VER RESUMEN

Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

Jacobo Grinberg, reconocido científico mexicano, desapareció en 1994 luego de publicar un estudio sobre indicios de telepatía entre humanos. Su caso sigue sin explicación y se ha convertido en un enigma. Grinberg, neurofisiólogo y psicólogo, investigó chamanismo, conciencia, y parapsicología. Surgen teorías conspirativas sobre su desaparición, incluyendo la intervención de la CIA.

Poco se habla en Chile de Jacobo Grinberg, un científico muy reconocido en México que desapareció misteriosamente en 1994, después de publicar uno de los estudios más importantes de su carrera, donde aseguraba haber detectado indicios de telepatía entre humanos.

Su historia se convirtió en uno de los misterios más curiosos del país, ya que a la fecha, su desaparición sigue sin explicación. Los más conspiranoicos creen que descubrió algo incómodo e incluso en su momento se habló de la intervención de la Agencia Central de Inteligencia (CIA), ¿pero qué pasó realmente?

¿Quién era Jacobo Grinberg?

Grinberg nació en 1946 y se convirtió en un reconocido neurofisiólogo y psicólogo mexicano, pero también dedicó parte de su vida a estudiar el chamanismo, la conciencia, la parapsicología, disciplinas orientales, la meditación y la telepatía.

Llegó a escribir más de 50 libros donde profundizaba en la neurofisiología, que estudia el funcionamiento del sistema nervioso; la mente humana, sus experiencias y su famosa Teoría Sintérgica, donde intentaba explicar la creación de la realidad y la percepción.

Según él, el cerebro es una especie de decodificador de la realidad, que actúa transformando una matriz energética universal en nuestra experiencia consciente del mundo.

Grinberg decía que el espacio no era continuo, sino que era una matriz de puntos interconectados a la que llamó “lattice”, donde estaría contenida toda la información del universo. Así, lo que experimentamos los humanos es el procesamiento cerebral de la realidad, pero no la realidad misma.

En su juventud, se dice que era un científico apegado a las normas, se casó y tuvo una hija, pero en sus 30’s decidió dejar los laboratorios y explorar un poco más el mundo. Le interesaba el funcionamiento de la mente humana y la conciencia.

Egresó de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde cursó la licenciatura en Psicología, y también hizo una maestría en el New York Medical College (EE.UU.) y el doctorado en Ciencias en la Facultad de Ciencias de la UNAM.

Pero de acuerdo con su sitio web oficial, “además de sus aportaciones científicas, su gran curiosidad lo llevó a estudiar varios aspectos culturales relacionados al tema de la conciencia humana, como los prodigios de los chamanes mexicanos, algunos maestros orientales ancestrales y actuales, así como algunos cabalistas“.

Su legado fue tal que sus teorías todavía se estudian en México. Además, fundó el laboratorio de psicofisiología de la Facultad de Psicología de la Universidad Anáhuac y el Instituto Nacional para el Estudio de la Conciencia.

“Fue un científico que requería romper con los límites de la ciencia, para poder explicar algunos fenómenos que sus contemporáneos científicos aún no se atrevían a abordar“, señala el sitio.

Las experiencias místicas

Durante su tiempo en Nueva York investigando en el Medical College, Jacobo Grinberg se acercó a científicos que estudiaban el aprendizaje humano y la posible existencia de una decodificación eléctrica de la información y se convirtió en un académico muy disciplinado.

Allí experimentó con la actividad cerebral humana, especialmente porque quería entender la experiencia consciente. Indagó tanto en ello que quiso abrir su mente a nuevas experiencias y comenzó a experimentar con drogas, a meditar y a preguntarse más sobre la existencia.

Por esa época, se distanció de la ciencia tradicional y comenzó a tener experiencias más místicas. Después de un tiempo regresó a México y continuó investigando, pero no desde los laboratorios.

De acuerdo con sus escritos, experimentó con la levitación, probó diversos hongos alucinógenos y otras sustancias, se conectó con la naturaleza e incluso indagó en la astrología, hasta que conoció a Bárbara Guerrero, una famosa chamana y curandera mexicana.

Fue entonces que tuvo una de las experiencias más inexplicables de su vida, ya que esta mujer, a la que llamaban “Pachita”, se dice que podía curar complejas enfermedades solo utilizando su propia energía y, según él, pudo presenciarlo.

En su libro Pachita (1989), revela cómo vio algunas de las intervenciones médicas de esta mujer. Según cuenta, vio operaciones de cáncer, apendicitis, lesiones de médula severas y enfermedades que parecían incurables. Todo ello sin anestesia y en solo minutos.

