El reciente cambio de hora en Chile volvió a abrir el debate sobre la conveniencia de adelantar y retrasar los relojes dos veces al año. El astrofotógrafo Arturo Gómez cuestionó duramente el sistema y lo calificó como “la chacota del huso horario”.
Durante la noche del sábado 5 de septiembre, gran parte del territorio nacional adelantó sus relojes en 60 minutos para iniciar el horario de verano. De esta manera, Chile continental pasó del huso UTC-4 al UTC-3.
Para Gómez, la decisión resulta especialmente contradictoria porque se adopta precisamente cuando, debido al avance natural de las estaciones, los días comienzan a tener más horas de luz.
“Justo ahora, que en forma natural comienza a amanecer más temprano y a oscurecer más tarde”, señaló el astrofotógrafo a BioBioChile.
El fenómeno está relacionado con la inclinación de aproximadamente 23,5 grados del eje terrestre, responsable de las estaciones del año. Al acercarse el verano en el hemisferio sur, aumenta progresivamente la duración de los días y disminuye la de las noches.
“En verano tenemos un día con luz solar bastante largo y una noche de oscuridad breve”, explicó Gómez, quien acusó que las autoridades no consideran suficientemente esta realidad astronómica al determinar la hora oficial.
¿El huso correcto es UTC-4 o UTC-5?
El astrofotógrafo sostiene que Chile debería eliminar los cambios estacionales y conservar permanentemente el horario de invierno, correspondiente al UTC-4 en el territorio continental.
“El huso horario que más se adecúa a nosotros, tanto geográfica como astronómicamente, es -4”, afirmó. “Todo el resto es chacota e ir contra la corriente”, agregó.
Sin embargo, si se considerara de manera estricta la posición geográfica de buena parte de Chile continental, el huso horario teórico sería UTC-5 y no UTC-4, como explicó anteriormente BioBioChile.
Esto se debe a que el país se encuentra en torno al meridiano 75° oeste, asociado a una diferencia de cinco horas respecto del meridiano de Greenwich. En 1912, precisamente, se asignó a Chile la hora correspondiente a ese meridiano.
“Siendo muy rigurosos, a nuestro país le correspondería geográficamente el huso horario -5; pero se dejó en -4 por un asunto de acomodación con las labores diarias de nuestro pueblo”, había explicado el propio Gómez a este medio en abril.
La diferencia es relevante: con UTC-5, tanto el amanecer como el atardecer ocurrirían todavía más temprano según la hora oficial. Si bajo el UTC-3 el Sol sale a las 08:00 horas, el mismo fenómeno ocurriría a las 07:00 con UTC-4 y a las 06:00 con UTC-5.
Por eso, aunque UTC-5 sería el huso geográfico teórico para buena parte del territorio continental, Gómez propone mantener el UTC-4 como una alternativa intermedia que permita acercarse al horario solar sin alterar de forma tan radical las actividades cotidianas.
Por qué Chile dejó atrás el UTC-5
Chile adoptó oficialmente el huso UTC-5 en 1912, pero seis años más tarde comenzó a utilizar la hora correspondiente al meridiano 60° oeste, es decir, UTC-4.
En 1927 se establecieron dos horarios: UTC-5 durante el invierno y UTC-4 en verano. El sistema no se mantuvo de forma permanente y, con el paso de las décadas, el país efectuó diversos ajustes vinculados principalmente a necesidades energéticas.
Un punto decisivo se produjo en 1968, cuando una severa sequía y los problemas de abastecimiento eléctrico llevaron a adoptar el UTC-3 como horario de verano. Desde entonces, Chile continental ha alternado mayoritariamente entre UTC-3 y UTC-4.
En términos prácticos, eso significa que durante el horario de invierno el país está una hora adelantado respecto de su huso geográfico teórico, mientras que en verano la diferencia aumenta a dos horas.
La fallida experiencia del horario de verano permanente
Gómez también recordó la decisión adoptada durante el segundo gobierno de Michelle Bachelet de mantener el horario de verano durante todo el año.
La medida generó críticas porque durante el invierno el sol salía más tarde. Esto obligaba a numerosos trabajadores y estudiantes a iniciar sus jornadas cuando todavía estaba oscuro.
“Los niños salían con el cielo estrellado a sus clases, quedándose dormidos en sus escritorios”, sostuvo el astrofotógrafo.
A su juicio, esa experiencia demostró que el UTC-3 no debería utilizarse permanentemente en el territorio continental.
Lo que recomienda la ciencia
La postura de conservar un horario estable y con mayor luz durante la mañana coincide con las recomendaciones de especialistas en cronobiología.
Luis Larrondo, director del Instituto Milenio de Biología Integrativa (iBio), explicó anteriormente a BioBioChile que adelantar las actividades mientras todavía existe poca luz matinal puede desincronizar el reloj circadiano.
Este mecanismo regula procesos como el sueño, la vigilia, la liberación de hormonas y el metabolismo. Por ello, los cambios de hora pueden ocasionar temporalmente somnolencia, fatiga, dificultades de concentración y un menor rendimiento.
“La luz de la mañana es una de las señales más importantes que tiene nuestro organismo para sincronizar su reloj interno con el ambiente”, señaló Larrondo en una nota anterior de BioBioChile.