Josefa Sáez, una influencer chilena, se encuentra en el ojo del huracán en redes sociales luego de que reflotaran un video en el que sugiere que le corten las alas a un exótico loro para que no vuele, al igual que uno que tenía una familiar de ella.
La controversia se enmarca en el contexto de otro video ampliamente criticado por seguidores y profesionales de la salud animal, en el que su padre le da de comer wasabi a un perro.
Reflotan video de Josefa Sáez
Luego de que se esparciera por internet la “funa” hacia Josefa Sáez y su familia por darle de comer el ingrediente al animal, rápidamente los usuarios se volcaron a sus redes para criticar el contenido.
A pesar de la explicación de la influencer, rostro de una reconocida marca de ropa en Chile, reflotó el video del 2024 donde muestra que su padre compró un loro yaco africano, considerado un ave exótica, que puede llegar a costar casi dos millones de pesos chilenos.
En el registro se escucha a Josefa y a su familia debatiendo sobre si permitirán que el ave vuele. Mientras su padre dice “dejemos que vuele”, la influencer responde: “Mi papá dice: ‘si vuela, vuela’, pero yo encuentro que hay que operarlo”.
Además, la misma influencer relata que una familiar que también tiene un loro habría realizado la intervención en sus alas.
BioBioChile tomó contacto con Sáez; sin embargo, hasta el cierre de esta nota, no ha respondido los mensajes para conocer su versión al respecto.
“Volar es una conducta natural y esencial”
Al respecto, la médico veterinaria Daniela Siel (PhD), presidenta de la Asociación de Facultades y Escuelas de Ciencias Veterinarias de Chile, afirmó a BioBioChile que no se trata de una “práctica habitual ni recomendable”, ya que “volar es una conducta natural y esencial para su bienestar físico y mental”, en loros de compañía.
En concreto, “puede ocasionar dolor, complicaciones anestésicas o posoperatorias y pérdida irreversible de la capacidad de vuelo. Esto limita el ejercicio, altera el equilibrio y la coordinación, aumenta el riesgo de caídas y puede generar frustración, miedo, estrés crónico o problemas de conducta“.
Al respecto, la especialista añadió que no se debiera modificar físicamente a un animal solo para facilitar su manejo; “lo responsable es adaptar el ambiente, ofrecer espacios seguros y trabajar su conducta con orientación veterinaria especializada”.
Por su parte, Beatriz Zapata, médica veterinaria, especialista en bienestar animal y directora de Medicina Veterinaria de la Universidad Academia de Humanismo Cristiano, también habló con BioBioChile y coincidió con su colega.
“Primero que todo es importante distinguir los términos ‘operar’ el ala o recortar las plumas. Ambas acciones son invasivas, la primera más que la segunda, pero ambas como consecuencia impiden el vuelo”, explicó.
Operar o recortar las alas de un loro impide su capacidad de volar, aunque con distintos niveles de impacto. La cirugía, como la amputación parcial del ala (pinioning), provoca una incapacidad permanente, con riesgos de dolor, infecciones y problemas físicos, por lo que no se considera aceptable en aves de compañía, explicó.
En tanto, el recorte de plumas, que es temporal, también puede causar hemorragias y aumentar el riesgo de accidentes, por lo que debe realizarlo un veterinario especializado.
Por último, hizo hincapié en que impedir el vuelo “afecta el bienestar físico y emocional del loro, limita su desarrollo y reduce su capacidad para explorar, ejercitarse y relacionarse con su entorno”.