OLCA y MOSACAT presentaron antecedentes ante el SEA para exigir que el proyecto de US$200 millones ingrese al sistema de evaluación ambiental. Acusan que la empresa intenta tramitar como “nueva” una iniciativa similar a la que fue parcialmente anulada por la justicia.
Una nueva ofensiva busca obligar a Google a someter a evaluación ambiental el data center de US$200 millones que evalúa instalar en Cerrillos, región Metropolitana.
El Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA) y el Movimiento Socioambiental Comunitario por el Agua y el Territorio (MOSACAT) presentaron antecedentes ante el Servicio de Evaluación Ambiental (SEA), cuestionando que la compañía tramite como “nuevo” un proyecto ubicado en el mismo terreno donde anteriormente intentó levantar una iniciativa cuya autorización fue parcialmente anulada por la justicia.
Data Center Cerrillos
El proyecto es impulsado por Inversiones y Servicios Dataluna Ltda., filial de Google en Chile. Un documento oficial del SEA confirma que el 17 de junio la empresa presentó una consulta de pertinencia denominada “Data Center Cerrillos”, identificada por el propio titular como un “proyecto nuevo”.
En la presentación, Dataluna señaló que el objetivo es “confirmar la no pertinencia del ingreso al SEIA”. Esto significa que la compañía solicitó al SEA determinar si la iniciativa está obligada a someterse al Sistema de Evaluación de Impacto Ambiental.
La consulta de pertinencia no constituye una autorización ni una evaluación ambiental. Se trata de un procedimiento previo mediante el cual el SEA resuelve, sobre la base de los antecedentes entregados, si un proyecto debe ingresar obligatoriamente al sistema.
Google confirmó a BioBioChile la presentación, aunque recalcó que todavía no ha decidido concretar el centro de datos.
“Podemos confirmar que Google ha presentado una ‘Carta de Pertinencia’ ante la autoridad ambiental para un potencial proyecto de centro de datos en Cerrillos. Este paso administrativo responde al rediseño completo del proyecto, el cual, como hemos esclarecido en el pasado, ahora se basa en un sistema de enfriamiento por aire”.
“Esta carta es un procedimiento necesario en caso de que decidamos avanzar con este proyecto en el futuro”, agregó.
De acuerdo con el documento, la iniciativa contempla una inversión de US$200 millones, un predio de aproximadamente 23 hectáreas en Camino a Lonquén y la construcción de edificios, grupos electrógenos, sistemas de enfriamiento, una subestación y dos túneles eléctricos subterráneos para conectarse con la subestación Chena.
El proyecto anulado parcialmente
Google obtuvo en 2020 la aprobación ambiental para construir un centro de datos en Cerrillos. El diseño original contemplaba extraer hasta 169 litros de agua por segundo desde el Acuífero Santiago Central para refrigerar sus servidores.
Sin embargo, en febrero de 2024, el Segundo Tribunal Ambiental anuló parcialmente el permiso debido a la falta de antecedentes que permitieran descartar impactos significativos sobre el acuífero.
Además, ordenó rehacer parte de la evaluación, incorporar los efectos del cambio climático y estableció que el proyecto no podía ejecutarse mientras no obtuviera una resolución complementaria.
Posteriormente, Google renunció a la autorización ambiental, argumentando que la iniciativa no había comenzado a ejecutarse y que no sería desarrollada en los términos aprobados.
La empresa sostiene que la iniciativa fue completamente rediseñada y que ahora utilizará un sistema de enfriamiento por aire, en reemplazo del mecanismo que contemplaba extraer agua subterránea.
OLCA y MOSACAT cuestionan esa explicación. Afirman que se mantienen el titular, la inversión, el terreno, la finalidad y parte de la infraestructura, por lo que no correspondería tratarla como una iniciativa completamente distinta.
“Google intenta pasar por encima de un fallo del Segundo Tribunal Ambiental y presenta como ‘nuevo’ un proyecto materialmente idéntico al evaluado desde 2019”, afirmó el director de OLCA, Lucio Cuenca.
Generadores, refrigerantes y humedales
Las organizaciones también cuestionaron la información entregada por la empresa. Entre otros puntos, advirtieron que el proyecto contempla 44 grupos electrógenos que sumarían 120,25 megavatios de potencia instalada.
Según la presentación, Google descartó que estos equipos obliguen al proyecto a ingresar al SEIA porque serían utilizados únicamente durante emergencias y labores de mantenimiento. OLCA y MOSACAT pidieron al organismo ambiental revisar ese argumento.
Asimismo, denunciaron que la empresa no habría informado el tipo, la peligrosidad ni la cantidad total de refrigerante que utilizarán las 63 unidades de enfriamiento. También cuestionaron que no se incluyera el trazado georreferenciado completo de la conexión eléctrica.
El escrito agrega que la consulta identifica únicamente a Cerrillos, pese a que la conexión llegaría hasta la subestación Chena, ubicada en San Bernardo. Además, pide estudiar los eventuales efectos sobre tres humedales situados a menos de cuatro kilómetros del terreno.
“Que proyectos contaminantes, como los centros de datos, queden fuera del SEIA vulnera el acceso de la sociedad civil a la información y a la participación en asuntos ambientales, derechos que el Estado de Chile se comprometió a garantizar al firmar el Acuerdo de Escazú”, sostuvo Rodrigo Cavieres, integrante y uno de los fundadores de MOSACAT.
Los nuevos límites ambientales
Anteriormente, BBCL Investiga reveló que organizaciones civiles recurrieron a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por un cambio reglamentario que elevó de 80 a 1.000 toneladas el almacenamiento de combustible necesario para obligar a un proyecto a ingresar al SEIA por esa causal. La modificación también estableció que determinadas líneas eléctricas deben superar los dos kilómetros.
La consulta presentada por Google declara una capacidad de almacenamiento de 695,9 toneladas de sustancias inflamables y una línea eléctrica de 110 kilovoltios y 400 metros. Con los límites anteriores, ambas características habrían obligado al proyecto a ingresar al sistema; bajo las nuevas reglas, quedan por debajo de los umbrales.
OLCA y MOSACAT sostienen que, pese a ello, los generadores, refrigerantes, humedales y demás impactos de la iniciativa podrían configurar otras causales de ingreso.
Ahora, el SEA deberá analizar los antecedentes y determinar si el data center está obligado a someterse a evaluación ambiental. Consultado por BioBioChile sobre la presentación y su estado de tramitación, el organismo no había entregado una respuesta hasta el cierre de esta nota.
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