Cristiano Ronaldo fue enviado a calentar en un partido reciente de Portugal ante Noruega, por orden del entrenador Jorge Jesus. Nunca llegó a entrar a la cancha. Poco después, el astro abandonó de forma abrupta la concentración de la selección, en medio de polémica.
Ese gesto es el punto de partida de una dura columna de opinión publicada en el sitio deportivo Goal.com, edición de España, que plantea que la salida del crack, lejos de ser una pérdida, podría ser “lo mejor que le podía pasar” al representativo luso de cara a próximos compromisos. El título ya dice mucho: “¡Final indigno de un egocéntrico incorregible! Por qué la huida de Cristiano Ronaldo es un regalo para Portugal”.
Una despedida que el autor califica de indigna
Para el autor del texto, Jochen Tittmar, la forma en que Ronaldo dejó la concentración revela algo que, a su juicio, ha estado presente durante toda la carrera del delantero portugués: una tensión constante entre una profesionalidad fuera de serie y una egolatría marcada.
“Quien lidera a una selección como capitán carga con una responsabilidad. También cuando su propio papel se hace más pequeño, y precisamente entonces”, sostiene el columnista. Según su razonamiento, que Ronaldo no estuviera conforme con quedar en el banco es comprensible, pero que por eso decidiera irse “de forma abrupta y ofendido” no lo es.
El autor insiste en que esto no borra la carrera de Ronaldo con la selección lusa: sus goles y el título de la Eurocopa de 2016 —el torneo continental que reúne a las selecciones de Europa cada cuatro años— “seguirán formando parte de su historia”. Pero, dice, que “un gran legado no protege de un último capítulo estúpido”.
Para graficar su idea de cómo debería verse una despedida digna, el columnista recurre a la comparación con Lionel Messi, quien a finales de agosto anunció su retiro de la selección argentina, explicando que los jugadores más jóvenes merecían ocupar su lugar. El 6 de octubre, el rosarino recibirá un partido oficial de homenaje y un doctorado honoris causa —un título académico honorífico que las universidades entregan a personas destacadas sin que hayan cursado la carrera— de la Universidad de Buenos Aires, que lo describió como “ejemplo de excelencia y humildad”.
“Esa es la gran diferencia entre ambos: Messi muestra cómo una leyenda madura con dignidad; Ronaldo, en cambio, actúa como un exhibicionista”, resume el autor en su columna.
¿Por qué Portugal saldría ganando, según la columna?
Más allá del tono de la salida, el segundo argumento central del texto es futbolístico: el autor sostiene que, en el último tiempo, Ronaldo se había convertido en un lastre deportivo para el funcionamiento colectivo del equipo.
“Su velocidad ya no es la de antes. Su despliegue físico y su trabajo sin balón ya no bastan para las exigencias de un equipo de élite”, plantea el columnista, quien agrega que la sola presencia del delantero, de 41 años, “frenaba el engranaje colectivo” del equipo portugués.
Tittmar reconoce que Ronaldo aún puede ser decisivo dentro del área, pero advierte que para eso Portugal debía adaptar todo su esquema a un jugador que “apenas es capaz ya de participar activamente en grandes tramos del partido”. A su juicio, en la selección “a veces se actúa como si todavía” tuviera la fuerza física de 2014.
Con la salida del capitán, según el texto, el entrenador Jorge Jesus —quien también dirigió a Ronaldo en el club saudí Al-Nassr— gana una libertad que antes no tenía: podrá armar el equipo según sus propias ideas, sin la presión de justificar constantemente si el histórico delantero juega o no.
El columnista cierra su argumento señalando que esto abre paso a una nueva generación de jugadores portugueses, encabezada por nombres como Bruno Fernandes, Joao Neves y Vitinha, que según su visión podrá finalmente desarrollarse “fuera de la sombra” del histórico capitán.
Al final, la columna deja planteada una pregunta que trasciende el episodio puntual: ¿pesará más, con el paso del tiempo, el recuerdo de los títulos y goles de Ronaldo con Portugal, o la forma en que decidió cerrar ese capítulo?
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