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Resumen generado con una herramienta de Inteligencia Artificial desarrollada por BioBioChile y revisado por el autor de este artículo.

El reconocido diario económico británico Financial Times destacó a Portillo, el centro de esquí chileno en la cordillera de los Andes, como un lugar único y familiar en medio de la comercialización de destinos turísticos. Con su hotel amarillo a 2.880 metros sobre el nivel del mar y una capacidad limitada de 450 huéspedes, Portillo conserva un ambiente exclusivo. El reportaje también resaltó la historia del esquí en la zona y la experiencia de esquiar en antiguos túneles del Ferrocarril Trasandino. Además, mencionó el Superstars Camp que reúne a figuras del esquí y los andariveles únicos en Portillo.

Mientras Europa y Estados Unidos terminan su verano, un rincón de la cordillera de los Andes atrajo la atención de uno de los periódicos económicos más importantes del mundo.

El británico Financial Times dedicó un extenso reportaje a Portillo, el histórico centro de esquí chileno ubicado en la región de Valparaíso, al que describió como “un centro de esquí como ningún otro”.

La publicación destaca que, a diferencia de los grandes complejos turísticos rodeados de edificios, tiendas y departamentos, Portillo se organiza alrededor de un único hotel, pintado de amarillo brillante, situado a 2.880 metros sobre el nivel del mar.

“No es un centro de esquí en el sentido convencional”, escribió el periodista Tom Robbins, quien lo definió como un lugar familiar, independiente y alejado de la creciente comercialización de este tipo de destinos.

El autor también resaltó que el recinto recibe como máximo a 450 huéspedes, una cifra similar a la cantidad de trabajadores que se encargan de atenderlos. “Una proporción que haría palidecer a los operadores de complejos turísticos con mentalidad más comercial”, señala.

Esta característica, sostiene, permite conservar un ambiente cercano que prácticamente ha desaparecido de los grandes centros internacionales.

Portillo
Pablo Ovalle | Agencia Uno

El descenso oculto bajo la cordillera

Uno de los episodios que más sorprendió al enviado del Financial Times ocurrió lejos de las pistas tradicionales.

Acompañado por el esquiador canadiense Mike Douglas, conocido como uno de los pioneros del freeskiing, el periodista avanzó sobre la antigua vía del Ferrocarril Trasandino hasta ingresar a un túnel abandonado.

El grupo debió desplazarse entre rieles, muros ennegrecidos y hielo, antes de alcanzar un ducto de ventilación parcialmente derrumbado. Desde allí salió hacia una pendiente cubierta de nieve que resultaba prácticamente invisible desde el exterior.

“He estado esquiando durante 40 años y nunca había realizado un descenso así” relató Robbins.

Portillo
Imágenes publicadas por Financial Times

La ruta utilizada formaba parte del Ferrocarril Trasandino, que desde 1910 conectó Santiago con Mendoza y dejó de operar en 1984, luego de sufrir dificultades económicas y reiterados daños provocados por avalanchas.

Según recuerda el artículo, la historia del esquí en el sector comenzó incluso antes de la construcción del hotel.

A fines del siglo XIX, ingenieros noruegos utilizaron esquís para recorrer la cordillera mientras estudiaban el trazado ferroviario. Posteriormente, los primeros aficionados subían en tren hasta las cercanías de la frontera y descendían junto al río Juncalillo.

Nieve, entrenadores de élite y andariveles únicos

El medio británico también puso atención en el llamado Superstars Camp, encuentro anual que reúne en Portillo a figuras internacionales del esquí.

Entre sus entrenadores se encontraban Mike Douglas, Cody Townsend e Ingrid Backstrom, reconocidos por sus descensos fuera de pista y apariciones en producciones audiovisuales dedicadas a los deportes de montaña.

Otro de los aspectos que llamó la atención del periodista fueron los andariveles conocidos como va-et-vient o “andariveles de vaivén”. Estos sistemas, construidos durante la década de 1960, permiten que cuatro o cinco personas asciendan juntas a gran velocidad. De acuerdo con el reportaje, los únicos cuatro ejemplares que continúan funcionando en el mundo se encuentran en Portillo.

La visita coincidió, además, con una temporada excepcional. El Financial Times señaló que el centro recibió sus nevadas más intensas en medio siglo. Una tormenta registrada a mediados de julio acumuló tal cantidad de nieve que el camino hacia el complejo y el paso fronterizo permanecieron afectados durante cerca de un mes.

Algunos visitantes tuvieron que ser trasladados en helicóptero y, ante la ausencia temporal de turistas, los instructores ofrecieron clases de esquí a trabajadores del hotel, mientras otros funcionarios retiraban la nieve que cubría ventanas y accesos.

Un histórico centro chileno

Portillo fue fundado en 1949 y posteriormente pasó a manos de la familia Purcell, que conserva su administración independiente.

Su hotel principal tiene 123 habitaciones, aunque el complejo también cuenta con chalets y alojamientos anexos. Sus programas incluyen hospedaje, acceso a los andariveles y cuatro comidas diarias, según detalla el sitio oficial de Ski Portillo.

Otro momento fundamental de su historia ocurrió en 1966, cuando recibió el Campeonato Mundial de Esquí Alpino. Fue la primera —y hasta ahora única— vez que esta competencia se realizó en Sudamérica.

Para el periódico, la combinación de abundante nieve, entrenadores de nivel mundial, tradiciones familiares y rutas ocultas en la cordillera convierte a Portillo en una especie de “feliz anacronismo”: un lugar que ha logrado conservar la experiencia clásica del esquí pese a la transformación de esta industria.