En sus testimonios también da a entender que Pachita invocaba a un espíritu sanador que intervenía en esos momentos y que, tal vez, era él realmente el que hacía las curaciones.

Incluso decía que, después de estas “operaciones”, Pachita no recordaba nada de lo que había pasado.

Tras conocerla, hizo un viaje a la India y se dedicó un tiempo a la meditación, pero a su regreso a México, volvió a acercarse a los laboratorios, para unir sus nuevos conocimientos místicos con la ciencia.

¿Qué descubrió?

Cuando volvió al mundo académico su reputación había cambiado y sus polémicos estudios hacían que se opinara que estaba “loco”, pero aun así consiguió financiamiento y experimentó con la parapsicología, la telepatía y la visión remota.

En sus escritos decía que quería encontrar una explicación para todo lo que había experimentado y crear un marco teórico para sus ideas, como la Teoría Sintérgica.

Fue entonces cuando surgió su último estudio y uno de los más importantes, publicado solo meses antes de su desaparición. Lo tituló The Einstein-Podolsky-Rosen Paradox in the Brain:The Transferred Potential, donde aborda la telequinesis.

Para el experimento, buscó a parejas de personas que meditaran habitualmente o tuvieran un vínculo fuerte entre ellos y puso a cada uno en cámaras blindadas electromagnéticamente, es decir, donde no pueden ingresar ondas electromagnéticas de ningún tipo.

El ejercicio consistió en mostrarle un estímulo visual (flashes de luz) a una de estas personas y mostrar la respuesta cerebral de ambas. Así descubrió que en un 25% de los casos hubo actividad cerebral en ambos, aunque un poco menos en la persona que no recibía el estímulo.

Grinberg lo llamó “potencial transferido” e interpretó este efecto como un posible principio de la telequinesis entre personas, aunque sus resultados fueron bastante criticados. El científico planeaba seguir estudiando el tema, pero desapareció meses después de la publicación.

La desaparición de Jacobo Grinberg

A partir de los hechos de 1994, las cosas se ponen difusas en la historia de Grinberg. De acuerdo con la prensa de la época, su familia reportó su desaparición tiempo después de que ocurrió, ya que era común que a veces no se supiera de su paradero.

La autoridades le asignaron el caso al policía Clemente Padilla, quien planteó varias hipótesis; la más comentada era un crimen pasional, ya que por esa época Grinberg se había casado repentinamente con una mujer que también desapareció tiempo después.

Pero también se hablaba de conspiraciones gubernamentales. Según Padilla, alguien le informó que había visto a Grinberg en Colorado (EE.UU.) acompañado de agentes de la CIA e incluso se especuló que su esposa era una agente de este organismo, aunque nunca se pudo comprobar.

El detective encontró viajes del científico a Colorado para realizar colaboraciones científicas que hasta entonces su entorno desconocía, pero luego abandonó inesperadamente la investigación.

Cuando su hermano intentó retomar la búsqueda y entregar más datos a las autoridades, el informe policial de Padilla había desaparecido. Luego, en 2017, la CIA publicó casi un millón de documentos desclasificados, como parte de una campaña de transparencia del gobierno estadounidense, y allí aparecieron algunos escritos de Jacobo Grinberg.

Estos documentos estaban relacionados con un proyecto ultrasecreto: el Stargate, que investigaba fenómenos psíquicos y control mental, para usarlos en el espionaje de la Guerra Fría.

Esto dio paso a una serie de conspiraciones. Sobre todo porque en su autobiografía El yo como idea (1994), Grinberg habla sobre personas del gobierno que controlaban experimentos en los que participó cuando estuvo en Nueva York, amenazas que recibió e incluso mencionó el temor de que lo hicieran “desaparecer”.

En 2024, el documental de Netflix El secreto del doctor Grinberg explora su enigmática desaparición, donde aparecen más detalles de su búsqueda. Le sobrevivió su hija Estusha Grinberg, hoy una conocida cantante mexicana que incluso ha transformado algunos de los poemas de su padre en música.

Al día de hoy, si bien sus ideas tienen miles de seguidores, sigue en debate si es que fue realmente un visionario o un caso más de charlatanería. Lo sea o no, su legado es innegable.

Referencias:

J. Grinberg-Zylberbaum. Psychophysiological Correlates of Communication, Gravitation and Unity: The Syntergic Theory.

J. Grinberg-Zylberbaum et al. The Einstein-Podolsky-Rosen Paradox in the Brain:The Transferred Potential. Physics Essays, 1994.