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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Estados Unidos incluyó a Chile en un grupo de 40 países acusados de presentar un "alto riesgo" de transbordo ilegal de productos chinos para evadir aranceles. En el informe "The Great Transshipment Scam", la Casa Blanca clasificó a Chile en el nivel 3 por ser un objetivo "oportunista" debido a ventajas como sus accesos portuarios, zonas francas y acceso preferencial al mercado estadounidense. La acusación se suma a las tensiones bilaterales entre el gobierno de José Antonio Kast y la administración Trump por la aplicación de aranceles y la vigencia del Tratado de Libre Comercio.

Estados Unidos (EEUU) acusó a un grupo de 40 países, incluido Chile, de presentar un “alto riesgo” en el “transbordo ilegal” de mercancías chinas.

Según la administración de Donald Trump, distintas características de esos países los vuelven un destino que el gigante asiático podría usar para evitar los aranceles y tarifas que sus productos enfrentan al llegar a la nación norteamericana.

Mediante un documento publicado por la Casa Blanca con el título “The Great Transshipment Scam” (o La Gran Estafa del Transbordo), y que en su portada muestra al Caballo de Troya hecho con contenedores, sostienen que “los Estados Unidos enfrentan un desafío creciente del transbordo ilegal de mercancías a través de terceros países para evadir tarifas aplicables y otras medidas comerciales”.

El informe agrega que, tras la imposición de tarifas contra China en 2018, “los productos que antes se trasladaban directamente de China a EEUU, se enviaron a través de jurisdicciones donde el ensamblaje, terminaciones, reempaquetado, reetiquetado o cambio de documentación puede crear la apariencia de una nación de origen diferente”.

EEUU y sus acusaciones por el “transbordo ilegal” de mercancías chinas

Desde el Consejo de Asesores Económicos de la Casa Blanca estiman que estas prácticas dejarían un impacto potencial de US$60 mil millones, si bien se reconocen estimaciones que van desde aproximadamente US$40 mil millones hasta US$303 mil millones anuales.

Ahora bien, el grupo de 40 países está dividido en tres grupos según sus características, lo que permite “identificar dónde se debería concentrar la atención de las autoridades, basado en la magnitud del comercio con China, la profundidad en la integración con cadenas de suministro vinculadas al país asiático y la presencia de ventajas derivadas de debilidades”.

El nivel 1 apunta a aquellos países con amplios volúmenes de mercancías vinculadas a China y que, a su vez, cuentan con grandes plataformas de exportación a EEUU, mencionando a Canadá, la Unión Europea, India, Israel, Japón, México, Corea del Sur y Taiwán.

El nivel 2 corresponde a naciones con volúmenes significativos de transbordo y que se combinan con una integración más profunda en cadenas de suministros o canales de reencaminamiento con China, con Brasil, Indonesia, Malasia, Tailandia, Turquía y Vietnam conformando la lista.

Chile fue incluido en el tercer nivel, correspondiente a economías más “pequeñas” y con menores volúmenes de transbordo, pero que pueden ser objetivos “oportunistas” para China debido a “ventajas específicas” como “bajos costos laborales, zonas francas permisivas, acceso a puertos estratégicos, depósitos aduaneros, capacidad aduanera limitada, operaciones de ensamblaje especializadas o acceso preferencial al mercado estadounidense”.

Otras economías incluidas en este segmento son Argentina, Colombia, Costa Rica, República Dominicana, Perú, Panamá, entre varias otras.

La segunda mención de nuestro país es como parte de los llamados “corredores latinoamericanos” -Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Perú-, que permiten a las exportaciones chinas hacer cambios de rutas entre el Pacífico y el Atlántico, además de servir como rol de almacenamiento fiscalizado y ensamblaje regional.

La publicación del informe de la Casa Blanca -disponible más abajo- coincide con las distintas gestiones del gobierno del presidente José Antonio Kast, que busca ampliar las exportaciones chilenas exentas del arancel de 12,5%.

Las negociaciones han estado marcadas por declaraciones cruzadas de ambas partes. Por un lado, ministros han cuestionado que la administración de Donald Trump no está respetando el Tratado de Libre Comercio vigente entre ambos países y que dejaría las exportaciones con arancel 0%.

Por ejemplo, el ministro de Agricultura, Jaime Campos, dijo que se está “violentando” el acuerdo.

En respuesta, el embajador de EEUU en Chile, Brandon Judd, dijo que la situación es “decepcionante” cuando “ministros que no tienen nada que ver -con las negociaciones- hagan comentarios”.