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El canal de streaming Ta Bueno Che ha logrado en menos de un año reunir una comunidad de seguidores fieles, gracias a las aventuras de los perros Pache y Plumis, creados por el músico y titiritero Patricio Crom. Con más de un millón de seguidores en Instagram, 46.000 suscriptores en YouTube y 200.000 en TikTok, esta dupla ha causado sensación. Desde su taller en Buenos Aires, Crom da vida a estos personajes de manera casi irreal. La improvisación es clave en sus presentaciones, sin guiones preestablecidos, lo que ha sido clave en su éxito. El proyecto, que al principio parecía un experimento, se ha convertido en un fenómeno al que se suman cada vez más fans.
En menos de un año, el canal de streaming Ta Bueno Che, ha formado una fiel comunidad de seguidores, que siguen las aventuras de un dúo entrañable e impensado: los perros Pache y Plumis. Ambos canes que nacieron de la creatividad del músico y titiritero Patricio Crom (quien hace la voz de Pache), han sido la sorpresa por su viralizado éxito, que suma más de un millón de seguidores en Instagram, 46.000 suscriptores en YouTube y más de 200.000 en TikTok.
Al contrario de 31 Minutos, que agrupa el trabajo de un equipo variopinto, lo hecho por Patricio parece casi irrealizable, pues desde su casa en Olivos, la localidad en la zona norte del área metropolitana de Buenos Aires, formó a pulso un taller que funciona como estudio, allí donde sus títeres cobran vida.
En la siguiente entrevista con BioBioChile, Crom revela el secreto de la dupla perruna y adelanta que prepara una gira por Latinoamérica, esperando visitar pronto Chile, donde hay muchos fans, que siguen el humor disparatado de Pache y Plumis.

—Llevas 16 años haciendo tango junto a Juan Villarreal, con siete álbumes editados y giras por Europa y Estados Unidos. El último disco del dúo es Moderno Trovador. ¿Qué significa para ti ser guitarrista y qué es lo que todavía te sigue atrayendo de este género?
Primero hay una cosa que es la música de mi ciudad, que es el tango. A partir de ahí, hay todo un mundo, que es una cultura viva que a mí me gusta mucho pertenecer. El ambiente de tango y de las guitarreadas nocturnas, es un ambiente que a mí me ha dado muchas alegrías. Me ha dado un lugar de pertenencia y amigos, además me ha dado todos los viajes que he podido hacer en mi vida, que es gracias a la guitarra, porque puede ser que el tango sea un ambiente chiquito, pero es mundial. En todas las ciudades del mundo hay tango.
Cuando yo empecé a estudiar tango en el conservatorio, me daba cuenta que si uno se profesionaliza, puede lograr conocer el mundo. A raíz de la insistencia con el dúo que hicimos con Juancito, logramos hacer una gira por Japón y Estados Unidos. Ahora la gira europea se ha suspendido porque Ta Bueno Che, ha corrido las prioridades.
—¿Qué llevó a un tanguero como tú a interesarse por el shakuhachi, la flauta de bambú tradicional japonesa?
Yo estudiaba instrumentos de bambú autóctonos como la quena y el siku, porque me interesaban mucho los materiales. Entonces me puse a investigar todas las flautas de bambú del mundo y cuando escuché el kioku, que es la música tradicional del shakuhachi, me apasioné mucho por esa música, me pareció las músicas más hermosas que he escuchado y ahí apenas la escuché por primera vez, sabía que iba a terminar estudiando en Japón. Porque a mí me agarran esas obsesiones que no las puedo parar y así fue. Años después terminé en Japón con un sensei estudiando la flauta.
—¿Qué puedes contar de la experiencia de aprender con tu maestro Kaoru Kakizakai en Japón?
Yo primero estuve estudiando con un maestro argentino, discípulo de Kakizakai en Barcelona. Cada vez que hacía una gira con el tango, Juancito se volvía y yo extendía mi pasaje y me iba a Barcelona a tomar unas clases con Horacio hasta que él me derivó con el gran sensei.
Entonces ya merecía un viaje a Japón a pasar unos meses en el pueblo del sensei. Él tiene una casa rodante, como no hay hoteles en su pueblo, compró una casa rodante para que los discípulos extranjeros pudieran vivir ahí. Yo me pasé unos meses viviendo ahí, estudiando con él todos los días y fue una experiencia casi Kill Bill. Todos los días tocó un poquito, porque es un instrumento que está vinculado con la meditación, entonces es un instrumento que me hace bien.
—Además de la música, has desarrollado una faceta como titiritero. ¿Cómo llegaste a los títeres?
