Con solo 10 años, Max Alexander ya suma un Récord Guinness por ser la persona más joven en diselar un desfile de modas, una presentación en la Fashion Week de París y millones de seguidores en redes sociales. Sin embargo, su última aventura estuvo lejos de las grandes pasarelas: el pequeño diseñador estadounidense llegó hasta Alto Hospicio para conocer el impacto que deja la industria textil en el desierto de Atacama.
El joven recorrió distintos puntos de Alto Hospicio e Iquique junto a la organización Desierto Vestido, donde conoció el camino que sigue parte de la ropa usada que llega a Chile desde diferentes países.
“¿Qué pasa con la ropa que nadie quiere?”, plantearon desde las redes sociales de Max al compartir imágenes de su experiencia en el norte del país.
Durante el recorrido, Alexander visitó el mercado La Quebradilla, donde parte de esas prendas encuentra una segunda oportunidad. Sin embargo, aquellas que nadie compra pueden terminar como residuos textiles en el desierto.
“Lo que desechamos no desaparece. Se convierte en el problema de alguien más”, señala uno de los registros que documentó la visita del joven diseñador.
La experiencia también buscó poner el foco más allá de las imágenes de ropa acumulada en Atacama. Desde la cuenta de Alexander apuntaron directamente al modelo de producción de la industria de la moda.
“Pero este no es simplemente un problema de Chile, ni se puede resolver únicamente limpiando el desierto. Empieza desde la raíz, con la sobreproducción y un sistema textil global que debe hacerse responsable de lo que crea”, escribieron.
Max Alexander y su apuesta por una moda sustentable desde el Desierto de Atacama
La visita tiene especial relación con la carrera que Max Alexander desarrolla desde pequeño. En marzo de 2026 presentó una colección en París confeccionada en cerca de un 90% con materiales reciclados, telas deadstock y excedentes de sus propias creaciones.
El diseñador, que acumula millones de seguidores en Instagram, ha incorporado la sustentabilidad como uno de los ejes de su trabajo.
Su paso por Chile le permitió ahora observar el otro extremo de la industria: “Observar de cerca cómo el modelo de sobreproducción, consumo y descarte de la industria textil termina impactando territorios concretos”, destacó Somos La Percha. Una realidad que encontró a miles de kilómetros de las pasarelas, en pleno desierto de Atacama.