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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El Gobierno chileno, a través de la Subrei, señaló que EE.UU. no consultó a Chile sobre una investigación por transbordo ilegal de mercancías chinas que implicaba a 40 economías, desestimando el informe. La Casa Blanca publicó "The Great Transshipment Scam", acusando a varios países de facilitar el desvío de productos chinos para evitar aranceles. Chile fue catalogado en el tercer nivel de países que podrían ser usados "oportunamente" por China. Aunque no se imputó a Chile conductas ilegales, se le mencionó como parte de los "corredores latinoamericanos" por posibles cambios de rutas de mercancías chinas entre Pacífico y Atlántico. Desde Chile se destacó el estricto control de acuerdos comerciales y estándares internacionales en el comercio exterior, subrayando que no han recibido informes de prácticas ilegales.

El Gobierno, mediante la Subsecretaría de Relaciones Económicas Internacionales (Subrei), afirmó que Chile no fue consultado por Estados Unidos (EEUU) ante una investigación sobre presunto “transbordo ilegal” de mercancías chinas -sobre un grupo de 40 economías- y que tampoco comparte el análisis del informe.

Durante el jueves, la Casa Blanca publicó un documento llamado “The Great Transshipment Scam” (o La Gran Estafa del Transbordo), donde apunta contra diversos países que serían usados por el gigante asiático para desviar productos y evitar aranceles impuestos por EEUU.

En el caso de Chile, no imputó alguna conducta de trasbordo ilegal ni operaciones específicas.

Sin embargo, los 40 países fueron divididos en tres niveles, con Chile incluido en el último grupo de aquellas economías pequeñas que podrían ser usadas de forma “oportunista” por China debido a aspectos como “bajos costos laborales, zonas francas permisivas, acceso a puertos estratégicos, depósitos aduaneros, capacidad aduanera limitada, operaciones de ensamblaje especializadas o acceso preferencial al mercado estadounidense”.

A la vez, Chile fue mencionado como parte de los “corredores latinoamericanos” con Argentina, Brasil, Colombia y Perú, donde las mercancías chinas hacen cambios de rutas entre el Pacífico y el Atlántico, además de ofrecer almacenamiento fiscalizado y ensamblaje regional.

Desde la Subrei recalcaron que “Chile no fue consultado sobre esta materia en el marco de esta investigación y tampoco comparte el análisis planteado en el informe”.

“Chile administra su comercio exterior con estrictos controles de sus acuerdos comerciales que regulan el tránsito y transbordo, y aplica mecanismos de control consistentes con los estándares internacionales. Chile está al tanto de la preocupación que el transbordo ilegal representa para Estados Unidos a nivel global. No obstante, a Chile no se le han planteado antecedentes que den cuenta de prácticas de este tipo de envíos procedentes de nuestro país”, sentenciaron desde el Gobierno.