China es el principal socio comercial del Perú y sus inversiones se extienden a diversos sectores. Expertos analizan qué podría cambiar con el nuevo gobierno y por qué el avance del gigante asiático abre oportunidades para Chile.

Perú cambiará de gobierno este 28 de julio. Keiko Fujimori Higuchi tomará el mando por los próximos cinco años y uno de sus objetivos será impulsar el crecimiento económico, lo que implica también estrechar relaciones con los principales socios comerciales del país. En ese contexto, aparece China, la superpotencia asiática que mantiene inversiones en diferentes sectores estratégicos.

¿Cambiará el vínculo con China durante el gobierno de Fujimori? En principio no debería haber mayores riesgos, salvo cambios geopolíticos inesperados. Sin embargo, por ahora se podría prever un posible fortalecimiento de las relaciones comerciales, teniendo en cuenta que la nueva gobernante defiende el libre mercado.

Carlos Aquino Rodríguez, director del Centro de Estudios Asiáticos de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, sostiene que algunos analistas chinos consideran que, en realidad, les convienen gobiernos de derecha, gobiernos promercado y gobiernos que favorezcan la inversión extranjera, aunque públicamente no lo digan. Esto también se debe a que una administración de derecha podría resultar más predecible.

No obstante, el gigante asiático tiene bases claras de relacionamiento. “Primero, ellos no se meten en los asuntos internos de un país. Pueden ser de derecha o izquierda, ellos mantienen su compromiso. Segundo, ellos no negocian con gobiernos, negocian con Estados. Y tercero, ellos negocian a largo plazo. Incluso aunque surja un gobierno hostil a China, ellos tienen una perspectiva a largo plazo”, expuso Aquino en entrevista con BioBioChile.

En ese sentido, señaló que el comercio con China seguirá creciendo durante el gobierno de Keiko Fujimori, con inversiones no solo en infraestructura, como el puerto de Chancay, sino también en minería.

Marco Carrasco Villanueva, economista y docente universitario, sostiene que la relación entre Perú y China durante la administración de Fujimori podría desarrollarse en dos niveles, teniendo en cuenta la disputa del país asiático con Estados Unidos en la región. Explicó que, por un lado, estaría el plano político y discursivo, mientras que, por otro, se encuentra el ámbito económico, donde ya existen compromisos formales.

“Desde un punto más discursivo, más de imagen por lo que es el vínculo de la derecha con la figura de Keiko Fujimori, se ve esa suerte de giro un poco más proestadounidense, si se quiere. En lo que vendría a ser estratégico hasta lo geopolítico, en algunas cosas quizás de corte discursivo. Todo ello en ese nivel. Pero, por otro lado, otra cosa es la parte económica y comercial desde el punto de vista pragmático, ahí, por ejemplo, existen ya contratos firmados con empresas chinas. Existen ya cadenas de suministro que ya están totalmente establecidas”, comentó en conversación con BBCL.

“Al existir ese vínculo económico tan estable, es totalmente impensable que del lado político Keiko Fujimori y su partido tengan que escoger entre China o Estados Unidos. Yo veo que quizás discursivamente se va a ir alineando algo más con Estados Unidos, pero eso no va a quitar que, en lo pragmático, se mantenga el vínculo comercial altamente con China”, añadió.

China es el principal socio comercial del Perú. En ese contexto, no se prevén grandes cambios y lo más probable sería una continuidad de la relación económica bilateral, sostuvo Leolino Dourado, investigador del Centro de Estudios sobre China y Asia-Pacífico (CECHAP) de la Universidad del Pacífico. No obstante, el especialista señaló que hay un aspecto que sí podría marcar una diferencia.

“Un factor que sí podría influir positivamente es la posibilidad de que el nuevo gobierno logre mayor estabilidad política que gobiernos anteriores. Si esa estabilidad se traduce en mejores condiciones para la inversión, mayor productividad y desarrollo de actividades económicas en el país, podría favorecer indirectamente las relaciones comerciales con China”, señaló para BioBioChile.

¿Es preocupación para Chile?

De acuerdo con la Cámara de Comercio Peruano-China, la inversión del país asiático en el Perú supera los US$ 30.000 millones, con un crecimiento especialmente en sectores como minería, infraestructura y electricidad.

Asimismo, el profesor Aquino Rodríguez mencionó que en 2025 el comercio de Perú con China representó el 34% del total (frente al 14% con Estados Unidos), mientras que las exportaciones alcanzaron el 36% del total (frente al 11% con Estados Unidos).

Pero el crecimiento de la presencia china en el Perú no debería generar preocupación para economías vecinas como Chile, según los expertos consultados. Por el contrario, podría abrir oportunidades para ambos países y permitir el desarrollo de proyectos complementarios.

“Creo que más que ver una competencia, hay que ver la complementariedad y cómo nuestros países pueden sacar adelante todos los recursos, aprovechando la inversión extranjera, creo que ese componente de complementariedad hay que verlo de forma más positiva”, opinó Carlos Aquino.

“Para los exportadores e importadores chilenos, el hecho de la gran infraestructura en el Puerto de Chancay, yo creo que es una ventaja”, indicó.

Marco Carrasco opinó que esta coyuntura Chile “debería tomarlo como una suerte de oportunidad, porque con los diferentes puertos que tiene en el norte y que tienen la posibilidad de una mayor conexión con la zona central de Sudamérica, que vendría a ser el Puerto de Chancay, se podría viabilizar un mejor aprovechamiento de esa infraestructura, que es una suerte de hub, a través de una mayor carga de envíos chilenos y un uso más eficiente de la ruta con Asia. Más allá de que Chile pueda ir desarrollando sus puertos de mayor escala”.

Por su lado, Leolino Dourado expresó que “el crecimiento de la inversión china en el Perú no debería ser visto necesariamente como una amenaza para Chile. Más bien, puede abrir oportunidades para ambos países”.

“Perú y Chile podrían potenciar sus capacidades compartiendo experiencias sobre cómo atraer, regular y aprovechar mejor la inversión china, así como identificando áreas en las que la presencia de empresas chinas puede generar complementariedades regionales”, acotó.

Oportunidad para Perú y Chile

En el marco de la coincidencia de los nuevos gobernantes, Keiko Fujimori y José Antonio Kast, surge la inquietud de que ambas autoridades podrían analizar la posibilidad de trabajar en conjunto un plan para aprovechar mejor el puerto de Chancay, considerado uno de los principales proyectos de infraestructura de Sudamérica y puerta de entrada al comercio asiático.

“Yo no perdería la oportunidad porque yo considero que si Chile sabe mover adecuadamente sus fichas y hay una suerte de cercanía ideológica, hay cosas que se podrían dar y que finalmente terminen siendo beneficiosas para ambas partes”
, indicó Carrasco.