Yo toda la vida fui músico y titiritero. Siempre me gustaron los Muppets y ya cuando salí de la secundaria algunos años, ya me empecé a abocar a los títeres para televisión. Entonces, yo considero que hay dos profesiones ahí. Una es la de realizador, el hombre que construye los títeres, que es un oficio plástico, digamos, y otro el de intérprete que es un oficio actoral.
En ese sentido, yo le puse energía a los dos porque a mí me gusta mucho la máquina de coser, así que aprendí mucho de modo autodidacta, para construir y después jugando con los títeres que yo mismo me construía. Así que se dio todo de una manera natural, pero sí poniéndole mucha energía. A mí me agarra la sensación de que no puedo parar, entonces es un camino hacia el rápido aprendizaje. Eso ha sido una suerte en mi vida, el obsesionarme. Entonces me obsesiono y mi mente no puede parar de pensar, cuando me obsesiono con algo no puedo parar de hacerlo.
Así que los títeres entraron a mi vida de lleno y yo les abrí la puerta, más allá de que yo estaba empezando mi carrera profesional con la guitarra, porque vi que era una cosa hermosa y le abrí la puerta a un aluvión de de felicidad.
El nacimiento de Ta Bueno Che
—¿Puedes describir el taller donde creas a los títeres?
Tengo la mesa principal y un lugar con el stock de telas. Yo siempre que viajo por el tango, me traigo telas raras. Tengo todas las telas que son de animales, perros y monstruos.
También guardo títeres que han sido construidos y que todavía no han salido a la cancha. Aquí igual tengo mi bolsa de coser, el mueble con todas las cosas, la impresora 3D que ahora la uso para los ojos. Y nada, este es el lugar donde a mí me gusta pasar tiempo.
A veces paso tiempo ahí, solo para inspirarme. Así que si no tengo nada que construir, me llevo la guitarra y la computadora para poner una serie y de repente en veinte minutos estoy cosiendo algo o estoy cortando. Lo lindo de tener un taller armado es que vos entrás ahí, te inspirás y te dan ganas de trabajar.
A veces pongo una película en Netflix y mientras estoy mirando la película me empieza a subir una cosa que termino apagando todo y me voy al taller y luego termino a las 4 de la mañana. Pero con un títere nuevo y la felicidad que me da tener un títere, como un hombre que se construye sus propias criaturas. Es algo hermoso.
—¿Cómo te sientes cuando trabajas allí?
No hay nada que me dé más felicidad que terminar un títere y yo tengo como unos posatíteres que cuando termino el títere lo pongo ahí, el títere queda parado. Entonces, siempre que termino un títere lo saco del taller y lo pongo en la mesa del comedor.
Yo siempre le digo a mis amigos que es la misma felicidad cuando te dan una guitarra nueva, solo que yo un títere nuevo lo puedo tener todos los días.
—A diez meses de comenzar a transmitir por YouTube y a ocho meses de sumar a Leandro Chusko Stazy como Plumis. ¿Qué te parece el camino recorrido hasta ahora?
Me da una felicidad inconmensurable. Cuando armé el streaming, fue el proyecto que más responsablemente planeé. Primero pasé muchos meses estudiando YouTube, estudiando Instagram, viendo esos videos que te explican cómo manejar cuentas, qué te conviene, qué no te conviene hacer. Una vez que yo ya empecé con el proyecto ya tenía todo muy pensado cómo lo quería llevar adelante, hasta había escrito las marcas con las que quería trabajar y cuando empecé a hacer las pruebas solito acá en mi casa, me di cuenta que era muy hermoso.
Obviamente siempre estaba la duda de si esto es lindo solo para mí, porque soy fanático de los títeres o le iba a gustar a la gente, pero por suerte, ocurrieron las dos.
Mi idea era empezar a convocar a los mejores titiriteros para que cada uno aparezca con un personaje y que no había problema si no pegaban. El planteamiento era traerse títeres para ver quién encontraba su lugar en el canal. Cuando vino Chusko Leandro que agarró a Plumis, supe que él era un genio de los títeres, y de la comedia, así se armó la dupla que termino de ponerle el moño al stream. Algo parecido pasó con Javier Cancino que él vino a interpretar primero el Cabra y después interpretó a Cristian el Salchicha. Cuando yo estaba solo tenía que hacer todo, solo aparecían dos títeres que yo manipulaba con una mano a cada uno. Entonces, cuando hay dos personajes ya sube lo entretenido que es. Y después la combinación de dos perros le terminó de sellar. hay algo del universo de los perros que es muy hermoso.
—¿Hay algo en especial que te gusten de los perros?
