El pasado 20 de mayo, la Policía peruana y personal de Aduanas detuvieron en el departamento de Tacna un camión con más de 300 fardos de ropa usada proveniente del extranjero, valorados en casi 300 mil dólares (casi 275 millones de pesos chilenos). En el operativo fue intervenido el conductor, quien luego fue enviado a prisión preventiva, acusado de contrabando.
El 10 de junio, en otro operativo, la Policía intervino en el departamento de Ica un pequeño camión que transportaba al menos 100 bultos de ropa usada procedente del extranjero con destino a Lima, bajo la modalidad de encomienda. Las prendas, valoradas en al menos 15 mil dólares (casi 14 millones de pesos chilenos), no contaban con documentación que acreditara su ingreso legal al Perú, según reportó el diario Correo.
Estos dos hechos recientes no son casos aislados, sino que forman parte de las actividades de una red internacional de comercio ilegal de ropa usada en el Perú, una problemática que por primera vez ha sido objeto de un estudio, presentado hace una semana por el Observatorio de Lucha Contra el Comercio Ilícito (OLCI) de la Sociedad Nacional de Industrias (SNI) y elaborado por el Instituto de Criminología.
El ingreso por Chile
La investigación expone la ruta del tráfico ilegal de ropa de segunda mano que llega al Perú desde Chile, país que funciona como puerta de entrada formal a Sudamérica de prendas que, en realidad, provienen de países del hemisferio norte, principalmente de Estados Unidos y Europa.
Durante el trabajo de campo se pudo identificar una cadena de 11 eslabones, 32 actividades y 88 tareas, en la que participan redes vinculadas al tráfico ilícito, fraude documental, corrupción y comercialización ilegal.
“Nuestro vecino país, Chile, tiene una legislación permisiva para la importación, no lo considera un delito y es su derecho soberano, pero nos causa un problema serio a la región porque, al traer la cantidad de importación, que se puede evidenciar en 136.000 toneladas al año, es evidente que el mercado chileno no absorbe esa cantidad de ropa que importa y lo disemina en el resto de la región”, dijo Silvia Hooker, gerenta de Asuntos Internacionales y secretaria técnica de la Comisión de Lucha contra el Comercio Ilícito de la SNI.
En conversación con BioBioChile, Hooker explicó que la ropa usada llega al Perú y Bolivia de manera camuflada porque en estos países su comercialización es ilegal. Los fardos son trasladados ocultos en camiones con doble piso, camiones cisterna o camionetas en las que aparentemente viajan pasajeros, detalló.
El punto de acopio de estas prendas procedentes del extranjero se encuentra en la Zona Franca de Iquique (Zofri). Desde ahí, la mercancía es clasificada, empaquetada y trasladada al Perú, por ejemplo, a través de la frontera de Tacna o mediante una ruta más larga que pasa por Bolivia y llega a la zona fronteriza de Desaguadero, en Puno.
El estudio fue de carácter cualitativo y se desarrolló en las zonas fronterizas de Perú, Bolivia y Chile. Comprendió 81 días de trabajo de campo, que incluyeron observación directa en puertos, pasos fronterizos y mercados. Además, se realizaron 42 entrevistas a comerciantes, transportistas, estibadores, agentes de aduana y otros actores de este ecosistema, y se reunieron aproximadamente 260 fuentes secundarias.
Perjuicio al Perú
“A nosotros nos preocupa porque afecta a la industria formal. En Perú tenemos una industria textil y confecciones de larga data, histórica, ancestral y que ha podido sobrevivir a la globalización. Nosotros competimos en el mundo y exportamos a los mejores mercados; sin embargo, en nuestro propio mercado a veces nos vemos imposibilitados de apoyar una cadena porque tenemos esta competencia desleal e ilegal de productos de ropa que se venden a precios ínfimos”, expresó Hooker.
Por su parte, el presidente de la SNI, Felipe James Callao, mencionó que un estudio del Instituto de Estudios Económicos y Sociales (IEES) de la SNI revela que el comercio ilícito afecta de manera creciente a toda la actividad industrial. Casi la mitad de las empresas industriales del Perú se ven perjudicadas por alguna de sus modalidades, siendo el contrabando la principal amenaza.
El riesgo de este negocio aumenta también porque existe una confluencia con otras economías ilegales, con las que comparte intereses comunes y se potencia. Por ejemplo, los vehículos que sacan oro del Perú regresan transportando productos de contrabando, como ropa usada, cigarrillos y licores, dijo Carlos Casas, profesor e investigador de la Universidad del Pacífico del Perú.
“(Las organizaciones ilegales) se hacen más poderosas, más fuertes, tienen más recursos y eso genera una externalidad negativa porque esto va permeando cada vez más a la actividad productiva y se puede ver afectada toda la actividad formal”, explicó.
Riesgo ambiental
En Chile, los desechos de ropa usada generan una alta contaminación debido a su dificultad para degradarse. Investigaciones periodísticas anteriores han mostrado al desierto de Atacama como uno de los principales vertederos ilegales de estas prendas, donde son quemadas, generando gases tóxicos.
En Perú también se han reportado desechos de este tipo en zonas desérticas, aunque no en las mismas proporciones.
Llamado de atención
El gremio empresarial peruano informó que el Ministerio de Relaciones Exteriores del Perú envió notas diplomáticas al Gobierno chileno para advertir sobre los riesgos de este negocio ilegal. Para la SNI, una posible solución pasaría por que Chile elimine o restrinja la importación de ropa de segunda mano.
“Entiendo que el gobierno chileno probablemente tenía la política de importación libre para su propio mercado, pero ya ahora, sabiendo que esto está causando daño, no solo ambiental, sino daño también a las economías de sus países vecinos, esperemos puedan entendernos, escucharnos y, a través de nuestro gobierno, hacer llegar esta petición de revisión de su legislación”, manifestó Silvia Hooker.
“No es una acusación, es un llamado de atención. Señores, miren lo que está pasando; seamos empáticos con el problema de todos y tampoco a ustedes les hace bien. No le hace bien a Chile tampoco tener esta cantidad de hechos y de basura”, expresó.
En la misma línea, Carlos Casas cuestionó la política chilena de importación de estas prendas. “No tiene mucho sentido porque todos los países latinoamericanos, mal o bien, son productores de ropa. Entonces es como dispararse al pie porque se está afectando y no sé qué intereses habrá en Chile que se ha permitido vender ropa usada”, manifestó.
El estudio completo se puede ver en este enlace.