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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Las monedas de mercados emergentes tienen un desempeño mixto frente al dólar en 2026, con el MSCI Emerging Markets Currency Index alcanzando un récord, pero solo 10 de las 24 monedas apreciándose. Latinoamérica lidera con el peso colombiano mostrando un avance del 21,1%, a diferencia del peso chileno que cae un 1,4%. La depreciación del peso se atribuye a factores externos como las tasas de EEUU y tensiones geopolíticas. El petróleo y el cobre también juegan roles clave.

Las monedas de mercados emergentes atraviesan un positivo 2026 frente al dólar, aunque el avance está lejos de ser generalizado.

El MSCI Emerging Markets Currency Index alcanzó el 25 de agosto un nuevo máximo de 1.919,6 puntos, acumulando un alza cercana al 3,6% en el año.

Sin embargo, solo 10 de las 24 monedas que integran el índice se han apreciado frente al dólar, mientras la mediana de rendimiento se ubica en 0%. La fortaleza está especialmente concentrada en Latinoamérica, que presenta una mediana de apreciación de 6,1%, mencionó un análisis de XTB.

El peso colombiano lidera ampliamente el desempeño, con un avance de 21,1%, seguido por el real brasileño (+6,3%) y el peso mexicano (+6,1%). También registran ganancias el yuan chino (+4,3%), el rand sudafricano y el won surcoreano, ambos en torno a 4%.

En contraste, el peso chileno acumula una caída aproximada de 1,4% frente al dólar, siendo la única moneda latinoamericana del grupo que se encuentra en terreno negativo.

Tasas de EEUU y petróleo presionan al peso

La depreciación del peso chileno responde principalmente a factores externos.

Entre ellos, destaca el nivel de las tasas de interés estadounidenses y las expectativas de que la Reserva Federal mantenga una política monetaria restrictiva durante más tiempo, fortaleciendo el atractivo de los activos denominados en dólares.

A esto -dijo XTB- se sumó el aumento de la tensión geopolítica entre Estados Unidos e Irán, que impulsó el precio del petróleo y elevó la aversión global al riesgo.

Para Chile, un petróleo más caro también tiene un impacto negativo debido a su condición de importador neto de energía.

El elevado precio del cobre, en tanto, ha operado como un factor de respaldo para la moneda chilena y ha limitado una depreciación mayor.

La situación contrasta con Asia, donde la mediana de las monedas es de -2,9%. La rupia india cae 5,9%, la indonesia 5,6%, el peso filipino 4,6% y el baht tailandés 3,8%. La mayor caída entre las monedas analizadas corresponde a la lira turca, con un retroceso de 10,7%.

Así, aunque el índice de monedas emergentes se encuentra en niveles récord, los datos muestran que el fenómeno no es uniforme. Latinoamérica concentra buena parte de las ganancias, mientras Asia continúa rezagada y menos de la mitad de las divisas emergentes logra apreciarse frente al dólar.

Para el peso chileno, una eventual caída de las tasas estadounidenses y un menor apetito por dólares podrían abrir espacio para una recuperación, aunque la evolución seguirá dependiendo de las condiciones financieras y del escenario externo.