La policía de Nuevo México, en Estados Unidos, confirmó que los restos humanos encontrados en una zona boscosa corresponden a Melissa Casias, una científica que desapareció sin dejar rastro en junio de 2025.
El descubrimiento reavivó el misterio en torno a una serie de muertes y desapariciones de investigadores, expertos aeroespaciales y científicos relacionados con programas estratégicos de Estados Unidos.
Científicos desaparecidos en EE.UU
Durante 2025 y 2026 cerca de 11 expertos vinculados a laboratorios o instalaciones de seguridad nacional norteamericana se encuentran sin paradero conocido o han aparecido son vida.
Algunos de estos casos continúan sin resolverse y han motivado investigaciones federales, pero también, ha permitido la proliferación de una serie de teorías conspirativas al respecto.
Tal como informó CNN, Melissa Casias era una de los expertos extraviados. La desaparición de la científica es toda una incógnita, ya que en su vivienda quedaron abandonados objetos esenciales como su cartera, documentos de identificación y teléfonos celulares.
Casias trabajaba para el Laboratorio Nacional de Los Álamos, una instalación histórica ligada al desarrollo del Proyecto Manhattan (previo a la bomba nuclear de la II Guerra Mundial) y a investigaciones nucleares de alta sensibilidad.
El misterio que rodea las desapariciones
Pero su caso no es el único, ya que se han registrado múltiples desapariciones y muertes de personas relacionadas con la investigación científica, la defensa y la industria aeroespacial estadounidense. De hecho, uno de ellos era compañero de Casias en Los Álamos.
Se trata de Anthony Chávez, de 78 años, desaparecido en mayo de 2025, según un reportaje de The Independent. Al igual que su compañera de laboratorio, su billetera, llaves y cigarrillos estaban en su casa, mientras que el auto estaba cerrado con la llave en la entrada, sin eñales de entrada forzada ni rastros de sangre.
A este nombre se le suma el del general retirado de la Fuerza Aérea William McCasland, quien desapareció durante una excursión en Nuevo México; y el de Monica Reza, científica de materiales de la NASA desaparecida mientras realizaba senderismo en California.
También a ellos se suman las muertes de figuras como el astrofísico Carl Grillmair, asesinado frente a su vivienda en febrero de este año; el físico nuclear Nuno Loureiro, profesor del MIT que murió en un ataque armado; y otros investigadores cuyas muertes ocurrieron en circunstancias diversas, desde problemas médicos hasta aparentes suicidios.
Piden investigaciones
La coincidencia temporal entre varios de estos episodios ha dado origen a numerosas teorías, y algunos legisladores estadounidenses ya solicitaron investigaciones para determinar si existe algún patrón relacionado.
“Sabemos que hay muchos países en el mundo que querrían tener nuestro conocimiento y nuestras capacidades nucleares”, dijo el presidente del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes, James Comer, en Fox & Friends.
“Estas personas estaban en la primera línea de ese trabajo, y ahora están muertas o desaparecidas”, agregó el político estadounidense.
De hecho, miembros del Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes ya advirtieron que la situación merece atención debido a las implicancias potenciales para la seguridad nacional.
No obstante, hasta ahora las autoridades no han presentado evidencias que demuestren una conexión entre los distintos casos.
En varios expedientes, la policía ha descartado la participación de terceros, mientras que organismos como la NASA han señalado que no existen indicios de una amenaza coordinada contra sus científicos, dice el medio citado.