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Las intensas lluvias y daños dejados por el sistema frontal en Chile reabren el debate sobre el cambio climático. Expertos señalan que el calentamiento global, causado por la actividad humana, está aumentando la probabilidad de fenómenos extremos. El reciente temporal se atribuye a factores atmosféricos, incluyendo El Niño y un río atmosférico de categoría 5. La evidencia científica respalda que el planeta se está calentando rápidamente debido a las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, lo que provoca eventos climáticos más extremos. El consenso científico es sólido en cuanto al papel humano en el cambio climático, aunque no se puede atribuir directamente un evento específico al cambio climático sin estudios especializados.
Las intensas lluvias, inundaciones, remociones en masa y graves daños que dejó el reciente sistema frontal en la zona centro-norte de Chile reabrieron un debate que surge cada vez que ocurre un evento meteorológico extremo: ¿es consecuencia del cambio climático?
La respuesta de la comunidad científica es más matizada que un simple sí o no. Los expertos coinciden en que no es posible atribuir automáticamente un evento específico al cambio climático sin realizar estudios especializados. Sin embargo, también existe un consenso prácticamente unánime respecto a que el calentamiento global provocado por la actividad humana está modificando las condiciones atmosféricas y aumentando la probabilidad e intensidad de fenómenos extremos.
La evidencia acumulada durante décadas por organismos internacionales como la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la NASA y el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), además de investigadores nacionales, apunta en una misma dirección: El planeta se está calentando a un ritmo sin precedentes debido principalmente a las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por el ser humano.
El sistema frontal que remeció al país
El reciente temporal que afectó al norte chico y parte de la zona central dejó registros históricos de precipitaciones, viviendas destruidas, caminos cortados y víctimas fatales, en un escenario que no se observaba desde hace décadas en varias localidades.
Según explicó en un comunicado enviado a BioBioChile la académica del Instituto de Geografía e investigadora del Centro de Acción Climática de la Pontificia Universidad Católica de Valparaíso (PUCV), Rosa Zamora, el fenómeno respondió a una combinación de factores atmosféricos de gran escala.
La especialista indicó que el actual evento de El Niño debilitó el anticiclón del Pacífico Sur, permitiendo que los sistemas frontales avanzaran hacia latitudes más bajas de lo habitual.
A ello se sumó un patrón de bloqueo atmosférico propio de años con El Niño y la presencia de un río atmosférico categoría 5 (la clasificación más alta) que aportó enormes cantidades de vapor de agua desde el Pacífico tropical.
Como consecuencia, solo en la región de Coquimbo se acumularon entre 150 y 280 milímetros de lluvia en pocos días, cifras que en algunos sectores prácticamente duplicaron todo lo registrado durante 2025.
La investigadora agregó que, desde la perspectiva del cambio climático, existe evidencia de que una atmósfera más cálida puede almacenar una mayor cantidad de vapor de agua, aumentando el potencial para precipitaciones extremas cuando coinciden las condiciones meteorológicas adecuadas.
No obstante, precisó que la influencia directa del cambio climático sobre la frecuencia de fenómenos como El Niño o los ríos atmosféricos aún continúa siendo objeto de investigación.
¿Qué es realmente el cambio climático?
La Organización de las Naciones Unidas define el cambio climático como las modificaciones de largo plazo en las temperaturas y los patrones meteorológicos del planeta.
Aunque el clima siempre ha experimentado variaciones naturales, el organismo internacional sostiene que desde el siglo XIX el principal motor del calentamiento ha sido la actividad humana, especialmente la quema de combustibles fósiles como carbón, petróleo y gas natural.
Estas actividades liberan dióxido de carbono, metano y otros gases de efecto invernadero que funcionan como una especie de manta alrededor de la Tierra: permiten el ingreso de la radiación solar, pero dificultan que el calor escape nuevamente al espacio.
El resultado es un aumento sostenido de la temperatura global que modifica el comportamiento del sistema climático completo.
La ONU advierte que este proceso ya está generando olas de calor más intensas, lluvias extremas, sequías prolongadas, incendios forestales, derretimiento de glaciares, aumento del nivel del mar y alteraciones en los ecosistemas.
La evidencia científica es contundente
Por su parte, la NASA sostiene que existe evidencia “inequívoca” de que la Tierra se está calentando y que la principal causa es la actividad humana.
La agencia espacial explica que el clima terrestre siempre ha variado durante su historia geológica. Sin embargo, el calentamiento observado desde mediados del siglo XX ocurre a una velocidad inédita en los últimos 10.000 años.
