Parecen inofensivos: son blandos, coloridos y están hechos precisamente para apretarlos una y otra vez. Sin embargo, detrás de la enorme popularidad de los squishy han comenzado a aparecer casos de niños con quemaduras, lesiones en los ojos y exposición a las sustancias que estos juguetes sensoriales guardan en su interior.
Una investigación de Business Insider, que revisó decenas de reportes de incidentes y consultó a padres, médicos y organismos reguladores, reveló casos de juguetes que se rompieron e incluso explotaron, lanzando su contenido sobre niños.
El problema encendió las alertas especialmente en Estados Unidos, donde miles de episodios relacionados con estos productos llegaron hasta centros de toxicología durante los últimos años.
Uno de los casos más graves afectó a Violet Zerbst, una niña de 10 años. La pequeña puso uno de estos juguetes durante 30 segundos en el microondas porque quería ablandarlo y poder apretarlo con mayor facilidad.
Cuando lo sacó, el squishy explotó y lanzó sobre ella una sustancia brillante y extremadamente caliente. Su madre, Katie Zerbst, escuchó los gritos y corrió hasta la cocina, donde encontró a su hija con quemaduras en el rostro y parte de la piel del labio superior desprendida.
“Era un sonido que te hace dejarlo todo y salir corriendo”, recordó la mujer.
Violet terminó en un servicio de urgencias. Su historia, sin embargo, está lejos de ser el único episodio que ha generado preocupación.
Más de 11 mil reportes relacionados con los juguetes squishy
Los Centros de Toxicología de Estados Unidos contabilizaron más de 11.500 reportes relacionados con juguetes blandos desde 2024. Más de la mitad de esos registros se concentraron solamente durante los primeros seis meses de 2026, aunque una pequeña proporción de las rupturas terminó con lesiones graves.
La Comisión de Seguridad de Productos para el Consumidor de Estados Unidos (CPSC) también ha detectado un incremento de los incidentes comunicados por consumidores y hospitales.
Durante este año, cerca de dos decenas de consumidores describieron quemaduras provocadas por rupturas de estos productos. Algunos accidentes ocurrieron después de exponerlos a microondas o dejarlos dentro de vehículos calientes, pero otros sucedieron mientras los niños simplemente los apretaban.
En agosto, por ejemplo, un padre informó a la CPSC que su hijo de 8 años jugaba normalmente con uno cuando su cubierta cedió repentinamente y lanzó el relleno directamente sobre su rostro y ojos.
“La capa exterior del juguete falló sin previo aviso”, indicó el padre en su reporte, donde agregó que el niño sufrió “ardor y angustia” inmediatamente después del contacto.
Ante los incidentes, la CPSC publicó en agosto una guía para advertir sobre los riesgos de quemaduras cuando estos productos quedan expuestos al calor, ya sea de manera intencional o accidental.
También han ocurrido accidentes durante su uso normal
Uno de los antecedentes que genera mayor preocupación es que algunos accidentes no involucraron microondas, csquishiongeladores ni otras formas de manipulación del producto.
Eso le ocurrió a Hudson, un niño de 4 años que vive en Gales, cuya familia compró unos juguetes blandos con forma de dumpling a través de Shein.
El pequeño estaba apretando uno en su habitación de juegos cuando el producto se rompió repentinamente y lanzó una sustancia espesa, blanca y arenosa directamente sobre su cara.
“Estaba gritando y muy asustado”, relató su madre, Jodanna Bevan.
Sus padres le lavaron inmediatamente los ojos, pero a la mañana siguiente Hudson despertó con una inflamación tan intensa que no podía abrirlos. En el hospital tuvieron que sedarlo para realizarle repetidos lavados oculares.
Shein retiró posteriormente el producto y señaló que exige a sus vendedores externos cumplir las leyes locales y sus estándares de seguridad.
El caso expone otro de los problemas que rodean a estos juguetes: no todos contienen los mismos materiales y sus ingredientes muchas veces no aparecen detallados en los envases.
A esto se suma la proliferación de imitaciones y falsificaciones, especialmente a través del comercio electrónico, lo que dificulta determinar exactamente qué contiene cada producto.
La advertencia que surgió en Chile antes del Día del Niño y la Niña
Chile tampoco ha quedado ajeno a las dudas sobre estos juguetes. El pasado 1 de agosto, pocos días antes del Día del Niño y la Niña, la diputada Francesca Muñoz solicitó al Ministerio de Salud y al Sernac aumentar la fiscalización de los Squishy Dumpling comercializados en el país.
La petición surgió tras advertencias internacionales sobre imitaciones de populares squishy que presentarían concentraciones de benceno superiores a los límites permitidos, según informó 24 Horas.
Días después, el Sernac entregó una serie de recomendaciones generales para comprar juguetes de manera segura de cara a la celebración del 9 de agosto.
El organismo advirtió especialmente sobre los productos provenientes del comercio informal, ya que pueden ser falsificados, no contar con autorizaciones sanitarias o contener sustancias potencialmente peligrosas. También recomendó verificar la rotulación, edad recomendada e instrucciones de seguridad antes de comprarlos.
Mientras tanto, en Estados Unidos las autoridades continúan intentando sacar productos irregulares del mercado. Durante 2026, la CPSC y Aduanas interceptaron 96 cargamentos con más de 640 mil juguetes blandos por incumplir distintas normas de seguridad.
Para reducir los riesgos, los adultos deben respetar las instrucciones del fabricante, no calentar estos juguetes en el microondas ni exponerlos a altas temperaturas, revisar que su cubierta no presente daños y comprobar su procedencia y rotulación antes de entregárselos a los niños.