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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Chile se ve envuelto en la disputa entre Argentina y Reino Unido por las Islas Malvinas, luego de que Argentina anunciara sanciones contra las compañías petroleras en el archipiélago y dijo que Chile respaldaría estas medidas. A pesar de esto, el comunicado conjunto entre Chile y Argentina no confirmó explícitamente las sanciones ni la restricción de puertos chilenos. El excomandante en jefe de la Armada, Julio Leiva Molina, señaló que la declaración política no obliga a Chile y que respaldar a una parte en este conflicto podría generar costos diplomáticos. Además, destacó la relación naval histórica con Reino Unido y la importancia de mantener capacidades militares modernas para disuadir conflictos.

El almirante en retiro, quien encabezó la Armada de Chile entre 2017 y 2021, analizó las consecuencias de la declaración suscrita por los gobiernos de Chile y Argentina sobre las islas Malvinas. En conversación con en El Tema del Día de BioBioTV, sostuvo que el documento no constituye un tratado ni obliga jurídicamente al Estado chileno. También advirtió que una eventual adhesión a sanciones contra petroleras podría afectar la histórica cooperación naval, operativa y tecnológica con Reino Unido. Leiva abordó además las tensiones limítrofes con Argentina, la proyección antártica y la necesidad de mantener una capacidad disuasiva suficiente.

Chile volvió a quedar en medio de la disputa entre Argentina y Reino Unido por la soberanía de las islas Malvinas, luego de que el canciller argentino, Pablo Quirno, asegurara que nuestro país apoyará las sanciones contra las compañías petroleras que operen en el archipiélago y evitará que puertos nacionales sean utilizados como respaldo logístico.

La afirmación del ministro argentino fue más allá de lo informado oficialmente por La Moneda. El comunicado conjunto de los gobiernos de Chile y Argentina consignó el respaldo chileno a los “legítimos derechos de soberanía” argentinos sobre las Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

El documento también planteó la necesidad de que Argentina y Reino Unido reanuden las negociaciones para alcanzar una solución pacífica y definitiva. Sin embargo, no anunció expresamente que Chile aplicará sanciones contra empresas petroleras ni que restringirá la utilización de sus puertos.

Para analizar los alcances políticos, diplomáticos y estratégicos de esta controversia, Néstor Aburto conversó en El Tema del Día de BioBioTV con el almirante en retiro Julio Leiva Molina, quien fue comandante en jefe de la Armada desde el 18 de junio de 2017 hasta la misma fecha de 2021.

Julio Leiva: “Esto no obliga a Chile”

El exjefe naval sostuvo que el texto difundido por ambos gobiernos corresponde a una declaración política y no a un acuerdo internacional jurídicamente vinculante.

“El documento conjunto que se firmó luego de una corta reunión entre ambos presidentes contiene una declaración de intenciones. Esto no es un tratado bilateral, no es una norma que sea obligatoria”, explicó.

Según Leiva, el pronunciamiento reafirma posiciones expresadas anteriormente por Chile respecto de la controversia por las Malvinas, aunque su amplitud podría permitir interpretaciones distintas en ambos países.

“Como es una declaración de intenciones, es bien vaga, es bien amplia. Por lo tanto, si su ejecución llegara a afectar el interés nacional, la seguridad nacional, la soberanía o la independencia, el gobernante está en todo su derecho de no cumplirla”, afirmó.

El almirante en retiro resumió su postura de manera categórica: “Esto no obliga”.

No obstante, advirtió que los pronunciamientos oficiales generan precedentes diplomáticos y, por esa razón, deben ser redactados y evaluados cuidadosamente.

“Naturalmente, lo que uno escribe va generando ciertos precedentes. Hay que ser cuidadoso con lo que se indica”, señaló.

Como ejemplo, recordó los acuerdos energéticos suscritos durante los gobiernos de Ricardo Lagos y Néstor Kirchner, que posteriormente no impidieron que Argentina restringiera los envíos de gas natural hacia Chile.

La histórica relación naval con Reino Unido

Leiva explicó que el eventual involucramiento chileno en sanciones contra compañías relacionadas con la explotación petrolera en las Malvinas podría generar dificultades en la relación con Reino Unido.

“Cualquiera de estas circunstancias en que haya medidas bastante duras y a las cuales nosotros pudiéramos adherir, evidentemente nos deja en una situación compleja”, afirmó.

La relación naval entre Chile y Reino Unido se remonta a los orígenes de la República y a la participación del almirante británico Thomas Cochrane en la formación de la Escuadra Nacional.

Durante más de dos siglos, esa vinculación se ha extendido al entrenamiento de personal, el intercambio de oficiales, la doctrina operacional, la transferencia tecnológica y la adquisición y mantenimiento de unidades navales.