Para llegar a esta conclusión, los científicos no dependen de una única fuente de información.
Los registros instrumentales permiten reconstruir la evolución del clima durante el último siglo, mientras que núcleos de hielo extraídos de Groenlandia y la Antártica, sedimentos marinos, anillos de árboles y otros registros paleoclimáticos permiten conocer cómo fue el clima miles de años atrás.
Toda esa evidencia apunta en la misma dirección.
Entre las principales señales identificadas por la NASA figuran
El aumento de aproximadamente un grado Celsius de la temperatura global desde fines del siglo XIX. El calentamiento de los océanos (que almacenan cerca del 90% del exceso de energía del sistema climático). El retroceso de glaciares prácticamente en todo el mundo. La disminución de las capas de hielo de Groenlandia y la Antártica. El aumento del nivel del mar. Una mayor frecuencia de eventos extremos de precipitaciones.
La explicación científica detrás del consenso
La académica de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile y subdirectora del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), Eugenia Gayo, abordó este tema en conversación exclusiva con BioBioChile.
Consultada sobre cuáles son las principales pruebas que permiten afirmar que el cambio climático está ocurriendo y que no corresponde únicamente a una variación natural, explicó que la evidencia proviene de múltiples indicadores observados simultáneamente.
“Vemos distintos síntomas que ocurren de manera simultánea y que son coherentes entre sí. Por ejemplo, aumentan las temperaturas del aire y del océano, retroceden los glaciares, sube el nivel del mar y el océano acumula cada vez más calor. Es el conjunto de estas señales lo que nos indica que no estamos frente a una oscilación natural más“, señaló.
Gayo explicó que los registros paleoclimáticos muestran que el clima siempre ha cambiado, pero que la rapidez con la que actualmente aumentan tanto la concentración de CO2 como la temperatura no tiene precedentes en al menos los últimos 125 mil años.
Además, destacó los llamados estudios de detección y atribución, que comparan distintos escenarios climáticos.
“Cuando se consideran únicamente los factores naturales, no se logra explicar el calentamiento observado. Pero cuando se incorporan las emisiones humanas de gases de efecto invernadero, es posible reproducir su magnitud, evolución y distribución en el planeta”, afirmó.
¿Existe realmente consenso científico sobre el humano y el cambio climático?
Durante décadas algunos sectores han cuestionado la existencia de un consenso respecto del origen humano del calentamiento global. Sin embargo, Gayo sostiene que esa discusión prácticamente está superada dentro de la comunidad científica.
“El consenso es muy sólido. No se trata de que un grupo de científicos se haya puesto de acuerdo por votación. El consenso se alcanza porque distintas investigaciones realizadas por equipos independientes, en diferentes países y utilizando métodos diversos llegan a la misma conclusión”, explicó a BioBioChile.
La investigadora recordó que la física del efecto invernadero se conoce desde hace casi dos siglos y que actualmente incluso es posible identificar el origen del carbono presente en la atmósfera, comprobando que proviene mayoritariamente de la quema de combustibles fósiles iniciada con la Revolución Industrial.
Por ello, sostuvo que el debate científico ya no gira en torno a si los seres humanos están calentando el planeta, sino a cuánto cambiará el clima, cómo variarán los eventos extremos en cada región y qué medidas permitirán reducir sus impactos.
¿Tiene relación con el sistema frontal ocurrido en Chile?
Una de las preguntas que más surgió tras el reciente sistema frontal fue si las lluvias históricas fueron provocadas directamente por el cambio climático. Sobre ese punto, Gayo hizo una importante precisión.
“No podemos atribuir automáticamente este evento al cambio climático. Para eso se requiere un estudio de atribución específico, aunque sus causas meteorológicas inmediatas están asociadas a la condición actual de El Niño”, indicó.
Sin embargo, agregó que el contexto sí resulta consistente con lo esperado en un planeta más cálido.
“Por cada grado de aumento de la temperatura, la atmósfera puede contener cerca de un 7% más de humedad, lo que favorece lluvias más intensas y concentradas cuando llegan los sistemas frontales”, explicó.
La especialista advirtió que ignorar la evidencia científica tendría importantes consecuencias para un país altamente vulnerable como Chile y recordó que el territorio enfrenta simultáneamente megasequía, retroceso de glaciares, incendios forestales, olas de calor, marejadas y precipitaciones extremas.
Finalmente, Gayo insistió en que la ciencia climática no debe entenderse como un motivo de alarma, sino como una herramienta para anticiparse a los riesgos.
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