Sociedad
F√≥sil humano m√°s antiguo confirma que primer ‘Homo’ existi√≥ antes de lo que se pensaba
Publicado por: Agencia SINC
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En 1964, el paleoantropólogo Louis Leakey y sus colegas anunciaron en la revista Nature el descubrimiento de una nueva especie: Homo habilis. Conocido como el hombre hábil, este Homo se consideró la especie más antigua conocida de nuestro linaje evolutivo humano.

El f√≥sil que determin√≥ este hallazgo fue bautizado Olduvai Hominid N¬ļ7 (OH 7). Encontrados en la Garganta de Olduvai (Tanzania), los restos est√°n compuestos de una mand√≠bula inferior, partes de un neurocr√°neo y huesos de las manos que pertenecieron a un solo individuo. Los investigadores determinaron entonces que los huesos ten√≠an 1,8 millones de a√Īos.

Sin embargo, y pese a que el cráneo parcial y las manos dieron algunas claves sobre la evolución temprana de Homo, la deformación de la mandíbula y la falta de piezas en la caja craneal parcial obstaculizaron los intentos de comparar este espécimen con otros fósiles.

El fósil hallado en Olduvai (OH 7). / John Reader

El fósil hallado en Olduvai (OH 7). / John Reader

Ahora, un grupo de investigadores de Alemania, Tanzania y Reino Unido ha logrado reconstruir digitalmente los fragmentos del cr√°neo y la mand√≠bula de este f√≥sil. Sus hallazgos, publicados esta semana en Nature, indican que el primer miembro del linaje Homo apareci√≥ mucho antes de lo previsto. Contrariamente a las dataciones elaboradas durante los a√Īos 60, los investigadores revelan que la especie pudo haber existido hace por lo menos 2,3 millones de a√Īos.

Para llegar a estas conclusiones, el equipo de Fred Spoor, investigador del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig (Alemania) y coautor del estudio, hizo uso de la tomografía computarizada y creó una reconstrucción de las piezas en imágenes en 3D para limar las imperfecciones del fósil.

Una mandíbula primitiva en un cerebro moderno

La reconstrucci√≥n demuestra que la mand√≠bula es m√°s primitiva que la del Homo erectus o del Homo sapiens, y se acerca m√°s a la apariencia del Australopithecus afarensis, que vivi√≥ en √Āfrica hace entre 3,9 y 3 millones de a√Īos y cuyo esp√©cimen m√°s conocido es ‚ÄėLucy’.

“Los an√°lisis estad√≠sticos revelan diferencias en la forma de la mand√≠bula entre estas especies humanas primitivas que son a veces tan grandes como entre los humanos y los chimpanc√©s”, explica Philipp Gunz, investigador en el instituto alem√°n y uno de los autores principales del estudio.

Sin embargo, la caja craneal reconstruida de OH 7 no es, en realidad, primitiva. El tama√Īo del cerebro era m√°s grande de lo estimado anteriormente, similar al observado en el Homo erectus (que vivi√≥ hace entre 1,8 millones de a√Īos y 300.000 a√Īos).

Los restos fósiles LD 350-1 fueron hallados en la Región de Afar (Etiopía) en 2013

Los restos fósiles LD 350-1 fueron hallados en la Región de Afar (Etiopía) en 2013

Seg√ļn cuenta Gunz, ‚Äúla forma de la mand√≠bula inferior es inesperadamente primitiva, comparable m√°s a la forma que se encuentra en los simios y los Australopithecus. Sin embargo, la caja craneana es m√°s grande de lo previsto anteriormente‚ÄĚ.

Pese a que el tama√Īo del cr√°neo se ha considerado siempre clave a la hora de caracterizar especies de Homo antiguos, los nuevos an√°lisis muestran que las especies no pueden distinguirse por el tama√Īo de su cerebro, contrariamente a lo que sucede con las diferencias en la apariencia facial.

‚ÄúLa expansi√≥n del tama√Īo del cerebro en el Homo habilis evolucion√≥ antes de que los cambios en la forma de la cara. Mucha gente hab√≠a asumido que un cambio en la dieta provoc√≥ primero cambios en la forma de la cara, y que la expansi√≥n del cerebro fue una consecuencia de este cambio en la dieta‚ÄĚ, explica Gunz, quien a√Īade que la expansi√≥n del cerebro requiere un excedente de energ√≠a de los alimentos m√°s nutritivos.

El Homo indefinido

Otro estudio, publicado al mismo tiempo en la revista Science, ha analizado los restos fósiles de otra mandíbula, conocidos como LD 350-1, hallados durante el proyecto de investigación Ledi-Geraru en la Región de Afar (Etiopía) en 2013.

Los investigadores, procedentes de EE UU, Reino Unido y Etiop√≠a, y liderados por Brian Villmoare, investigador de la Universidad de Nevada (EE UU) , han analizado la mand√≠bula m√°s antigua encontrada hasta ahora del g√©nero Homo sin poder determinar a√ļn su especie.

A trav√©s de la dataci√≥n de cinco dientes intactos del f√≥sil, el equipo internacional de investigaci√≥n determin√≥ que la especie surgi√≥ hace unos 2,8 millones de a√Īos, es decir, casi medio mill√≥n de a√Īos antes de lo pensado. Los resultados indican que el f√≥sil combina rasgos primitivos del Australopithecus con caracter√≠sticas m√°s modernas del Homo.

Villmoare y sus colegas encontraron que, a pesar de la ubicaci√≥n del f√≥sil ‚Äďhallado cerca de los restos de Australopithecus afarensis‚Äď, la estructura dental estaba m√°s relacionada con las primeras especies de Homo.

Así, al combinar rasgos primitivos vistos en los Australopithecus con rasgos observados en el Homo, se confirma que las desviaciones del patrón australopitecino ocurrieron a principios del linaje del Homo.

En un estudio relacionado, otra investigadora, Erin DiMaggio, de la Universidad del Estado de Pensilvania (EE UU), describe el contexto geológico en el que fue descubierto el fósil LD 350-1, y confirma la edad del fósil.

Seg√ļn el trabajo, tambi√©n publicado hoy en Science, el hueso se encontraba en un entorno lleno de pastizales y arbustos junto a bosques, lagos y r√≠os, en un entorno poblado por hipop√≥tamos, cocodrilos y peces.

A pesar de que los hallazgos aportan m√°s informaci√≥n sobre el origen largamente debatido del g√©nero Homo, los cient√≠ficos destacan que ‚Äúpor el momento, en espera de nuevos descubrimientos, asignar√°n al f√≥sil LD 350-1 del Homo como especie indeterminada‚ÄĚ.

‚ÄúNecesitamos m√°s descubrimientos para determinar si estos cambios estuvieron acompa√Īados por la expansi√≥n neurocraneal, la innovaci√≥n tecnol√≥gica, o cambios en otros sistemas anat√≥micos y conductuales, componentes habituales de la pauta adaptativa del Homo‚ÄĚ, concluye el estudio.

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