A mí los perros me encantan, obviamente, es el animal que más me gusta, pero también hay algo de cómo se traducen los perros al universo títere que funciona muy bien. Los perros hacen muy buenos títeres y todo el mundo ha pensado un poco qué estarán pensando cuando ladran.
—Cuando hacen un raid (gira) de medios, ya sea en Gelatina, Olga, Infobae o Urbana Play. ¿El libreto lo preparan con cada equipo de producción o dejan que la charla fluya?
Nunca hay libreto ni en nuestro stream ni en nuestro programa, porque siempre es 100% improvisado. De hecho, cuando nos llama una producción y nos quieren preparar algo, nosotros decimos: ‘no, nos digan nada’. Nunca hemos hecho algo con guión, lo único que tenía pequeñas partes guionadas, es el programa de Mario Pergolini, que tiene una parte de 5 minutos que son noticias que van una detrás de la otra, que eso está guionado, pero después todos los lugares donde nosotros salimos no hay guión.
—Más allá de los streams, el canal también tiene videos que exploran distintos temas y situaciones, como Pache y Plumis yendo a Laferrere, los perros visitando al psicólogo o a la veterinaria. ¿Qué te motivó a ampliar el contenido y explorar estos nuevos formatos?
Primero esos programas estuvieron hechos cuando yo me fui de gira con la guitarra a Estados Unidos, entonces yo necesitaba generar contenido para dejar grabado, pero después me di cuenta que es el contenido que mejor le funcionó al canal. Y son videos muy lindos. Entonces la idea es ahora empezar cada dos semanas hacer un video de ese estilo fuera del canal.
—¿Cómo se gestó la idea de reemplazar al comediante Rada con Pache y Plumis en Otro Día Perdido de Mario Pergolini?
Recibí un mensaje en Instagram y era de la producción para ver si queríamos ir. Cuando fuimos nos enteramos que era porque Rada estaba trabajando en el teatro por vacaciones de invierno, así que fuimos sin mucha preparación. Fuimos el primer día a grabar y listo.
Hicimos lo mejor que podíamos y salió muy lindo, lo disfrutamos mucho.
—La participación se percibió como muy orgánica, con mucha complicidad por parte de la producción. ¿Cómo se dio ese proceso?
Fue todo improvisado. Nosotros no conocíamos a Mario, obviamente él nos dio la bienvenida muy afectuosamente, con buena onda. Pero no nos dijo nada, solo mencionó: “Hagan lo que ustedes hacen”. Y nosotros ahí siempre le ponemos lo mejor. O sea, con confianza, porque nos llamaron porque les gusta lo que hacemos y ponemos lo mejor de nosotros y que sea lo que Dios quiera.
¿Pache y Plumis en Chile?
—En la entrevista de Colorama con Julio Leiva, Pache habló del fanático chileno que se los tatuó, de que tienen mucho público en Santiago y de la estatua del perro que le ladraba a la policía. ¿Qué opinas de la recepción que han tenido por parte del público chileno?
Santiago es la ciudad del mundo que más nos ve. Puede ser porque hay una cultura titiritera por 31 minutos y por eso gustan del arte de los títeres. Pero en Argentina, tenemos que ir muy atrás hacia Carozo y Narizota, que fue un proyecto que yo con 40 años no llegué a verlo.
—¿Te animas eventualmente a cruzar la cordillera si se da la oportunidad?
Ahora vamos a hacer nuestros primeros shows y la idea de esos shows, es crear la troupe para los viajes y así empezar a hacer giras por Latinoamérica. Hay productores que nos quieren tener, así que el paso siguiente después del teatro, es salir a visitar a los compañeros latinoamericanos.

—Vas a hacer una función en el Teatro Coliseo de Buenos Aires el próximo 8 de noviembre. ¿Qué retos plantea hacer un show de estas características?
Yo nunca vi un espectáculo titiritero de esas magnitudes. Lo único es 31 minutos, que es un show musical. Pero este trata de llevar nuestro universo cómico al teatro y, por lo menos, personalmente yo jamás me hubiera imaginado hacer un show en un lugar tan grande con los títeres. Es una cosa única, un suceso.
Después el contenido, eso me deja tranquilo, porque sé que la gente quiere ir a ver a Ta bueno Che haciendo las cosas que nos gustan hacer. Obviamente estamos planeando un show lleno de sorpresas y con una magnitud mucho más grande de lo que la gente se imagina.
Es un momento único en nuestras vidas, que no pensamos que sería tan rápido. Yo cuando armé el canal me imaginaba todo esto, pero no a esta velocidad, es una velocidad superturbo.
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