro de todo lo que se debiera.
Por eso lo comparto, no plenamente, porque sería muy mala onda si digo que conmigo han sido malas personas; no, en general donde voy hay puro cariño.
Pero sí veo a muchas personas que cancelan a la gente que tiene 65 o 70 años. Los mandan a regar el jardín, a tejer.
Les pediría, especialmente a los más jóvenes, que nos consideren. Es un camino en el que estamos todos; ellos van a llegar donde nosotros estamos terminando y van a sentir ganas de vivir, para disfrutar de otras cosas que no descubrieron cuando eran jóvenes. Que vivan los viejos y que vivan bien.
Yo no estoy amarrado a la vejez. Acepto lo que se viene, acepto que en un tiempo más tendré que dejar de cantar, porque me empiezo a cansar un poco; acepto lo que viene de buena manera. No contento, porque me gustaría tener fuerza, juventud, ganas de seguir adelante, pero no es lo mismo. El paso del tiempo no es lo mejor de la vida.
– Además de sus 60 años de carrera musical, estuvo 26 años trabajando como animador en televisión con “Éxito”, “Nuestra Hora” y “Venga conmigo”. ¿Cómo fue ese acercamiento con la pantalla chica?
R:Se les ocurrió que podría conducir un programa; me pilló absolutamente de sorpresa. (Gonzalo Beltrán) no quería un animador convencional; probamos y resultó.
Después me llamaron para hacer un programa que se llamaba ‘Conversando’, una idea que don Francisco trajo de Estados Unidos, un talk show.
Fue una decisión que me costó tomar, porque grababa a diario; tenía que dejar de lado al cantante y a los cantantes nos gusta volar con nuestras propias alas. Esta era una responsabilidad de todos los días.
Me asustó, porque no era trabajar en un programa musical, pero ahí aprendí sobre la marcha.
– ¿Cree que este tipo de programas podrían volver a la televisión?
R:Creo que la gente lo aceptaría muy bien, porque mucha gente me dice, no necesariamente animado por mí, conducido por otra persona que fuera el mismo, ‘Venga conmigo’. Pero tendría que ser otro tipo de producción porque ya no hay la plata que había antes. Tendría que ser un programa bastante humilde.
Hoy está muy segmentada la televisión; hace falta algo que junte del nieto hasta el abuelo; sería entretenido.
– Con sus años de carrera, ¿cuál es el análisis que haces de la televisión actual?
R:Siempre vi televisión y me cargaba la gente que decía: ‘Yo no veo televisión’ y yo no veo televisión ahora, mira qué lata, con eso digo todo.
Prácticamente veo las noticias, veo al Kike Morandé porque me entretiene el humor, pero no hay ningún otro programa que me llame la atención. Lamentablemente, la televisión no me atrae como a tanta otra gente. Hay harta farándula, que no estoy en contra, pero a mi no me llama la atención.
La gente me dice: ‘¿Cuándo lo vamos a ver en la tele?’ y yo le digo: ‘¿Dónde me quiere ver?’, porque no hay ningún espacio donde yo pueda ir a cantar.
La televisión es otra cosa, es conversación, información, a veces muy bien entregada, otras veces exageradamente populista.
– Hace unos años contó que se reconcilió con su esposa después de 20 años separados. Eso es bastante llamativo. ¿Qué lección le dejó eso?
R:Primero, que no hay que decir nunca: “De esta agua no beberé”. No decir: “Si a mí me fallan, yo nunca más perdonaré a esa persona”, la vida tiene muchas vueltas.
La experiencia adquirida te hace mirar el mundo de otra manera y el amor no es solo el amor de pareja, el amor de familia. En mi caso influyeron mucho mis tres hijos y especialmente mis nietos para volver a querer estar en un lugar donde se sintieran plenamente identificados con la abuela, con el abuelo, con su padre; eso pesó muchísimo.
– En ese sentido, ¿cuál es el consejo a las nuevas generaciones y parejas en la actualidad?
R:Me encantaría que fueran más románticos, más cercanos, de tomarse las manitos, de mirar una estrella y decirle: “Te regalo la estrella”; mirar la luna y decirle que podríamos estar detrás de la luna, los dos juntitos para siempre.
Pero hoy día es difícil eso, porque los chiquillos y las chiquillas se hablan de ‘huevón’ para arriba y ‘huevón’ para abajo.
Hoy nadie ve más allá de un año o dos. Entiendo que no quieran tener hijos, porque quieren vivir y disfrutar de la vida, pero por Dios que los hijos se disfrutan y los nietos, para qué te cuento.
Entiendo, también, que es difícil hoy día económica y socialmente poder surgir y mantenerse.
– Más allá de las canciones y los peinados de la época, la Nueva Ola fue una revolución juvenil en el Chile de los 60. ¿Sientes que el Estado y la cultura chilena le han dado el reconocimiento patrimonial que ese movimiento merecía?
R:La nueva ola se ha mantenido por sí sola, porque fue algo muy fuerte, algo que no volvió a suceder nunca más, este fenómeno de que había 20, 30 cantantes exitosos y en la radio escuchaba un 80% de música chilena y especialmente de la Nueva Ola.
Pero la gente en general no la ha escuchado, quizás por sus abuelos, pero tampoco le dan la importancia que tuvo.
Debiera dársele un reconocimiento patrimonial, porque es parte de la historia popular. Yo creo que la cultura está un poquito, no un poquito, un buen poco abandonada, pero no es culpa de los gobernantes, es culpa de nosotros mismos por no creernos el cuento también.
– En toda su carrera se ha presentado solo una vez como artista en el Festival de Viña, ¿le gustaría volver a pisar la Quinta Vergara?
R:No, la verdad es que no. Yo estoy en un camino ya en los últimos metros de mi carrera, donde no te puedo decir cuándo me voy a retirar, pero está cerca ya el momento. Espero ir soltando poco a poco la rienda.
No solo físicamente te cansas, también de tanto tiempo en esto. A mí me gusta cantar, es una maravilla, me siento increíble en el escenario, pero esas ganas se me van a ir quitando y ya no lo seguiré haciendo, pero es lo mejor que me pudo haber pasado.
Si fuera a cantar dos o tres canciones, como un saludo a la bandera, fantástico. Si tuviera que hacerlo, lo haría como una visita, si dijeran ‘queremos rendirte un homenaje’, pero no es mi afán.
– En unos años, cuando suene en la radio ‘Te perdí’, ¿cómo le gustaría que lo recordaran?
R:De manera bien natural. ‘Este gallo fue popular, buena onda, no se mandó ningún cagazo, siempre estuvo cerca de la gente, fue bien humilde’, porque es verdad, soy muy humilde, muy sencillo.
No me creí el cuento cuando tenía 19 o 20 años; menos me lo iba a creer después. Así que me gustaría que me recordaran como un chileno más, que fue muy popular, que este Pollo fue un buen gallo (risas).
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