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Microchip insertado en la piel administra con éxito medicamento en el cuerpo
Publicado por: Agencia AFP
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Un microchip insertado bajo la piel logr√≥ por primera vez administrar con √©xito un medicamento para la p√©rdida √≥sea a un grupo de mujeres, un avance esperanzador para evitar las inyecciones diarias de f√°rmacos, seg√ļn un estudio estadounidense divulgado el jueves.

El dispositivo podr√≠a alg√ļn d√≠a evitar que los pacientes tengan que someterse a inyecciones diarias de un medicamento y permite a los doctores ajustar sus dosis remotamente, afirma el estudio publicado en la revista Science Translational Medicine.

“Esperamos que esto sea realmente el amanecer de una nueva forma de pensar en la administraci√≥n de medicamentos”, dijo el coautor del estudio, Robert Langer, profesor de investigaci√≥n de c√°ncer del Massachusetts Institute of Technology (MIT).

Langer y sus colegas presentaron sus conclusiones en la reunión anual de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia (AAAS, por sus siglas en inglés) que se celebra en Vancouver, Canadá.

El dispositivo tiene el tama√Īo de un marcapasos, o de un ‘pendrive’ de ordenador, y contiene dosis diarias de medicaci√≥n dentro de peque√Īas cajas que se abren al seguir un horario predeterminado, o cuando al chip se le da una se√Īal inal√°mbrica para liberar el medicamento.

Cada caja est√° cubierta por una nanocapa de oro que protege el f√°rmaco e impide que se salga.

La se√Īal inal√°mbrica hace que el oro se disuelva y permite que el f√°rmaco entre en el flujo sangu√≠neo.

En este caso, los investigadores probaron el dispositivo en siete mujeres de 65 a 70 a√Īos en Dinamarca, a las que se les hab√≠a recetado el medicamento teriparatide para la osteoporosis. El microchip fue implantado debajo de su cintura.

Luego de un seguimiento de 12 meses, los investigadores encontraron que el tratamiento mejoraba la formación oséa y reducía el riesgo de fractura del hueso y la administración del fármaco era tan efectiva como las inyecciones diarias.

Sin embargo, en el estudio con mujeres se observaron los mismos problemas que en la investigación con animales: la formación de tejido fibroso con colágeno alrededor del microchip.

La presencia de este tejido preocupa a los investigadores, que temen que pueda socavar el potencial del microchip para administrar el medicamento, aunque no se observ√≥ ese problema en el estudio de un a√Īo de duraci√≥n. A las mujeres se les quit√≥ el implante una vez finalizado el estudio.

El principal autor de la investigaci√≥n, Robert Farra, presidente y jefe operativo de MicroCHIPS, que fue financiado por varios investigadores y con licencia de la tecnolog√≠a del microchip por el MIT, dijo que el dispostivo es m√°s adecuado para f√°rmacos potentes que se necesitan en dosis peque√Īas pero regulares.

“Para los 200 millones de personas que tienen osteoporosis en el mundo, y para pacientes con muchas otras enfermedades, tener una inyecci√≥n diaria no es algo atractivo que realizar cada d√≠a para una enfermedad cr√≥nica que puedes enfrentar por el resto de tu vida”.

No se observaron reacciones adversas en las pacientes del estudio, aunque uno de los dispositivos implantados no funcionó bien y los fármacos no fueron administrados. Farra declaró a los reporteros que se produjeron cambios de diagnósticos para prevenir esos problemas en el futuro.

A√Īadi√≥ que el costo ser√≠a probablemente entre 10.000 y 12.000 d√≥lares por a√Īo, comparable al actual costo de administrar el medicamento para la osteoporosis que fue ensayado.

Los cient√≠ficos planean estudios en sistemas de administraci√≥n de medicamentos por microchip en enfermedades del coraz√≥n, esclerosis m√ļltiple, c√°ncer y dolor cr√≥nico. El dispositivo tardar√° unos cinco a√Īos a estar disponible en el mercado, afirman los autores.

La tecnolog√≠a fue imaginada hace 15 a√Īos ahora, y seg√ļn un comentario editorial publicado en la revista por John Watson, profesor de bioingenier√≠a de la Universidad de California, todav√≠a existen muchas cuestiones por resolver.

Entre ellas, la confiabilidad de la duración del chip en el tiempo, y cómo podría ser adaptada a otras enfermedades, un proceso que comparó a un sendero serpenteado con muchos giros bruscos.

“Para Farra, Langer, y sus compa√Īeros la angosta carretera hacia la cl√≠nica puede ser larga y sinuosa, pero un dispositivo vers√°til e implantable que explota el enfoque del microchip para la administraci√≥n controlada de f√°rmacos merecer√° la pena la espera para los pacientes con enfermedades cr√≥nicas”, escribi√≥ Watson.

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