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Lo que las lágrimas dicen de ti: ¿por qué hay personas que lloran más que otras?

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¿Consideras que lloras con menor o mayor facilidad que otros? Si bien llorar es un acto natural, que se manifiesta al experimentar sentimientos de tristeza y dolor e incluso de alegría, hay quienes son más propensos a derramar lágrimas que otros.

Por otra parte, nos encontramos con aquellos que prácticamente nunca lloran. Esta última condición podría perfectamente ser vista como una muestra de fortaleza, pero también como una manifestación de insensibilidad.

Pero, ¿qué nos hace ser más o menos propensos al llanto?

Para comprender ambas condiciones, Michael Trimble, neurólogo y uno de los principales expertos mundiales en esta materia, asegura que es necesario indagar en la ciencia del llanto.

El origen de las lágrimas y su propósito han sido materia de estudio desde épocas remotas, transitando desde teorías bastante básicas, hasta las más recientes y plausibles.

Una de ellas, apunta a que éstas desencadenan la vinculación social y la conexión humana.

“Las lágrimas son de extrema relevancia para la naturaleza humana, lloramos porque necesitamos a otros”, afirma Ad Vingerhoets, profesor de Ciencias Sociales y del Comportamiento en la Universidad de Tilburg, Holanda.

Adicionalmente, el experto revela que existen dos rasgos de personalidad que determinan particularmente si una persona llora más que otra: empatía y neuroticismo. Así, cuanto más neurótica es una persona, y más sensibles son a los sentimientos de otras personas, más probabilidades tienen de llorar.

Otro dato científico es que las lágrimas emocionales son químicamente diferentes a las lágrimas que se originan cuando se corta cebolla, lo que en parte explicaría porqué el llanto envía una señal emocional tan fuerte a los demás.

Porque además de las enzimas, lípidos, metabolitos y electrolitos que componen a las lágrimas, las emocionales contienen más proteínas. Y ese alto contenido proteico, serían la causa de que estas lágrimas sean más viscosas, adhiriéndose con más fuerza a la piel, y rodando por las mejillas más lentamente, siendo más propensas a ser vistas por los demás, consigna la revista Time.

También, al llanto se le atribuye un componente sexista, ya que se dice que las mujeres lloran más que los hombres, no obstante, no sólo es una teoría popular, construida por una sociedad machista, donde el llorar es visto en los hombres como un signo de debilidad.

Así, investigaciones recientes sugieren que la testosterona realmente puede inhibir el llanto, y por eso es que los hombres llorarían menos.

Pero los niveles de testosterona disminuyen a medida que los hombres envejecen, lo que puede ser la razón por la que algunos hombres lloran con más frecuencia a medida que envejecen.

Por otro lado, los hombres tienden a llorar ante situaciones emocionalmente felices, mientras que las mujeres ante los eventos tristes, consigna el diario británico DailyMail.

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Además de ello, cuando lloramos especialmente en público, nos volvemos ciertamente vulnerables, y la intimidad de la atmósfera cambia. Lo que podría resultar bastante incómodo, especialmente para alguien que no llora con facilidad. Esa resistencia a demostrar cierto grado de vulnerabilidad, sumado a la incomodidad que puede generar ver a otros llorar, pueden ser algunas de las causas por las que algunas personas les hacen el quite al llanto.

De este modo, existen quienes dejan fluir sus emociones a través del llanto de manera natural, y también quienes no se permiten llorar, conteniendo emociones, lo que podría ser mental y físicamente perjudicial.

En general se dice que llorar es bueno, que es liberar presión, y moderar nuestras emociones. Entre sus beneficios comprobados figuran que éstas evitan la sequedad de los ojos, ayudan a combatir las bacterias que se acumulan en éstos y limpian el canal visual, pero, al mismo tiempo, el llanto ayuda a liberar emociones negativas, elimina tensiones y libera del estrés.

También, permite conocerse mejor a uno mismo, y mediante el llanto se reconocen las propias debilidades, necesidades y cualidades, explica Psicología y Mente.

Cuando no queremos llorar

Las personas rechazan las lágrimas y las suprimen por muchas razones, moldeándose a sí mismos, para eliminar o camuflar las emociones y parecer “emocionalmente fuertes”.

Sin embargo, contrario a lo que se cree, tomarte la “molestia” de llorar, hablaría que eres mentalmente fuerte, porque sabes cuán terapéutico y sanador puede ser llorar cuando atraviesas por circunstancias emocionalmente complejas, y no te condicionas a las expectativas sociales, explica Lifehack.

En cuanto a esto, el Doctor Stephen Sideroff, docente de la escuela de psiquiatría de la Universidad de California, señala que lo mejor es reconocer que experimentamos sentimientos de tristeza o dolor, “los sentimientos no son buenos o malos, son lo que son”, sentencia. Derribando las etiquetas que nos auto-designamos y con las que tachamos a otros.

Aquellos que suprimen las emociones y no pueden llorar pueden estar poniendo en peligro su salud física, señala Jodi DeLuca, neuropsicóloga del Hospital General de Tampa, Florida. Y lo explica con un dicho atribuido al psiquiatra británico Henry Maudsley: “El dolor que no tiene ventilación en las lágrimas puede hacer llorar a otros órganos”.

Una consecuencia grave de aguantar el llanto es que se contiene más rabia, por lo tanto la agresividad puede parecer como algo normal, además de trastornos de ansiedad tras el bloqueo de las emociones, con sus respectivos efectos sobre tu salud física y mental.

Si te identificas como alguien que permanentemente oculta sus emociones y le hace el quite al llanto, te recomendamos seguir estas recomendaciones de la connotada psicóloga Lauren Bylsma para Web MD, que te permitirá manejar de manera más saludable tu “temor” a llorar:

– Trata de posponer el llanto, pero no lo canceles por completo. La supresión no es buena.
– Si estás con otras personas, excúsate, encuentra un lugar apropiado, y llora.
– Si no puedes apartarte de la situación, aplaza el llanto y detén las lágrimas con una distracción positiva. Dependerá de la persona y la situación, pero es recomendable ver un video divertido, traer a la memoria recuerdos alegres, si estás en una oficina, tomar una revista o periódico y leer.

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