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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Un robot humanoide de la empresa Figure camina directo hacia un horno de fundición real para autodestruirse, emulando la escena de Terminator 2. Arnold Schwarzenegger propuso esta idea para que sus modelos obsoletos vivieran un final épico. La empresa aprovechó la oportunidad para demostrar las capacidades de sus robots, como caminar en terrenos industriales sin perder el equilibrio.

Un robot humanoide avanza con paso firme hacia un horno industrial al rojo vivo. No duda, no se detiene: camina directo hacia las llamas hasta desaparecer entre el metal fundido.

La escena parece sacada de una película, y en realidad lo es: recrea el final de ‘Terminator 2’, cuando el personaje T-800, interpretado por Arnold Schwarzenegger, se hunde en la fundición para autodestruirse.

La diferencia es que esta vez no hay efectos especiales de por medio. Según relató La Vanguardia, la empresa estadounidense Figure, dedicada a desarrollar robots humanoides con inteligencia artificial (sistemas computacionales capaces de tomar decisiones o moverse de forma autónoma, imitando ciertas capacidades humanas), grabó a sus propios robots caminando hasta un horno de fundición real en una acería para ser destruidos ahí.

La idea nació del propio Schwarzenegger

Lo más curioso es el origen de la ocurrencia: es el mismo Arnold Schwarzenegger quien propuso a la compañía recrear aquella icónica escena de 1991, considerada uno de los momentos más recordados de la ciencia ficción en el cine.

Figure tomó la idea al pie de la letra. En vez de usar un robot cualquiera, decidió utilizar unidades reales de sus modelos humanoides que ya estaban obsoletos, convirtiendo lo que normalmente sería un simple desecho industrial en un vídeo promocional con gancho viral.

El resultado es, a la vez, publicidad y demostración técnica. La compañía aprovechó la escena para exhibir las capacidades de movimiento y autonomía que logran desarrollar en sus robots, que son capaces de caminar por terrenos industriales reales sin perder el equilibrio ni la orientación.

Una de las últimas habilidades que estos robots aprendieron antes de ser retirados es, paradójicamente, dirigirse por sí solos hacia el lugar exacto donde serían destruidos, como si ensayaran su propia despedida.

Más allá del guiño cinéfilo, la campaña deja una reflexión incómoda y a la vez fascinante: a medida que los robots humanoides se vuelven más autónomos y expresivos, hasta su obsolescencia empieza a diseñarse con la misma atención al espectáculo que cualquier otro producto tecnológico.

¿Cómo hicimos esta nota?

Esta nota fue redactada con la inteligencia artificial de Claude (Anthropic). El periodista investigó preliminarmente, seleccionó las fuentes y las entregó a Claude para su redacción usando como referencia el estilo de escritura del autor. Luego el periodista revisó la nota, realizó ediciones y verificó sus fuentes.