VER RESUMEN
Florencia Butti lidera una cruzada para ayudar a perros abandonados en un vertedero de Alto Hospicio, en pleno desierto de Atacama, donde más de 100 canes sobreviven entre escombros y basura. A pesar de algunos esfuerzos, la falta de medidas a largo plazo, como esterilizaciones masivas, agrava la situación.
El 2026, ha sido un año totalmente diferente para Florencia Butti, desde que inició su cruzada solidaria para erradicar el abandono que sufren los perros, que viven en un vertedero ubicado en la comuna de Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá, en pleno desierto de Atacama.
“Hay cerros de basura”, recalca la rescatista, que fue entrevistada en mayo por este sitio web, señalando que nada ha cambiado desde la conversación.
En aquella oportunidad, indicó la existencia de más de 100 perros abandonados en el sitio eriazo. “Lamentablemente, no hay ninguna mejoría. Cada vez que acudimos al vertedero, encontramos perros lastimados que continúan cojeando”. “Hay mucho vidrio, ropa y varios colchones”, repasa Florencia.
Incluso, advierte que han encontrado perros muertos en medio de los escombros. “Hay perros que conocemos desde febrero y ahora no sabemos dónde están; realmente son amorosos los perros del vertedero”, señala Butti, fundadora de la organización Luz Canina.
“También hay perros nuevos que aparecen flaquitos”, añade.
Así las cosas, Butti afirma que algunas iniciativas privadas han mitigado la sobrepoblación; sin embargo, cree que la falta de medidas a largo plazo, como esterilizaciones masivas en diferentes momentos del calendario, podría ayudar. “El año pasado, algunas perras fueron esterilizadas por el refugio Orejitas Rescatadas de Alto Hospicio. Pero claro, hay una o dos perras sin esterilizar y luego ellas se multiplican por 50”, indica con preocupación a nuestro medio.
La falta de ayuda
De este modo, viendo que el panorama se hace difícil, Florencia ha acudido al Municipio de Alto Hospicio, en búsqueda de un apoyo. Aunque valora algunas medidas, muchas veces se ha visto complicada por la falta de un lugar apropiado para ofrecer una atención médica a los perros del desierto.
“Hace un mes, desde la municipalidad de Alto Hospicio, nos ayudaron con esterilizaciones masivas y me dijeron: ‘Nosotros podemos esterilizar todos los días, pero ustedes se tienen que hacer cargo del hogar temporal, de ir a buscar a la perra y llevarla’. Pero yo les dije que no tenemos refugio, porque en Iquique está totalmente colapsado. Según ellos, tenemos que conseguir un lugar para el postoperatorio, pero no podemos ir a dejarlas al vertedero porque se llenan de infecciones”, enfatiza.
“El otro día, mandé un mensaje al WhatsApp de la municipalidad de Alto Hospicio, donde hacen las esterilizaciones, y les dije: ‘Mira, tengo una perrita que pude rescatar y tengo un hogar temporal’. Y me respondieron que ya no hay esterilizaciones, que hay que esperar hasta octubre. Como era una urgencia, me dieron un cupo especial, pero fue porque insistí, porque si fuera por ellos, esto se alarga. Al final, la solución no es permanente, sino que se ayuda por poco tiempo”, explica la rescatista.
BioBioChile se intentó contactar con la Municipalidad de Alto Hospicio para consultar sobre la situación de los perros abandonados del vertedero; sin embargo, al cierre de esta edición no fue posible obtener respuesta.

Las camadas del desierto de Atacama
El vertedero que se ubica en dirección a la localidad de Caleta Buena, es un sitio eriazo, donde la gente bota escombros y basura. Según relata Florencia, los perritos que viven allá, tienen las patitas inflamadas, por los vidrios y clavos que hay en el sector.
También agrega que los focos de incendio son habituales en el vertedero. “Hay personas que hacen montones de basura y las incendian. Entonces, los perros andan por ahí mismo”. “Cuando vas para allá, tienes que ir con mascarilla, porque la contaminación que hay es horrible. Uno termina lleno de humo, todo negro por el polvo que hay en el aire, porque queman neumáticos y mucha ropa”, remarca Butti a BioBioChile.
“La misma gente que vive ahí nos avisa; cuando llegamos, les limpiamos la zona o los cambiamos a una parte más segura, porque en su mayoría están en los cerros de basura, entonces, como se esconden, ahí nacen los cachorritos, por eso tenemos que trasladarlos. Luego les construimos un refugio con el mismo material que encontramos ahí, para que estén más resguardados”, puntualiza.
Así pues, Butti ha visto que la población de perros ha crecido en el vertedero. “Todos los meses hemos encontrado camadas nuevas y hasta el momento hemos dado en adopción a más de 50 perros. Pero ahora hay 42 cachorros de seis camadas”, subraya.
La fundadora de Luz Canina relata que el pasado 18 de julio encontraron tres camadas, que eran cerca de 25 cachorros, pero que ahora aumentó a 42.
Aunque Florencia sospecha que la población de perros crecerá otra vez, ya que las hembras dan a luz entre 9 y 10 semanas, debido a que los machos del lugar no se encuentran castrados ni las hembras se encuentran esterilizadas. “Siempre hay una perrita en celo y los perros se están peleando por la perra”, complementa Butti. “Si no se soluciona esto a fondo y no sacan a todas las perras para esterilizarlas masivamente, se van a seguir reproduciendo”.

También la rescatista menciona que una camada nació en pésimas condiciones en medio del desierto. “Una de las perritas parió en una cueva, donde hay un radier y abajo de ese cemento tuvo a su camada. Nosotros escuchamos los llantos y una voluntaria tuvo que meter la mitad del cuerpo porque no alcanzábamos a los perritos, estaban muy al fondo de la cueva y ahí los pudo sacar uno a uno y le construimos un refugio con una cajita y unas mantas. Y ahora están más grandecitos, pero fallecieron dos perritos. Eran ocho y ahora quedan seis”, indica a BioBioChile.
“El fin de semana pasado que encontramos la última camada, eran nueve cachorros. Nos estábamos yendo y escuchamos unos llantos”, agrega. “La perrita estaba entre la basura escondida y ahí tenía a sus cachorros, había uno por acá y uno por allá tomando tetita”, indica conmovida.
“Por suerte nos dejó acercarnos, yo creo que saben cuando los quieres ayudar”, puntualiza Butti.
“Tienen alma de niño”
Para Florencia, este trabajo lo hace de manera desinteresada, ya que le motiva encontrarles un nuevo hogar a los perros que son descartados. “Siempre hay un perrito nuevo que está asustado, que no lo conocemos, que lo van a botar allá mismo. Se nota que hay un perro abandonado, porque están con la colita escondida y la orejita hacia atrás”, expone.
“Es lindo poder hacer esta acción, porque te llena el corazón alimentar a estos perritos, poder darles agua, porque sabemos que realmente sufren mucho”, reflexiona.
“Llevarles comidita y agua es un alivio”, menciona Florencia con un suspiro, mientras revela que la falta de agua, es la necesidad más urgente que procura cubrir, cuando va con el grupo de voluntarios de Luz Canina.
Finalmente, para describir a los perros abandonados en el desierto de Atacama, Florencia ocupa una frase que representa lo que percibe en ellos: “Tienen alma de niño”.
“Yo prefiero hacer algo por ellos”, cierra.
Enviando corrección, espere un momento...