Los principales sectores económicos de nuestro país comparten un reto importante: generar más espacios para la inclusión laboral de la mujer. Las áreas de servicios, industria y minería aglutinan diversas profesiones que se relacionan con el concepto STEAM, enfoque interdisciplinario que conecta cinco fuentes clave: Ciencia, Tecnología, Ingeniería, Arte y Matemáticas. En inglés, STEAM.

Se trata de espacios en los que la incorporación de mujeres ha sido compleja, en un mercado laboral ya difícil para el grupo femenino. Eso implica un desafío que va más allá de enfrentar la inequidad de género. Se trata de profundizar el desarrollo. Cuando una sociedad deja fuera de sus principales ámbitos profesionales a parte importante de su talento, limita de manera inexplicable sus propias posibilidades de innovación, crecimiento y transformación.

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Las áreas STEAM promedian entre un 60 y 70 por ciento de brecha laboral entre hombres y mujeres, constituyéndose en una dinámica que comienza más tempranamente aún. Porque hasta hoy continúan existiendo estereotipos que hacen que niñas y mujeres jóvenes perciban algunas carreras científicas y tecnológicas como espacios ajenos.

De allí es que el camino va mucho más allá de aumentar las matrículas femeninas. Debemos contribuir a que más jóvenes conozcan estas oportunidades, encuentren referentes y puedan proyectarse a través de esos casos de éxito. Las universidades estatales tenemos así una responsabilidad clave en este importante proceso, como instituciones comprometidas con el desarrollo del país.

Es imprescindible que una joven que hoy esté definiendo su futuro mire con libertad las diferentes opciones que existen en los sectores de servicios, industria y minería, que sienta la ingeniería, la tecnología y la innovación como espacios posibles de desarrollar su vocación. Claramente se necesitan más investigadoras, ingenieras, especialistas en datos, expertas tecnológicas y mujeres líderes capaces de aportar nuevas perspectivas a industrias que experimentan -a su vez- transformaciones profundas.

Las carreras ligadas a las áreas STEAM han sido históricamente masculinizadas, por lo que las universidades estatales hemos realizado importantes esfuerzos por emparejar esa cancha a través de diversas políticas. Los sectores económicos deben hacer también su aporte a este cuadro, de manera que -además de absorber los requerimientos laborales existentes- podamos cada uno desde nuestros espacios fortalecer y potenciar la matriz productiva del país.

Porque si bien el desarrollo de los principales sectores económicos del país se potencia con el avance tecnológico, también lo hará con la diversidad. Y esa transformación parte antes que cualquier espacio laboral: surge cuando una niña descubre que la ciencia, la tecnología, la ingeniería, las matemáticas y las ideas creativas son también parte de su desarrollo. Es, sin duda, un gran desafío para Chile.