“Son generaciones y generaciones de oficiales y gente nuestra que se ha formado en Inglaterra. Tenemos una historia común bastante profunda”, sostuvo Leiva.

El excomandante en jefe recordó que él mismo estuvo al mando de la primera fragata británica Tipo 23 incorporada por Chile. Estas unidades siguen representando una parte relevante de las capacidades de combate de la Escuadra Nacional.

“No se trata de decir ‘esto, olvídese’. No es así. No solo está nuestra historia, sino también nuestra dependencia tecnológica en muchos de los buques que tenemos hoy”, advirtió.

Leiva definió el vínculo entre ambas marinas como una relación entre instituciones que comparten una visión semejante respecto de las operaciones y los desafíos marítimos.

“Son redes de apoyo de marinas like-minded, que piensan muy parecido en términos de cómo enfrentar los desafíos en el mar y cómo operar juntas. En realidad, es una simbiosis bastante potente, que tengo certeza de que Chile ni siquiera sospecha a qué nivel llega”, aseguró.

La colaboración también podría resultar determinante para los futuros proyectos de construcción naval que Chile pretende desarrollar en astilleros nacionales.

“Si Chile está empeñado en renovar su flota y construir los buques en Chile, por supuesto que uno de los posibles oferentes serán astilleros y empresas británicas”, agregó.

¿Debe Chile involucrarse en la disputa por Malvinas?

Consultado sobre la conveniencia de que Chile asuma una posición más activa en la controversia, Leiva sostuvo que se trata fundamentalmente de un conflicto bilateral entre Argentina y Reino Unido.

“Ojalá uno pudiera abstraerse de esto. Es un conflicto bilateral y tanto Argentina como Gran Bretaña tienen argumentos para sostener que las islas les pertenecen”, señaló.

A juicio del exjefe naval, respaldar activamente a cualquiera de las partes puede terminar generando costos diplomáticos para Chile.

“Si uno entra a tallar, a apoyar de la forma que sea a uno u otro lado, evidentemente se va a ganar un problema en algún momento de su historia”, afirmó.

Las tensiones históricas con Argentina

Durante la entrevista, Leiva también abordó la relación estratégica con Argentina, especialmente frente a las controversias limítrofes, la delimitación de la plataforma continental y las reclamaciones superpuestas en la Antártica.

El almirante en retiro afirmó que ambos países deberían ser “socios naturales” debido a su origen común, su cercanía geográfica y sus similitudes culturales. Sin embargo, reconoció que la relación bilateral arrastra una historia marcada por sucesivas controversias territoriales.

“Lamentablemente, al igual que en cualquier familia, nuestra historia es bien tormentosa en términos de las relaciones, principalmente limítrofes”, sostuvo.

Julio Leiva recordó el desconocimiento argentino del laudo arbitral de 1977 sobre el canal Beagle y la crisis de diciembre de 1978, cuando ambos países estuvieron al borde de una guerra.

“Esa carga es difícil de sacar. ¿Cómo la solucionamos? Teniendo una disuasión lo suficientemente fuerte para que el costo de un conflicto sea tan grande que no valga la pena hacerlo”, afirmó.

En ese contexto, defendió la importancia de mantener capacidades militares modernas, incluyendo buques, submarinos y aeronaves, pese a que sus resultados no siempre sean visibles dentro de los ciclos políticos de cuatro años.

“Estos conflictos se desarrollan en el largo plazo. De repente baja la tensión y de repente sube. La diferencia está en los gobernantes que se tenga en ese momento”, explicó.

Julio Leiva: “Una vez es casualidad, tres veces es tendencia”

En la parte final de la conversación, Leiva pidió observar conjuntamente los diferentes episodios que durante las últimas décadas han generado tensiones entre Chile y Argentina.

“Una situación es casualidad, dos veces es coincidencia, tres veces es tendencia. Aquí hay un continuo relacionado”, sostuvo.

El excomandante en jefe cerró con una de sus afirmaciones más categóricas sobre los intereses estratégicos argentinos y la proyección de ambos países hacia el extremo austral.

“Argentina, en su más profundo ser, desea una salida al Pacífico y desea el control del territorio antártico que está reclamando completo. Va a hacer los movimientos que sean necesarios para que eso sea realidad y eso entra en directa contradicción con nuestros intereses”, aseguró.

Pese a sus advertencias, Julio Leiva manifestó que espera una salida diplomática que permita resguardar los intereses nacionales y mantener una relación pacífica entre ambos países.

“Espero que tengamos una buena solución a esto y que podamos vivir en paz con nuestros hermanos argentinos”, concluyó.